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20.11

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

11.11.2015 Empresariales

Sabores puros

Sabores puros

Tres hermanos iniciaron un emprendimiento pensando en la salud y el buen comer de los villamarienses.

Las viejas casonas guardaban un lugar especial en el patio para la quinta. Una tradición de abuelos y padres, quienes traían a la mesa las mejores verduras y frutas para el almuerzo, con la mejor calidad y la más rica. Nada se compara con el sabor y el aroma de esa producción de los mayores en la mesa de la familia. 

Aunque a esta práctica, que se perdió en muchos hogares, hoy la podemos volver a disfrutar de la mano de tres hermanos que han iniciado un emprendimiento en el que elaboran alimentos orgánicos. Puros, sanos y naturales. De la quinta, directo a la mesa, con los niveles más altos de calidad y sabor. 

Marcos, Mauricio y Mara De Zárate iniciaron la empresa Sabores Orgánicos, que se dedica al cultivo de verduras sin el uso de fertilizantes, agroquímicos ni ningún otro componente más que abono (generado del mismo cultivo propio) y agua. 

En tres hectáreas producen verduras de hojas verdes: lechuga, repollo, remolacha, puerro, espinaca, acelga, rabanito y zanahoria. Y se están preparando para la temporada de verano con tomate, pimiento, berenjena, chaucha y zapallito.

La comercialización la hacen, por el momento, en los locales propios, pero la idea es poder llegar a todas las verdulerías de la ciudad. Para complementar los sabores incorporaron la venta de aceites, vinos, mermeladas y jugos naturales, productos orgánicos y certificados. 

Hace un año que comenzaron con el negocio. Son los únicos en la ciudad que tienen la certificación de Argencert para este tipo de producción. Conocen muy bien el rubro en que trabajan, ya que vienen de una familia de verduleros y tienen un comercio propio.

Para obtener la aprobación tuvieron que hacer un trabajo especial acondicionando toda la quinta. Tienen controles de suelo, agua y de producción periódicamente. Los acompaña en su tarea una ingeniera agrónoma especializada, quien los guía en el trabajo y asesora. 

“Queríamos hacer horticultura, pero no nos convencía hacerlo de una forma tradicional, es decir, usando agroquímicos. Queríamos promover el cuidado de la salud y decidimos hacer horticultura orgánica”, dijo Mauricio.

Este tipo de productos es en góndola más costoso que el resto. Y explican que es por el proceso de trabajo de la tierra, de certificación y que al no usar productos químicos demanda mayor tiempo la cosecha, además los rindes son menores. En comparación con un lote de verdura convencional, ellos pueden extraer sólo el 50%. Pero, si bien su precio es mayor, el consumidor logra una dieta más saludable y cuida al medio ambiente.

“Queríamos hacer algo diferente y de buena calidad. Este tipo de producción tiene un valor agregado especial no sólo por el cuidado de la salud, sino además por el respeto del medio ambiente y la naturaleza”, indicó Marcos. 

La producción completa 

Conocen muy bien la profesión, saben desde siempre lo que es ser verduleros. Buscando hacer algo diferente, el primer paso fue darle un marco legal. Por eso indagaron sobre la posibilidad de conseguir la certificación necesaria, lo que les da legitimidad en la comercialización. Luego buscaron el terreno.  

Todo el proceso de producción es orgánico. Las primeras semillas las compraron, pero son certificadas y orgánicas. Ahora comenzaron el proceso total. Armaron un invernadero, de donde obtienen las semillas y los plantines. Éstos se plantan para obtener la verdura que luego comercializan. 

La venta la llevan a cabo en envases especiales, en bandejas listas para consumir. La verdura está ya higienizada, a través de un proceso que ellos mismos efectúan en lavaderos especiales. 

El agua es de pozo, pero hacen un uso racional de ésta con un sistema especial de riego. Además, con el mismo descarte de la cosecha generan el abono que utilizarán en la quinta. 

Aseguran que la recepción por parte de la gente es muy buena y no sólo por una cuestión saludable, sino porque el sabor de los productos es diferente. Es más intenso que el de una verdura convencional. “La gente que lo consume vuelve a comprar y no sólo por una cuestión de salud, sino por el sabor. Porque lo que se conserva es el sabor y el aroma original del producto”, indica Mauricio. 

Están seguros del negocio que emprendieron y tienen para adelante varios proyectos, uno de ellos es la posibilidad de producir y cosechar frutas. Y es así que están trabajando en producir sandía y melón. Pero el terreno en que armaron la quinta tiene una amplia plantación de duraznos, nogales y ciruelos, por lo que están certificando y recuperando las plantas para poder incorporar aquellos productos. 




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