La cocina que va

Es necesario rescatar, difundir, celebrar, promocionar y valorar la gastronomía de la ciudad de Villa María. A todas luces va manifestando una evolución muy importante, la que se debía, además de tener una escuela que emana profesionales de los fuegos y la pastelería.

En los últimos años, algunos de esos popes e inversores no aventureros dieron por fin el paso hacia el crecimiento, la diversidad, la mejora, la oferta que satisface y sale de los cuatro platos clasicones.

 Pudimos dejar la idea de salir a pedir la tradicional suprema a la Maryland (nada despreciable, por supuesto) o el roulette de pollo (los dioses de la cocina lo guarden de semestre en cuando) para asistir a una carta variada y de alta cocina, buscando de acuerdo a nuestras apetencias, disfrutar un momento y ambientes adecuados a propuestas diversas.

De instalaciones en salones, habitaciones amplias ornamentadas para componer un todo y patios ambientados, la carta de platos va de un risotto de hongos a un salmón grillado o langostinos con delicadas guarniciones, ciclos de comidas del mundo, una invitación a homenajes de bodegones pero con un perfil más saludable, casas exclusivas de sushi o platos mexicanos (también especializados), restaurantes con líneas de alta tendencia gourmet y hasta locales de lomitería o hamburguesas de mucha calidad, como también los dedicados a preparaciones vegetarianas y veganas. Nuevos espacios que suben la apuesta aún en tiempos de pandemia y permiten ilusionarse, dejando atrás las preguntas que nos hicimos sobre los primeros que marcaron una vuelta en la ciudad, egresados de escuelas de gastronomía de Córdoba y más acá los formados en la institución local que dota a estos pagos, esta pampa (gringa, si quiere) que se va colmando de profesionales del sabor y las buenas propuestas. Y en eso andan los chef, los cocineros, los que comandan los fuegos y fueguitos, los emprendedores que se la juegan y sobreviven (muchas veces apenas sobreviven) con el delivery y por qué no con la opción de contar con un menú ejecutivo que acomoda los valores al bolsillo de los ocasionales comensales. Otras tantas oportunidades veremos y contaremos cuántos cubiertos hacen falta en la city para una empresa rentable y coincidiremos que los números podrían estar arriba de otras ciudades, pero entonces podemos caer en esa ecuación: número de asistentes, promedio y precios. La diaria. Y hasta se nos ocurrirá que la carta de vinos aburre, son siempre los mismos cuatro y la variedad de cervezas en general es mayor e invita a probar.

Todo eso o esto puede que esté en transición, larga quizás, pero cambia, avanza, evoluciona, innova de la mano de los que saben y eso está mejor. La cocina de la Villa va.

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