“Ordenando el Estado se evita el ajuste fiscal”
Así lo manifiestan desde el Instituto para el Desarrollo Argentino (Idesa), entidad que elaboró un informe sobre la coyuntura a partir de la composición del gasto primario de la Nación. Sostienen que “un planteo más sensato es revisar integralmente la organización del Estado” para estabilizar la economía en lugar de avanza en un plan de ajuste fiscal.
En el documento señalan que la crisis económica “se profundiza”. Escenario de muy alta inflación con caída en la producción, junto con el Banco Central vendiendo dólares que no son propios, saldo de exportaciones menos importaciones negativo en USD 1.700 millones mensuales, masiva emisión de pesos, récord de Leliq y cepo cambiario en niveles extremos.
“Más allá de todas las aristas que debe contemplar un plan para estabilizar la economía, se sabe que lo central es eliminar el déficit fiscal -subrayan-. Esto lleva recurrentemente a plantear como inevitable el ‘ajuste’ fiscal. No hacer nada lleva inexorablemente a que la inflación haga el ‘ajuste’. Es decir, que un fuerte aumento de precios licue gastos y deudas. También cabe la posibilidad de tomar medidas explícitas, por ejemplo, manipular la movilidad previsional, congelar salarios e inversiones, aumentar (o no reducir) impuestos. Ambas estrategias permiten bajar transitoriamente el déficit financiero, a costa de aumentar los déficits de gestión pública y el sesgo anti-productivo. El camino alternativo es abordar un ordenamiento integral del Estado que permita el equilibrio fiscal con un clima favorable para expandir la producción y mejorar la situación social”.
El informe remarca que para ilustrar la diferencia entre ajuste y ordenamiento sirve observar la composición del gasto público nacional. En el año 2022 el gasto primario de la Nación ascendió a 20,3% del PBI y se distribuyó de la siguiente manera:
• En funciones estrictamente nacionales (seguridad social, universidades, obra pública interprovincial y de funcionamiento) se gastó el 15% del PBI.
• En subsidios económicos (energía, transporte y otros) se gastó 2,8% del PBI.
• En funciones provinciales (salud, educación, vivienda, urbanismo y asistencia social) se gastó 2,5% del PBI.
“Estos datos muestran que, si el Estado nacional se concentrara solamente en las funciones que le corresponden, aparece un amplio espacio fiscal (5,3% del PBI) para reducir el gasto público nacional. Cabe tener en cuenta que los subsidios económicos deben tender a desaparecer junto con el fortalecimiento de las tarifas sociales, que, como el resto de la política social (salud, educación, vivienda, urbanismo) son responsabilidad de las provincias -y sus municipios- por imperio del régimen federal adoptado por la Constitución”.
Idesa concluye que “si el próximo gobierno prioriza estabilizar la economía en base a un plan de ‘ajuste’ fiscal las probabilidades de fracaso son altas”.
“La razón es que el ‘ajuste’ fiscal, al pasar por alto que el Estado padece de severas deficiencias organizativas, mantiene (en algunos casos aumenta) las barreras al desarrollo. Entre las más importantes, la compleja e irracional conformación del sistema tributario, los incentivos perversos que genera la coparticipación y las ineficiencias que generan los solapamientos entre los tres niveles de gobierno. El ‘ajuste’ puede reducir el déficit, pero no remueve las trabas al desarrollo. Un planteo más sensato es revisar integralmente la organización del Estado”.