Del campo al mostrador

Del campo al mostrador

El grupo empresario Martoglio está integrado por una familia de emprendedores, visionarios en la búsqueda permanente de nuevos negocios. Proyectando y aportando al crecimiento de la ciudad y la región. Desarrollan varias unidades de negocio: ganadería, agricultura y estaciones de servicios. Y desde hace cinco años incursionaron en el mercado minorista de la carne con su marca Don Omar.

Con este proyecto, el objetivo es completar todo el ciclo y agregarle valor a la producción primaria que venían desarrollando. Desde la cría del animal hasta la venta en góndola, para que cada cliente pueda saber cuál es la trazabilidad de la carne que está consumiendo y le dé más seguridad.

La primera boca la abrieron en la Av. Alem al 900 en el año 2017. Cuentan que algunas opiniones en ese entonces fueron negativas, la gente se preguntaba porque abrían detrás de una estación de servicios. Pero la calidad de la carne y el servicio hizo que el comercio fuera creciendo rápidamente a pasos agigantados.

La apertura de Don Omar significó la posibilidad de diferenciarse del resto, de imponer una marca de calidad y diferente a todo lo que estaba en el mercado. Se produce con la idea de generar una marca de carne. Por eso cuando se abre la primera carnicería se buscó diferenciarse en la estructura del negocio imponiendo una disposición diferente del mobiliario con una visual novedosa. Una presentación diferente de la carne en las bateas. Para ello se colocaron televisores mostrándose lo que se hace y además con la idea de educar al consumidor de cómo cocinar los diferentes tipos de corte.

Por lo general las carnicerías son negocios administrados de forma familiar y lo que intentaron fue profesionalizarlo. Se armó un plan de trabajo con los lineamientos y objetivos claros de lo que querían.

“Éramos bastante inexpertos en lo que a comercio se refiere, no así mi padre que estaba involucrado en las estaciones de servicio. Pero fuimos aprendiendo y si hoy ven las sucursales, la gente se va a dar cuenta como fuimos creciendo, adquiriendo conocimiento y experiencia. El local de la Av. Carranza es una carnicería diferente a todas e incluso tiene un ciclo dos. Estamos terminando las habilitaciones y es la única carnicería en la zona que estará habilitada a nivel provincial para comercializar carnes en todo el territorio”, indicaron.

Un nuevo producto
En busca de agregarle valor a la empresa es que iniciaron un nuevo proyecto: la carne envasada al vacío. Una unidad de negocio en donde tienen como objetivo dar un salto importante, ya que la idea es desarrollar la marca a nivel provincial, instalarse en la ciudad de Córdoba y comenzar abriendo bocas en San Francisco, Río Cuarto, Marcos Juárez. Lo que buscan es desarrollarse provincialmente en los próximos tres años con la visión de expandirse luego a nivel nacional e ir marcando el camino para poder exportar.

En este sentido es que ya están comenzando a trabajar un nuevo modelo de negocio para poder generar en los próximos meses la apertura de una carnicería en donde solo se comercialice carne envasada al vacío. Este tipo de producto cuenta con algunos beneficios: es más higiénica porque no tiene la manipulación por parte del carnicero y conserva al 100 por ciento la calidad y el sabor, haciéndola superior y más rica. Los envases tienen etiquetas con fecha de envasado y vencimiento. Próximamente se agregará un código QR para poder seguir toda la trazabilidad del producto. Mostrar desde el nacimiento del animal, el tipo de alimentación, hasta el corte de carne en la heladera. El precio es el mismo y se pueden encontrar otro tipo de cortes diferenciados. 

Apuestan a este producto porque aseguran que es otra forma de consumir y de a poco la gente lo va aceptando y eligiendo. Para ello se hizo una inversión importante con la adquisición de dos máquinas importadas de Alemania, una termoformadora y una máquina de campana, además de una importante inversión en infraestructura en la planta ubicada en la Av. Carranza. Todo fue acompañado de la compra de camiones especiales para conservar la temperatura y de esta forma optimizar la logística.

“Para nosotros el producir carne es un arte. En el proceso de la cría de un animal se trabaja durante dos años, contemplando desde la nutrición y el bienestar que tienen los animales durante la permanencia en el establecimiento”.

El legado del apellido 
Nicolás Martoglio comenzó esta historia hace ya muchos años en un pequeño campo en la zona de Colazo. Allí se dedicaba a la agricultura. Al crecer, su hijo Omar se incorporó a los trabajos rurales junto a él y le dio otro rumbo al negocio, incorporando la ganadería, uno de los pilares de la empresa hoy.

Omar también fue agregando una mayor superficie para trabajar. Al tiempo ingresó Guillermo, quien le da mucho más protagonismo a la ganadería. Haciendo que la empresa crezca tanto en volumen de producción de cabezas como así también en tierras disponibles.

Siempre buscando ampliar la empresa y los negocios de la familia es que Guillermo comienza a incursionar en el rubro de las estaciones de servicio y así adquiere, hace más de 35 años, el terreno que está en la esquina de Santa Fe y Av. Alem.

Guillermo tiene 4 hijos varones: Eduardo, Leopoldo, Guillermo y Simón. Los cuatro estudiaron en la escuela San Antonio y luego cursaron una carrera universitaria. Al volver a la ciudad se fueron incorporando de a poco a la empresa familiar. Eduardo cursó una tecnicatura en Relaciones Públicas Institucionales. Leopoldo, tecnicatura en Negocios Agropecuarios, mientras que Guillermo y Simón cursaron la ingeniería en Agronomía.

Al terminar sus estudios fueron encontrando su lugar en la empresa familiar. Aseguran que cada uno tiene su espacio y su voz en el grupo. En la mesa los proyectos se discuten entre todos con el marco de liderazgo de Guillermo y con el acompañamiento profesional en la gestión del Cr. Alexis Arabel.

Situación del mercado
A pesar que van creciendo en ventas y volumen de producción aseguran que el mercado de la carne atraviesa un momento muy particular. El poder adquisitivo de la gente se ha reducido. “No creemos que el precio de la carne sea caro. En los países limítrofes está entre un 50 y hasta un 80 por ciento más cara y estamos hablando de países productores. Lo que pasa es que hay un error de apreciación, se cree que si se produce aquí tiene que ser barato, pero no se tiene en cuenta que es un proceso que lleva dos años para llegar con un animal de calidad a la góndola, con su consiguiente costo”.

En relación al mercado del ganado en pie la realidad es distinta porque se ha tenido una actualización de precios hace dos años. Cuestiones macroeconómicas impulsaron esta suba. Uno de los factores tuvo que ver con la crisis porcina en China.

En su caso particular, lo que los hace competitivos es la producción integrada que tienen. La misma incluye desde el alimento del animal hasta la venta en góndola dándoles estabilidad.

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