La empresa Manisur, de Santa Eufenia, pidió su propia quiebra
La histórica procesadora Manisur S.A. atraviesa un escenario terminal tras presentarse formalmente ante los tribunales de La Carlota para solicitar la apertura de su proceso de liquidación judicial.
En ese marco, pidió su propia quiebra frente a la imposibilidad de afrontar la cuarta cuota de su concurso preventivo, al arrastrar un pasivo superior a los $20.337 millones.
El trámite quedó radicado ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Comercial, Conciliación, Trabajo y Familia de La Carlota, donde la firma solicitó que se decrete la medida “por imposibilidad de cumplir el acuerdo preventivo homologado y de continuar con la actividad empresarial”.
Pese a haber cancelado las cuotas correspondientes hasta el ejercicio 2025, la compañía advirtió que no dispone de fondos para saldar el compromiso fijado para el 10 de octubre de 2026. “No contamos hoy con recursos para afrontarla”, argumentaron desde la conducción societaria.
La determinación se formalizó durante la asamblea ordinaria del 8 de septiembre, donde nueve accionistas titulares del 70,29% del paquete accionario aprobaron por unanimidad solicitar la quiebra definitiva.
El detonante del cese de actividades radica en un convenio rubricado a inicios de 2026 con la firma El Socorro SRL, cuyo titular también preside Nuttin S.A., poseedora del 27,71% de Manisur S.A.. El acuerdo contemplaba la provisión de 8.000 toneladas de maní para industrialización.
Confiada en dicho abastecimiento, la fábrica ejecutó tareas de mantenimiento, sumó personal temporario y tomó prefinanciaciones por u$s350.000. Sin embargo, la entrega pactada fue cancelada unilateralmente, dado que “la totalidad del maní sería destinado a atender compromisos de El Socorro, dejando a la concursada sin materia prima, sin financiamiento y con compromisos de exportación imposibles de cumplir”.
A su vez, la empresa denunció que allegados a Nuttin S.A. difundieron su retiro societario ante los productores regionales, lo que generó una ola de desconfianza que cerró el crédito comercial en todo el sector.