El ajuste no terminó
Después de dos años de gobierno de Javier Milei podemos decir que el ajuste que se realizó sobre el sector público nacional fue de gran magnitud. Cierre de ministerios, organismos y dependencias, recortes de salarios, despidos, etc. Lo cierto es que el gasto público, en relación al PBI, se redujo drásticamente desde fines de 2023.
Una política que fue anunciada por el presidente en su discurso electoral y que se traduce en un achicamiento del estado en relación a la actividad privada. Esto no es casualidad, parte del diagnóstico oficial es que este gasto es un ancla para la actividad privada, que la aplasta, la deprime y no permite la generación de riqueza genuina.
Obviamente es una definición discutible desde lo político, pero absolutamente vigente en nuestro país, por lo menos, mientras Milei sea gobierno. Pero a pesar de lo drástico del recorte estatal, esto parece no haber terminado. Ahora le toca el turno a las provincias, que resistieron cada una en su territorio sin disminuir la presión tributaria. Pero que se hace muy difícil en este contexto de estabilidad, menor poder adquisitivo de las personas y rentabilidad más finita de las empresas, aguantar las presiones del sector privado para disminuir los impuestos.
Las provincias hicieron poco en términos de ajuste del gasto, a fin de lograr una mayor eficiencia. Hasta el año pasado la pilotearon con recursos propios y lo que venía de la nación en materia de coparticipación fue disminuyendo paulatinamente como consecuencia del enfriamiento de la actividad económica del segundo semestre.
Córdoba no es la excepción y por eso el gobernador Llaryora anunció una rebaja de impuestos (en especial el inmobiliario) que los cordobeses deberemos verificar estos primeros meses a medida que lleguen las liquidaciones. Hizo también algún gesto en ingresos brutos, aunque nada relevante. Además, en el proyecto de reforma laboral se propone una rebaja en el impuesto a las ganancias de los trabajadores que algunos gobernadores están viendo con desconfianza porque le significaría una disminución en la coparticipación impositiva.
Pero lo cierto es que, si la actividad economía no repunta, será difícil para la provincia solventar su gasto donde se destaca muy nítidamente el déficit de la caja de jubilaciones provincial de $850.000 millones en el año. Déficit que todos los cordobeses nos hacemos cargo desde ya hace tiempo.
En síntesis, a pesar que Milei avanzó fuertemente en la reducción del gasto nacional, queda mucho por recorrer para las provincias y también los municipios. No solo demandará más eficiencia a las empresas para poder competir, sino también a los distintos gobiernos que verán acotado su margen para aumentar la presión fiscal en el futuro. Por eso decimos que el ajuste no terminó, recién comienza para algunos, veremos cómo sigue la historia.