Depender de sí mismo
Culmina un año 2025 muy traumático desde lo económico, en especial en los meses previos a las elecciones legislativas nacionales. Un gobierno que puso como objetivo prioritario la baja de la inflación pero que, desde este segundo trimestre, la cosa se complicó fundamentalmente por el riesgo político. Argentina, como muy pocos países en el mundo, está en la recurrente disyuntiva de la elección de dos modelos alternativos en materia económica. Y eso sin dudas atenta contra la estabilidad, por eso cada vez que hay elecciones la incertidumbre crece, los fantasmas aparecen y los pesos se cambian por el billete norteamericano.
Esto trae como consecuencia una verdadera parálisis de la economía. No se piensa más allá del día después, ni hablar de planificar a mayor plazo. Todo se resume en lo que puede resultar de las elecciones y el modelo a seguir como consecuencia de ello.
Pero el resultado fue impredecible para casi todos, incluso el mismo presidente. Una mayoría clara votó a favor de continuar con la política impuesta por el gobierno. Aunque existen muchas carencias y dudas, la gente prefirió seguir apostando por este modelo que plantea una mirada distinta a la que vivimos en las últimas décadas.
Además de este importante hecho, el gobierno se encuentra con otras buenas noticias como: 1) el apoyo concreto de los EEUU y su Reserva federal, con lo que eso significa en términos de nuestra mayor debilidad histórica: la falta de dólares. 2) La expectativa de una buena cosecha como consecuencia de un mejor clima que otros años y la productividad del sector. 3) Nuevos sectores estratégicos que siguen traccionando en materia de generación de divisas (exportaciones y nuevas inversiones) como energía, minería, economía del conocimiento, entre otros. Y 4) Quizá el motivo más importante: el gobierno ya hizo gran parte del ajuste del
Estado en los dos primeros años de mandato. A diferencia de otras experiencias que esperaban ganar las selecciones para, con ese aval, poder hacer el ajuste.
Esto le da al gobierno un hándicap muy importante en términos de las expectativas de los actores económicos y le posibilita avanzar más rápido en el proceso de consolidación del modelo y la recuperación de la economía, tan necesaria para muchos sectores.
El 2026 ya está frente a nuestras narices, Argentina se enfrenta ante una nueva oportunidad en materia económica. Una posición favorable para quién gobierna que le da la posibilidad de estabilizar la economía, presupuesto básico para un crecimiento sostenido en el tiempo.
Por todas estas razones podemos decir que, como pocas veces antes, la situación le sonríe a este presidente. Hoy Milei depende más que nunca sólo de Milei, esperemos sepa aprovechar esta oportunidad por el bien de todos.
Alberto Costa.