Alquileres: un problema que continúa sin resolverse
“En 22 de marzo de 2022, hace ya más de un año, en Claves manifestamos nuestra opinión sobre la problemática del mercado de alquileres. Lo tremendo de ésta situación es que se siga este tema sin resolver por el gobierno ni por la legislatura. Según nuestra opinión, será muy difícil encontrar una respuesta óptima en este contexto de alta inflación, pero no hacer nada al respecto es dejar en estado de abandono a las dos partes: inquilinos y propietarios. Nuestros gobernantes están preocupados en juntar dólares para no explotar, mientras tanto el ciudadano común que se las arregle como pueda”, de esta forma se introducía una nota publicada por este portal el pasado 13 de abril. Y, a pesar de que la ley se modificó a partir de cambios introducidos tanto en la Cámara de Senadores como en la Cámara de Diputados, la resolución del problema parece aún lejano por la altísima inflación.
En aquella nota, el titular de la Revista Claves, Alberto Costa, escribía lo siguiente: “Considero que en un escenario inflacionario, el ajuste por un índice que publique el Indec es la mejor forma de actualizar los valores. En la práctica se venían realizando (y todavía se hace) ajustes con una tasa de inflación proyectada que nunca se ajusta a la realidad. Se transforma la negociación de un contrato en una discusión de cuál será la inflación de los próximos dos o tres años, tarea de futurología a la que nadie se puede arrogar certeza. Lo que sucede después es que al terminar el contrato alguna de las partes siempre se perjudica porque la realidad no tuvo nada que ver con lo que se proyectó al firmar el contrato”.
Y agregó al respecto: “Pero entonces, ¿por qué se resisten a aplicar un índice que sigue la evolución de la inflación? Es que el problema no está en la ley, el problema está en las condiciones de la economía con una inflación que supera el 50% anual y esperar un año para reajustar los valores mensuales es una eternidad, produciendo perjuicios para quien pone en alquiler un inmueble y generando un ajuste de gran magnitud (anual) para el inquilino. La solución que se ha encontrado es retirar el inmueble del mercado o poner más alto el valor del alquiler al iniciar el contrato. Esto ha producido una distorsión del mercado y ha llevado a que en muchos casos sea excesivamente oneroso para quién desee alquilar. Por lo dicho, entiendo que con una simple modificación se podría adaptar mejor la ley a esta situación de alta inflación hasta que en algún momento este país vuelva a ser ‘normal’: permitir en los contratos ajustes semestrales o trimestrales. De esta manera el propietario podría fijar un valor más acorde al inicio del contrato y para el inquilino se produciría un ajuste más ‘suave’ y que pueda acompañar la evolución de sus ingresos”.
Cinco meses después de la última nota, y a un año y medio de la primera, Costa reafirmó su posición y sostuvo que en este contexto de altísima inflación resulta poco probable que “alguien ponga un inmueble en alquiler”.
“Yo decía que el problema no era la ley, sino el coeficiente de ajuste. Al tener un coeficiente de un año y una inflación del 50% en ese momento, nadie quería poner un inmueble en alquiler porque se le deterioraba el ingreso en el periodo de un año, y a su vez para el inquilino era un salto muy alto al tomar ese ajuste anual. Ahora la ley prevé ajustes de 6 meses. En aquella opinión yo proponía que fuera cada tres o seis meses y pareciera que me dan la razón. Es una de las modificaciones. El problema ahora es que la inflación no es del 50%, es del 200%, por lo tanto, tampoco sirven los 6 meses. Es un plazo largo. Es muy difícil que, en este contexto, alguien ponga un inmueble en alquiler con una inflación de 200% y ajustable cada seis meses. Se perdieron más dos años, cambió la ley, pero no va a funcionar”.
Gentileza de Villa María Vivo.