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09.08

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

03.07.2020 Vida y Estilo

Un sector que no se detiene

En este contexto de pandemia casi todos los sectores productivos se han visto resentidos. Pero el agropecuario nunca dejó de trabajar. Generador de divisas y motor de la economía, hoy es uno de los pilares en que se apoya el país para salir de los problemas económicos generados por esta situación. En Claves dialogamos por Zoom con dos referentes del sector: Carlos Bergia y Rodolfo Storani.
¿Cómo ven al sector en este nuevo  contexto?

Bergia. En el sector agropecuario podemos decir, que a pesar de los inconvenientes de la pandemia y los problemas sanitarios nos hemos mantenido muy dinámicos, lo que ayuda a que se mantengan los ingresos a los que estábamos habituados en esta época.

Si bien la actividad sigue, en cuanto a lo comercial el consumo de lácteos se resintió. Por ejemplo, un queso como el Fymbo sufrió una caída importante en la venta, igual que en la gama de duros y semi duros. Pero por otra parte, hubo un incremento importante en todo lo que es Holanda, Cuartirolo y Por Salut, aunque existe un freno importante en la demanda de quesos por parte del sector gastronómico.
Creo que el problema se va a dar en los próximos meses cuando el sector lácteo producirá más y el consumo, estimamos, va a bajar.

Con respecto a la agricultura, estamos en plena cosecha. Se está terminando soja de primera y maíz de primera. Y el que puede, está sembrando trigo. En el caso del maíz tiene una demanda desde el sector de los biocombustibles, aunque hay caída del consumo.

Las actividades de campo se mantienen dinámicas, pero con un futuro que me preocupa porque no sabemos de qué manera va a reaccionar el mercado y sobre todo porque es un problema a nivel mundial. No soy pesimista pero el sector se tiene que adaptar a las necesidades de la gente.

Storani. Tuvimos un 2018 muy malo. Un 2019 muy bueno en relación a los precios de la leche y los cereales. Con la pandemia, y a pesar que el sector está eximido y seguimos trabajando, vemos una merma en el consumo que está tirando abajo los precios, por lo que estimamos que el de la leche va a bajar.

Hemos sembrado, pero no llueve y no se puede hacer pastoreo, entonces tenemos encerradas las vacas y el costo de la alimentación ha subido. El negocio va a cambiar y vamos a tener que esperar. Habrá que tomar los recaudos necesarios para seguir.

Por supuesto que estamos mejor que el comercio, porque hemos seguido trabajando, cobrando, produciendo. Pero si baja el precio de la leche tendremos que ver como seguimos.

Se está discutiendo el tema retenciones. ¿Qué opinan hoy los productores?
Bergia. Todo va repercutiendo en el ánimo del productor. La gente tiene incertidumbre por lo que va a venir. Se veía cierto interés por la próxima campaña en la siembra de trigo, pero no es el mismo que los años anteriores. Los cambios económicos, los 3 o 4 tipos de precio del dólar nos genera una fuerte incertidumbre, porque la producción la vendemos a un dólar de menos de 50 pesos y los costos son con otro dólar mucho más alto.

Otro tema es el financiamiento, el gobierno cree que el productor retiene soja con un fin especulativo y no es así. Primero que estamos a pocos días de vencimientos de arrendamientos y como estos son en soja el productor va a tener que vender para pagarlo y por eso se mantiene posicionado en el producto.
Además ante una moneda tan inestable y tan insegura como la que tenemos y la imposibilidad de manejarnos con moneda extranjera, hace que el productor retenga la producción con el fin de financiar la inversión de la próximo campaña.

Tenemos una cadena productiva que no la podemos cortar, pero el alargamiento de la cuarentena hace que se comience a ver un malestar en diferentes sectores y por supuesto que también en el agropecuario, ya que hay actividades colaterales a la nuestra que hacen que no podamos movernos como necesitamos.
Por otro lado nosotros somos generadores de materia prima en toda la línea de alimentación y sabemos que el mundo va a necesitar alimentarse y el país va a seguir recibiendo las divisas como para enfrentar esta crisis interna. Veremos de qué manera se enfrenta el futuro, que va a ser complicado porque hay efectos que hoy no los estamos sufriendo ni sentimos todavía. Habrá que esperar fin de año o al año que viene. En esta actividad no se notan efectos de forma inmediata, pero va a repercutir en algún momento.

¿No hay entusiasmo para las próximas campañas y tampoco financiamiento?
Bergia. Dentro de la producción que cada uno tiene, sabemos que debemos seguir haciéndolo. Por ejemplo, la perspectiva del año pasado del maíz fue muy buena, es más, se amplió la cantidad de hectáreas. Este año el maíz está totalmente desalentado por el precio, por lo tanto el productor va a rever la estrategia, lo que no va a poder hacer es dejar de sembrar. Deberá adaptar la producción.

¿No se avizoran posibilidades de inversión?
Storani: El tambo, como muchas otras actividades agropecuarias, cuando hay rentabilidad se invierte. El año pasado fue un año muy bueno, se creció en número de vacas, en tecnología.

Ahora vamos a tener que pensar en otra estrategia a futuro y cuidarnos en los gastos que no sean esenciales para la actividad. El año pasado hicimos inversiones y teníamos planeadas más. Si tuviéramos crédito las haríamos, pero en este caso no se van a dar las condiciones.

Los precios internacionales están complicados, también el tema de la cuarentena en China y Estados Unidos. Aunque el precio siga igual, nadie está exportando. Las empresas están haciendo stock y las producciones están altas. Hasta que no pase la pandemia no sabemos qué va a pasar.  Esperemos que China se recupere.

¿Cómo es la relación con el gobierno a partir de esta situación?
Bergia: Las discusiones quedaron para más adelante. Con esta cuestión de la pandemia el productor es consiente que no hay mucho para manifestarse ni para hacer. A través de reuniones virtuales se manifiesta la posición de cada uno, hay un malestar en el sector y también con el tipo de cambio que tenemos. Y lo que está ahí pendiente es la problemática de las retenciones.

¿Sienten que se ponen muchas expectativas sobre el sector para adelante?
Storani. Sí y más en esta zona. Si el campo anda, la provincia está bien y el país también. Pero no depende solo del campo, además hay otros sectores que traccionan y va a ser un año muy difícil por los precios de las materias primas. Las demandas, que son menores y los costos internos, que cada vez son más altos.

Se toma el dólar oficial para la venta y suben todos los precios en dólares. Si una multinacional quiere comprar tienen que hacerlo a más de 100 por dólar.

¿Cómo ven el futuro inmediato en cuanto al empleo? ¿Puede haber menos demanda de mano de obra?
Storani. En nuestra actividad es estable la demanda de mano de obra. Cada vez necesitamos más gente. Los que asisten al tambo, los que venden, los camioneros, los que trabajan en el mantenimiento de los equipos. Hay un movimiento de personas que sí está trabajando, aunque ahora es con la incomodidad de moverse con limitaciones. Creo que va a ser un problema conseguir insumos importados como repuestos, por ejemplo.

Bergia. Creo que hacia el futuro hay incertidumbre de lo que va a pasar en el mundo. Si bien estamos en un sector activo, pero al producto hay que colocarlo. Hoy hay tecnología que el productor está aplicando y en momentos de crisis nos preguntamos si podemos mantenerla. Si bien volver para atrás es difícil porque cuesta más, de todas maneras somos un sector dinámico que al país le va a seguir generando divisas.

Storani. Tenemos una oportunidad única para empezar el día que se pueda. Ofrecer mercadería al mundo pero hoy las condiciones son otras por la cuestión de los costos internos y la falta de crédito.
Hay que estar atentos para cuando salgamos, ver cómo se hace y redireccionar las actividades teniendo en cuenta los posibles nuevos hábitos de consumo de la gente.

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