Las partes del agro

Las partes del agro

MW Agropartes es una empresa local que tiene como objetivo principal la fabricación de partes para maquinarias agrícolas, atendiendo a una importante región del país.

Alrededor del campo se mueve una cantidad importante de recursos que alimentan un vasto universo de pymes relacionadas directa o indirectamente con el rubro. Las últimas cosechas récord fueron traccionando y abriendo oportunidades de buenos negocios. Este es el caso de MW Agropartes, una empresa de capitales netamente locales dirigida por tres jóvenes emprendedores. 

Ignacio Comba, Pablo Conde y Fernando Romero, junto a nueve colaboradores, llevan adelante esta firma que va creciendo en forma constante. Se dedican a la fabricación de agropartes, accesorios para el agro que comprenden diferentes ramas: siembra, accesorios para sembradoras. Descompactadora de suelos (utilizadas en tiempo de sequía), entre otros.

Uno de los rubros donde más impactó el auge del campo es en el sector de la maquinaria agrícola, ya que es dinámico, con avances tecnológicos constantes y con una importante participación de pymes. En este sentido, teniendo a favor el territorio argentino el mercado que tienen es muy amplio y tentador.

Por ahora trabajan como proveedores de fábricas de implementos agrícolas, aunque también le proveen directamente a los productores agropecuarios y a comercios que se especializan en venta de maquinaria.

Atienden a una vasta zona agrícola del país, ya están vendiendo sus productos en diferentes provincias como: Chaco, La Pampa, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, San Luis.

En el garaje de la abuela
Los comienzos se remontan a la historia de dos jóvenes veinteañeros que empezaron a trabajar y soñar en un pequeño espacio. Ignacio es tornero y con una máquina instalada en el garaje de la casa de su abuela, junto a su amigo Fernando empezaron a planificar qué hacer, qué fabricar. “De lo que estábamos seguros es que queríamos fabricar algo. Fue el momento en donde conocimos a Pablo, el tercer socio, quién tenía una empresa de implementos agrícolas y comenzamos a producir para él. Así fuimos conociendo el mercado de a poco e interiorizándonos”, cuenta Ignacio.

Relata que Pablo al tiempo cerró su empresa. Y fue allí cuando perdieron un cliente importante. Por lo que decidieron incorporarlo a la sociedad y comenzar los tres una nueva empresa. Pasaron por la fabricación de varios productos, intentaron con autopartes, pero siempre haciendo trabajos para terceros.

Fue en el año 2017 que iniciaron formalmente la sociedad. Habilitaron un galpón pequeño y comenzaron a trabajar con entusiasmo y ganas de crecer. Los tres se plantearon una meta y allá fueron.

Innovar como premisa fundamental
En el 2020, con la pandemia, tuvieron un fuerte crecimiento. Ya venían trabajando en un proceso de digitalización para la venta y en ese contexto es que tuvo sus frutos.

En tiempos del Covid el campo siempre fue prioridad y nunca paró, eso hizo que la demanda de agropartes se duplicara. “La venta online aumentó, la gente empezó a consultarnos y duplicamos las operaciones”.

Atentos a las demandas del mercado y las nuevas formas de gestionar en el campo, es que ya habían planteado nuevas estrategias para la venta con el desarrollo de redes sociales, una página web para la venta y una red de contacto por WhatsApp.

Además, se incorporaron a la plataforma de venta online Agroads, en donde están todas las empresas y proveedoras de materiales para el sector.

“Un vendedor en la calle ya no nos servía. Los costos son muy altos y vimos que podíamos vender mucho más de manera digital. Por ahí algún cliente puntual podíamos visitar”.

“El campo no paró, fue uno de los sectores que más ha trabajado y la demanda, en tiempo de pandemia, aumentó. Nosotros fabricábamos lo que al agro le hacía falta y empezamos con la publicidad y venta online, entonces la demanda explotó. En este año ha mermado un poco el trabajo. La sequía tiene mucho que ver y hay también una razón estacional.” Indicaron.

El crecimiento les dio la posibilidad de poder invertir con recursos genuinos y así adquirieron nuevas maquinarias que les permitieron aumentar aún más la producción.

Compraron un torno de control numérico, un centro de mecanizado, un pantógrafo, una sierra automática y recuperaron otro torno. Además, crecieron en movilidad con la adquisición de una camioneta. Realizaron una inversión en maquinarias para el armado de una manisera, que es otra unidad de negocio que tienen en crecimiento.

Una empresa organizada 
Ignacio es el encargado de la planta, Fernando se dedica a la venta y Pablo es el responsable de la producción ya que es quien tiene la experiencia en cuanto al manejo del diseño y el desarrollo de los productos, conoce las máquinas que hay en el mercado, los modelos y lo que se necesita.

Son unos pujantes emprendedores y con muchas ganas de seguir creciendo. En este sentido es que ya están pensando en ser ellos mismos los que fabriquen completamente el implemento agrícola. Ese es el próximo paso.

“Ahora hacemos repuestos y accesorios, pero la idea que tenemos es llegar a fabricar el implemento completo”. Para esas maquinarias ya tienen diseños. La idea es hacer una descompactadora de suelos duros y fertilizadoras, ese es su objetivo máximo, aseguran. Para lograrlo están en proceso de asociarse con una empresa de la zona.

El campo tiene una dinámica de cambio permanente y van apareciendo nuevas tecnologías. Se va innovando. Ahora, al no poder fumigar cerca de los espacios urbanos, es que se comienzan a utilizar implementos que combaten la maleza de forma mecánica y no química. Esto marca un cambio de paradigma en los jóvenes, implicando el uso de nuevas maquinarias que ayudan a las nuevas generaciones que ya están trabajando por la sustentabilidad y cuidado del ambiente.

Hay un cambio generacional importante, con uso de fertilización, de mapeo, que la gente mayor no utilizaba. Se obtienen datos que sirven para la próxima siembra.

Sumar siempre más  
La cadena de producción del sector comprende a varios tipos de actores, pero cada uno tiene características y demandas específicas.

Y este es el caso que ellos aprovecharon. De su vinculación y conocimiento con el sector es que surgió una nueva unidad de negocio, el proceso de maní saborizado.

Los mismos socios comenzaron de a poco. “Fabricamos bastante para los productores de maní y un día dijimos, por qué no generamos otra unidad de negocio. Fue una idea que surgió en una charla”.

Alquilaron un galpón, compraron maquinarias, se capacitaron y arrancaron. Están procesando maní saborizado y de copetín. Ahora comenzaron a producir snack.

Bajo la marca Scrak saldrán con una variedad importante de productos de copetín. La idea es entrar al mercado villamariense y de a poco seguir creciendo.

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