13-05-2026
Marcando nuevos paradigmas
Con la incorporación de tecnología de vanguardia, junto a altos estándares de calidad y atención, Grupo Boss se dedica a la fabricación, importación, exportación y distribución de productos que satisfagan las necesidades de la industria alimenticia actual.
Norberto y Hernán Echeverría lideran Grupo Boss, un conjunto de cuatro firmas -Grupo Boss SRL, Grupo Riech, Boss Brasil e Ingrassi- que en pocos años pasó de distribuir insumos a operar plantas, armar una distribuidora en Brasil y proyectar exportaciones a Uruguay, Chile, Ecuador y EE. UU. Con una oferta para ingresar al mercado con enzimas, coagulantes y antifúngicos que se presentan como novedosos y de calidad superior.
Se dedican a fabricar, importar y vender insumos para la industria láctea y alimenticia en general, fraccionan leche en polvo y producen antifúngico para la industria nacional, junto con enzimas y natamicina. Además, importan desde España y China.
Su historia se ve como un desarrollo de crecimiento industrial. Incorporación de tecnología, certificación de procesos, profesionalización de la administración y, sobre todo, medición de cada paso para lograr eficiencia en costos, compras y producción.
Complementan sus actividades con la representación de firmas internacionales y una alianza con la empresa Tuteur (cultivos y fermentos de capitales argentinos e italianos).
Razones del crecimiento
El secreto de su crecimiento está en la experiencia en el sector, la eficiencia, y el cumplimiento con clientes y proveedores. Además, de la aplicación de tecnología e innovación productiva, que son la base de su trabajo. Su know-how les permite ofrecer un servicio personalizado, atento a los requerimientos de cada uno de los clientes. Por lo que brindan productos de alta calidad, equipos y un servicio exclusivo de asistencia y análisis.
En Villa Nueva, Grupo Riech opera dos plantas de procesamiento de enzimas y antifúngicos, y otra de fraccionamiento de alimentos con marca propia y para terceros. Por su parte, Ingrassi, la unidad de servicios, comercializa quince productos específicos para la industria láctea, los de mayor rotación y exclusivos. Allí realizaron una fuerte inversión en una planta de colorantes naturales para el mercado interno y para exportar. “Tener varias empresas bajo el mismo techo permite compensar ciclos: si una línea flaquea, las otras sostienen el conjunto”, dice Norberto.
El objetivo siempre estuvo claro: profesionalizar procesos, certificar, por lo que ya han trabajado en normas de: FDA, BPM, HACCP, Kosher y Halal. Con una planta libre de gluten. Para ellos es fundamental esas credenciales ya que abren mercados, como el de Brasil, por ejemplo y, en el corto plazo, Uruguay, Chile, Ecuador y EE.UU.
Están apostando a la eficiencia en todos los sectores, y además de las normas de calidad que promueven la excelencia, este año están trabajando para la implementación de la IA en la empresa, en los procesos administrativos, contables y de producción. Todo medido en tiempo real. Ya está en marcha y se generarán auditorías contables, financieras y económicas, como herramientas de eficiencia. Para tal, han celebrado una alianza comercial con un estudio contable. “Estamos trabajando para sumar esta herramienta a la administración, a la contabilidad y producción, con auditoría en tiempo real orientada a costos”.
La importancia de la gente
La cultura interna que implementan en el trabajo diario de la empresa rompe moldes, cada unidad tiene un responsable societario. Norberto y Hernán llevan la dirección. Hernán es el responsable de los RR.HH., comercial y finanzas. Cada unidad tiene un responsable societario; algunos vendedores fueron incorporados a la sociedad para alinear incentivos. Prefieren equipos flexibles por objetivos y rompen con estructuras verticales: “Cuesta formar a una persona técnica-comercial; cuando la tenés, querés que le vaya bien y gane”, resumen. Esa cultura explica buena parte de la retención y del crecimiento orgánico que tienen.
Empezaron sin capital, representando marcas, luego importaron directo. “El primer límite que rompimos”, dicen. Hoy trabajan con 50 colaboradores, tanto en las plantas como en la administración. Su discurso subraya orden, cumplimiento, la palabra como garantía y la eficiencia es su ventaja exportable.
Con una visión clara
Norberto es ingeniero en tecnología de alimentos; trabajaba en relación de dependencia en una empresa del rubro a la que se sumó Hernán. Al tiempo tomaron la decisión de independizarse y comenzar su propio camino.
Conocían muy bien el sector por lo que empezaron con la representación de firmas, luego importaron de forma directa. “Fue el primer límite que rompimos, porque me parecía imposible y Hernán confiaba en que se podía, y lo hicimos”, dice Norberto. Luego diseñaron su línea de producción con laboratorio propio. Enfatizan sobre una premisa clara: qué querían ser y qué no como empresarios. Trabajar con responsabilidad de tal manera que la palabra funcione como garantía.
Lo que fabrican y para qué sirve
Es importante subrayar que su producción está destinada al sector alimenticio, los antifúngicos inhiben hongos y levaduras que deterioran alimentos y previenen micotoxinas; se aplican en quesos, frutas, verduras y granos. Las enzimas aceleran reacciones específicas y afinan textura, sabor, rendimiento y costos en lácteos, panificación, bebidas y cárnicos. No son accesorios: son piezas que definen vida útil e inocuidad.
Grupo Boss nos muestra cómo una PyME y dos emprendedores que, con trabajo, eficiencia, normas de calidad, diversificación comercial e incentivos alineados, pasaron de distribuir a exportar con planta propia, con clientes en Brasil y proyectos concretos para nuevos mercados. Con esfuerzo y objetivos fuertes lograron crecer y hacer de su sueño una empresa pujante. El resultado, dicen, es simple: “los que hacen las cosas bien, les va a ir bien”.