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21.10

VILLA MARÍA, CÓRDOBA

15.09.2020 Economía y Negocios

La industria requirió 70% menos de ATP

Un informe del Gobierno señaló que los niveles de recuperación fabril durante agosto generaron una reducción de los aportes estatales para el pago de salarios de empresas en crisis

La reactivación económica luego de la etapa más restrictiva de la pandemia quedó evidenciada en la drástica caída de pedidos y aprobación de ayuda a las empresas en crisis que recibieron la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) que brindó el Gobierno. Según un informe, cayó el 70% la demanda de auxilio para pagar los salarios. 

El informe de septiembre del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) destacó que "el ATP -que en sus primeras cuatro rondas benefició al menos una vez a 338.000 firmas del sector privado- registró una caída sistemática tanto en la cantidad de empresas inscriptas, como en la cantidad de empresas aprobadas y en el monto erogado en cada ronda".

"En la primera ronda, el Estado gastó casi $50.000 millones para el pago de salarios pero tanto en la cuarta como en  la quinta ronda (en proceso de pago) las cifras de la asistencia son de alrededor de la mitad", enfatizó.

El CEP XXI señaló que si bien la industria fue el sector más dinámico al momento de salir del pozo (70%), el comercio fue el segundo grupo de empresas que redujo su monto de asistencia salarial, con un 62% menos de pedidos. Ambos pasaron de explicar alrededor del 50% del gasto en ATP en la primera ronda al 33% en la cuarta ronda.

"Donde más se mantuvo la asistencia, en tanto, es en sectores como salud (en el cual si bien la facturación no fue tan afectada como en otros sectores, cuentan con el beneficio por su alta exposición al COVID-19, que es otro de los criterios para el acceso al programa), turismo, gastronomía, recreación y cultura", señaló el informe.

El Centro de Estudios dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo afirmó que "la actividad económica continúa expandiéndose y normalizándose y donde algunos sectores alcanzaron niveles similares a los prepandemia, como el industrial y algunos indicadores del área de la construcción".

"La industria, medida con base en el consumo de energía que releva CAMMESA, aceleró su crecimiento (+4,9% intermensual desestacionalizado) y cerró agosto con valores cercanos a los previos a la pandemia: la estimación preliminar para el promedio de los 31 días comprendidos en agosto es de una caída interanual del 2,3%. Pero para el período comprendido entre el 10 de agosto y el 9 de septiembre, la baja se redujo al 0,6% interanual", destacó.

Por caso, la producción automotriz creció 21,2% mensual en agosto. Mientras que los despachos de cemento treparon 6% mensual en agosto (2,2% desestacionalizado), y así alcanzó el mayor nivel del año.

"Aun así, existen realidades sectoriales muy heterogéneas. Hay mejora en la producción y en las expectativas en rubros como muebles, heladeras, lavarropas, cocinas, termotanques, griferías, materiales para la construcción, electrónicos, hilados, tejidos de punto, maquinaria agrícola, motos y bicicletas. Por el contrario, ramas como confecciones o aquellos proveedores de la industria hidrocarburífera (como tubos sin costura o bienes de capital para el sector) persisten en niveles reducidos de actividad", destacó el CEP.

En el orden del consumo pandémico, se produjeron cambios en los hábitos: los alimentos para consumo al interior del hogar, comunicaciones, salud, alquileres, expensas, servicios de la vivienda, artículos de limpieza, alimentos para mascotas o electrónica aumentaron su participación porcentual en el total de los gastos de una familia; mientras que otros -como turismo, transporte o gastronomía- se redujeron sensiblemente o directamente desaparecieron.

Mientras que el consumo de alimentos al interior del hogar, que antes de la pandemia explicaban el 25,3% los gastos de los hogares argentinos alcanzaron el 37,6% en abril y 33,1% en julio. "También ganaron participación relativa en la estructura de consumos de los hogares los rubros como comunicaciones, salud, alquileres, expensas, servicios de la vivienda, artículos de limpieza, alimentos para mascotas, electrónica y seguros", afirmó.

La contracara se observa en la crisis de sectores como hoteles y restaurantes, que pasaron de explicar el 6,4% de los gastos de los hogares a apenas un 1,7%. Mientras que el transporte público pasó de dar cuenta del 3,6% del gasto de los hogares a apenas un 1,2%, en tanto que los gastos de mantenimiento del transporte privado (combustibles y reparaciones) retrajeron su participación en los gastos de las familias en 1,6 puntos porcentuales.

"Finalmente, se halló un denominador común en los rubros de consumo que más se reactivaron: la gran mayoría de ellos tienen que ver con la vida dentro del hogar o con los desafíos de movilidad que implica la pandemia", dijo el CEP.

Fuente Baenegocios.

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