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21.10

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

03.09.2020 Economía y Negocios

Oportunidades pos pandemia 2020

El director de CLAVES, Alberto Costa, realizó a través de la plataforma Zoom una entrevista abierta al Ing. Carlos Baradello quien se comunicó desde su casa en Tiburón, muy cerca de San Francisco en California (EE.UU.) y contó con la asistencia de un importante número de personas que pudieron seguir en vivo las alternativas del diálogo.

Carlos Baradello es Ingeniero recibido en la Universidad Católica de Córdoba, MSc Electronic Engineering, Technical University of Eindhoven y PhD Electrical & Computer Engineering Carnegie-Mellon University, USA.

Ha desarrollado actividades en empresas de primera línea a nivel global, disertante de universidades de distintos países y actualmente es Director en Sausalito Ventures, Socio de Alaya Capital y Profesor de  Global Innovation & Entrepreneurship HULT Int. Business School (EE.UU.). Además es mentor y asesor de importantes empresas radicadas en Silicon Valley (California).

La entrevista se centró en los cambios y oportunidades que surgirán a partir del efecto que la pandemia producirá en las empresas, los negocios y las nuevas tecnologías a nivel global.

¿Existe un reinicio global que se está produciendo en el mundo y en las empresas después de la pandemia?
Todo este fenómeno del Coronavirus causó una discontinuidad del comportamiento humano. Cambios tecnológicos que marcan un antes y un después. Rara vez vimos un cambio de comportamiento del consumidor a nivel global como nos ha causado el virus. 

Lo que ha ocurrido con la pandemia que comenzó en marzo y que no se entendió bien, es porque no se comunicó correctamente. Y ya lleva cinco meses. Se están desarrollando nuevos comportamientos que se van a instalar en los hábitos del consumidor, estableciéndose una nueva normalidad.

Macro tendencias en el consumo
El gran debate es si el daño económico nos causará una recesión o depresión global. La última recesión fue la de 2007 y las economías emergentes no fueron tan afectadas, pero sí el mundo más desarrollado. La última depresión económica fue la de 1929.

Vamos a entrar en una etapa, en una nueva normalidad en donde el consumidor va a ser más consciente de los gastos y del impacto de estos en el medio ambiente y en la salud del individuo.

Pero no hay una epifanía con respecto a los cambios tras el coronavirus. Estaban en la sociedad, eran visibles pero se necesitaba tener un elemento que los disparara para que se instalen definitivamente.
La otra tendencia es sobre las comunicaciones virtuales. Cambiaron las prioridades, las reuniones son de este modo. En mi caso concreto, antes de subir al avión, voy a pensar si se justifican los gastos. De esta forma se van instalando nuevos hábitos como consumidor y también como proveedores de servicios y productos, ya que algunos de ellos van a salir del foco de la necesidad del consumidor y se van a instalar otros, porque aparecerán necesidades más visibles.

Creo que lo podemos ver desde las dos perspectivas, la empresaria y la del consumidor. Muchas empresas de Estados Unidos han dicho, “el 50 por ciento de mi fuerza laboral va a trabajar desde la casa”, con lo cual debemos abrir la caja de Pandora y ver qué quiere decir “la casa”. Antes estábamos a 30 kilómetros de nuestro trabajo, ahora puede ser a 300 o más. Lo que significa que, como empresario, ya no circunscribo mi búsqueda laboral en una ubicación determinada.

Si ahora tengo un tercio o la mitad de la fuerza de trabajo en mis oficinas, necesito reestructurarme, como así también los servicios que demando.

Otro tema que se pudo ver, es que la gente se quiere ir de las grandes metrópolis. Si te tocó el encierro en un departamento de 60 metros cuadrados, después de un mes estás soñando con irte a otro lugar. Hay una marcada cantidad de personas que están tratando de movilizarse a los suburbios o a lugares más alejados, donde el costo de vida es menor.
Se instaló una década de cambios en solo diez semanas.

¿Qué pasa en las megas industrias del mundo, las más tradicionales?
Es fascinante el tema. En todas las irrupciones que tuvimos que vivir a partir de las posguerras y motivadas por los avances tecnológicos, hemos sufrido esto. Pero hay ciertas industrias o sectores que son los más antiguos y han sido los más reacios a ser impactados y de ahí los cinco que mencionamos son: salud, educación, justicia, gobierno y religión. Estas son áreas que no han sufrido destrucción y son sectores económicos importantes en particular.

Tomemos la salud, la educación y la justicia. Fíjense que estos sectores al ser antiguos tienen beneficios en el sistema regulatorio, que otros de la economía no tienen y además, culturalmente aceptamos ciertas cosas, porque “son así” y no las cuestionamos.

Estados Unidos consume casi el 20 por ciento de su PBI en salud, el doble de lo que gastan otras economías desarrolladas, con una esperanza de vida de 6 años menos. Lo que es un fracaso. Se gastan 10 mil dólares por persona por año y a pesar de ello, hay 30 millones que están fuera del sistema. Creo que el coronavirus produjo la excusa que necesitaban para comprender, que quizá el sistema de salud de los Estados Unidos, tiene graves problemas.

Pasamos a la educación. En mi caso, soy docente de la Universidad Católica de Córdoba. Hace 5 años que venimos hablando de la educación a distancia, virtual, y le hemos encontrado todos los peros habidos y por haber. Hemos sostenido discusiones de todo tipo y nunca llegamos a nada y esto porque el status quo prevalecía, nada cambiaba. El 8 de marzo me llega un mail en donde me informan que tenía que dar clases por Zoom. Con esto voy a que este corte abrupto rompió con 5 años de discusiones.
El modelo de negocios de la universidad, el que vivía de la cafetería, del equipo de deportes por ejemplo, se ve limitado. La estructura no desaparece, el edificio se sigue manteniendo, pero hay que repensar completamente la realidad de la educación.

Y los padres cuestionan ¿Me vas a cobrar lo mismo por una educación que no estamos seguros que sea de la misma calidad? Estas disyuntivas están abriendo grietas o puntos de choque de cambios que estaban latentes y que ahora están surgiendo altamente disruptivos.

¿Dónde van a surgir las oportunidades?
Anticiparse a los cambios de una disrupción es difícil, porque todos estamos demasiado apegados al pasado. Quiero decir que si soy un empresario, tengo todo el presupuesto invertido y si tengo que hacer un cambio radical de los presupuestos, quizá deba dejar la mitad de la gente afuera lo que implica un problema social y laboral gravísimo.

En este momento me imagino el futuro completamente nuevo. Todos los sistemas económicos financieros y de organización están optimizados para que, por ejemplo, las clases comiencen en marzo: bibliotecas, comedores, etc. En el momento que se sufre una disrupción tenemos que cambiar completamente todas las estructuras presupuestarias y vamos a tener que asignar partidas a áreas que no estaban contempladas y cerrar otras.

Las grandes oportunidades van a estar en cosas totalmente nuevas, por ejemplo: telemedicina. Esta era hasta ahora, casi una mala palabra, pero se instaló. Una vez que aceptamos esta modalidad, poco importa si tu médico está en Villa María o en México, si ofrece el mejor servicio a un precio más bajo.
Se abren oportunidades enormes y lo que hay que hacer es desligarse del pasado, de las viejas mochilas, cosa que no es fácil. De los viejos hábitos que están enquistados en nuestra forma de ser.

El cambio ha estado siempre con nosotros. No es una novedad, lo que se ha modificado es la velocidad en que se están produciendo y esto nos ha superado humanamente. Quiere decir que cuando en 1920 nuestros abuelos pasaron de una economía de tracción a sangre a un vehículo motorizado, la transición duró 40 o 50 años y estaba alineada con las vidas de las personas.
Con la llegada del coronavirus esta aceleración aumentó y si antes estaba desfasada con los tiempos de los consumidores, ahora lo está mucho más y ahí es donde tenemos una problemática enorme.

El rol de los líderes en esta crisis
Hay un gran fracaso de los liderazgos a nivel global. No supieron comunicar. Entramos en este encierro pero sin criterio de salida. Dijeron “cerramos la economía” sin saber cuándo se abre ni en qué condiciones. Eso es el primer punto y el segundo, nadie dijo: por cada día de encierro la tasa de desempleo va a aumentar tanto o el PBI va a disminuir tanto.

La función principal de un líder es comunicar. Llevar el diálogo y educar a la sociedad. Explicar que si nos encerramos, va a tener un costo económico y la salida no va a llegar hasta que esté la vacuna. Esto que estoy diciendo es algo de sentido común. ¿Cómo no hubo en el planeta un líder que hable con esta claridad? Mi opinión es porque todos se dejaron dominar por el temor y nadie quiso quedarse fuera por la exposición y la crítica. Creo que el miedo fue el factor dominante en la toma de decisiones.

Tu visión de Argentina
El mundo necesita de Argentina del mismo modo que el país necesita del mundo. El aumento de la población mundial y la demanda en energía y en alimentos es enorme. Yo creo que nosotros en Argentina tenemos mucho para aportar a los habitantes del mundo con hambre y necesidades.
Creo que tenemos que volver a que el país sea un polo de atracción de nuevas  inmigraciones.

Desarrollar una clase media más importante. La visión de una Argentina aislada es empobrecedora. Estamos interconectados y somos interdependientes. Una concepción cerrada al mundo es cada vez más difícil de entender. Debemos pensar que tenemos responsabilidad con respecto a la población mundial.
Nadie es autosuficiente y es necesario volver a ser lo que fuimos, un polo de atracción como lo fue el país hace años. Pero para eso tenemos que pensar en grande, total el esfuerzo es el mismo. Eso va a ser un legado mejor para nuestros hijos y nietos: “Pensar en grande”.

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