Energía cooperativa

La demanda de biocombustibles registra en el mundo un aumento sostenido y responde a varios aspectos, los principales son aquellos relacionados con el autoabastecimiento energético y el cuidado del ambiente. En Argentina la producción de biodiesel y bioetanol constituye un segmento de mercado que ha comenzado a ganar terreno ininterrumpidamente a partir de las políticas de promoción implementadas en los primeros años del 2000. En la provincia de Córdoba se producen las dos terceras partes de bioetanol en base a maíz. El destino principal de este producto en nuestro país es el mercado interno, sin embargo, desde la cooperativa se ha comenzado a exportar tanto a la Comunidad Económica Europea, como también a Brasil; en el 2020 se despachó el primer cargamento argentino de bioetanol de maíz a este último destino.

En este contexto Villa María cuenta con una planta que es modelo en el país, ACA Bio. Con una inversión inicial de 150 millones de dólares, hoy producen alrededor de 270 mil metros cúbicos por año, luego de haber sumado recientemente una inversión de 45 millones más, produciendo en nuestra ciudad bioetanol para el mercado interno y para la exportación.

Su conformación surge del aporte de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), una entidad centenaria de segundo grado que integra el 51% del capital, y el 49% restante está conformado por 61 cooperativas de 9 provincias de la “pampa agrícola”.

El gerente de esta planta, Santiago Acquaroli, cuenta que la idea nació en 2011 de la mano de un grupo de cooperativas que abogaban por la participación en proyectos de energía limpia. Atentos al momento y a las oportunidades que generaba el mercado es que encararon esta inversión. Cabe recordar que en el año 2007 se sancionó en el país la Ley de Biocombustibles y ACA vio en ese sector una posibilidad para ingresar al mercado de la bioenergía.

En el año 2013 comenzaron con la construcción de la planta y a los 18 meses se finaliza la primera etapa con una capacidad de 150 mil metros cúbicos/año. Al año siguiente empezaron el despacho de bioetanol. “En ese entonces (2014) había un cupo y ACA Bio tenía para vender al mercado interno 125 mil metros cúbicos anuales. El corte era del 5%, hoy estamos al 12%. El etanol es un combustible limpio que reduce en un 70% los gases que producen efecto invernadero, es renovable y competitivo”.

Fue en un buen momento del mercado de los biocombustibles que aumentaron la inversión para ampliar la capacidad de producción y llegar a 170 mil metros cúbicos. La planta estaba a máxima capacidad de producción, con un precio muy bueno en ese año.  En 2018 con buenas expectativas en el mercado se decidió invertir 45 millones de dólares más que surgieron mayoritariamente de fondos propios y de las cooperativas asociadas.

Una situación compleja

Diferentes factores, como la invasión de Rusia a Ucrania que impacta en el costo del maíz, más los sucesivos congelamientos de precios de los combustibles líquidos y el contexto del país, hacen que hoy el mercado esté atravesando una coyuntura dura y compleja. “Diferentes factores externos hicieron aumentar el precio de maíz y hoy está debajo del punto de equilibrio. Más allá de eso, lo mismo seguimos operando y pidiendo al gobierno sentido común porque se trabaja a pérdida. Argentina es deficitaria en naftas. Hoy nos pagan $73, pero si se tuviera que importar la nafta terminada saldría alrededor de $110 y si se le suman los impuestos en el surtidor llegaría por encima de los $170. Por lo que hoy es conveniente comprar un producto nacional que es más barato, genera empleos, abona varios impuestos y encima se paga en pesos ahorrándole divisas al país”, dijo Acquaroli.

A pesar del contexto, desde la empresa indican que no hay faltante de materia prima: “maíz hay en el mercado, pero se paga al precio internacional menos retenciones y fletes. Aunque muchas veces el productor prefiere ir al puerto y nos obliga a tener que abonar algún dólar más, esto es beneficioso para él porque hay una demanda local que le permite elegir dónde destinar su producción”.

“Argentina produce más de 40 millones de toneladas de maíz, y solo un millón y medio se destina a la producción de biocombustible. Si sumamos el valor agregado del bioetanol y de los subproductos del maíz le generamos maíz dos veces y media más de valor. Nuestro país tiene potencialidad para crecer más si se dieran las condiciones. El mundo va en este sentido”, aseguró el gerente.

La planta de ACA Bio tiene una participación entre el 25 y el 28 por ciento del mercado de etanol de maíz, y entre el 13 y el 15 por ciento del mercado total de etanol.

En crecimiento 
En este contexto están buscando alternativas y una de ellas es la exportación. “Hace más de tres años que no tenemos una rentabilidad acorde a esta actividad. Es por eso que la inversión de 45 millones que se iba hacer en 18 meses nos llevó tres años.

Tras un año y medio de certificación estamos exportando a Europa, nos piden como garantía que nuestros productos estén acordes con sus parámetros de sustentabilidad, es decir reducción de más de un 60 por ciento de gases efecto invernadero y hoy ACA Bio certifica 70 por ciento. Por eso pudimos entrar y somos la empresa que en los últimos 2 años más volumen ha exportado”.

Un lugar estratégico 
Explica el gerente que la planta está ubicada en Villa María por tres razones. “La Primera es que la ciudad está ubicada en una cuenca lechera. En 2012 cuando planificamos le teníamos miedo a la demanda de burlanda (subproducto que se genera luego de la fermentación controlada de granos para la obtención de bioetanol) y hoy es una gran solución. Los productores la adoptaron enseguida y ACA Bio participa en la dieta de 70 mil animales todos los días.

La segunda razón para estar aquí es la distancia al puerto. Nos separan 270 kilómetros y con fácil acceso.

Y la tercera es que la ciudad cuenta con dos Universidades e Institutos de formación superior de buen nivel, quienes nos proveen de profesionales. Hoy contamos con un plantel de 93 personas y 41 de ellos son egresados de estas las casas de estudio.

Por mi trabajo me ha tocado conocer muchas ciudades y hay pocas que tienen la pujanza de Villa María. Será por las universidades, los clústeres, las empresas de metalmecánica, además de ser una muy buena zona agrícola, con emprendedores muy dinámicos y productos de calidad.

Las universidades le dan brillo y está logísticamente cerca de los centros importantes. Con pocos conflictos gremiales y sociales. Sin cuestiones graves de inseguridad. Todo esto confluye para que se tenga la cabeza puesta en el negocio y la inversión, y no pensando en otras cuestiones.

Al atraer a jóvenes de la zona, nos permite cubrir la demanda laboral que tenemos cada vez que salimos a buscarla. Se puede pensar en la ciudad como un polo biotecnológico a partir de la industrialización del maíz y las otras materias primas de la zona. Pero actualmente hacen falta condiciones más amenas para la inversión privada”, concluyó Acquaroli.

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