Calidad en gastronomía
En el competitivo mercado gastronómico de Villa María, la capacidad de adaptación es el ingrediente principal del éxito. Así lo entiende Luciano Vargas, propietario de dos marcas que ya son referencia en la ciudad: Teppan y LIT 399.
En diálogo con Revista Claves, detalló cómo sus locales han evolucionado para ofrecer respuestas tanto al cliente que busca disfrutar un momento con buena comida como para aquel que desea una salida descontracturada de tarde o noche.
Lo que comenzó como un proyecto enfocado en el sushi ha cumplido más de una década transformándose. “Después de 11 años, hay gente que todavía piensa que Teppan es solo sushi, pero fuimos de los primeros en traer la street food a la ciudad”, explica Luciano.
La propuesta de Teppan (en Buenos Aires y Belgrano) hoy se basa en un concepto de delivery sofisticado, donde los sabores callejeros del mundo se elevan “a un nivel premium”. Con horarios que inician a las 18 horas, el local mantiene una clientela fiel que valora la innovación constante en su carta de sushi americano y platos para llevar.
LIT 399
Por su parte, LIT 399 se posiciona como la opción de experiencia presencial por excelencia. Ubicado en una esquina estratégica de la ciudad como lo es bulevar Italia y Santa Fe, a pocas cuadras del centro y de la costanera, el local destaca por su funcionalidad arquitectónica: una galería techada en la vereda que permite disfrutar del aire libre en verano y un interior totalmente climatizado para cualquier momento del año.

LIT 399 abre sus puertas de martes a domingo desde las 18, iniciando la jornada con una propuesta de “tardeo” que incluye vermut, cervezas y una carta específica para ese horario.
Una de las claves empresariales de LIT 399 es su sistema de cuatro formas de comer, diseñado para maximizar la rotación de clientes y adaptarse a diferentes presupuestos:
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Tapeo y platitos: ideales para compartir y probar sabores de distintos puntos del mundo.
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Street Food: versiones de alta calidad de platos urbanos.
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Grill (parrilla): una propuesta donde el cliente tiene el poder. “No hay nada fijo”, señala Luciano. Se puede elegir la proteína (como bife de chorizo o salmón grillado) y combinarla con diversas guarniciones y salsas, permitiendo que el cliente cree un plato distinto en cada visita.
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Sushi Libre: los jueves se han convertido en un “clásico” de la casa con su propuesta de sushi libre, permitiendo una rica experiencia con la calidad que caracteriza a la marca.
Para todos los públicos
Consultado sobre los precios que maneja en ambos espacios gastronómicos, Luciano es claro: la premisa es la apertura hacia todos los públicos. El abanico es tan amplio que permite desde una cena de sushi (con un ticket más elevado) hasta una hamburguesa o una pizza de calidad superior.
“Estamos amoldados a las diferentes situaciones de cada persona. Es un local que puede disfrutar todo el mundo; podés pedir desde una pizza hasta una entrada de gran tamaño para comer solo eso”, afirma.
Con la mirada puesta en lo que resta de la temporada estival, tanto Teppan como LIT 399 demuestran que el secreto de la permanencia en Villa María no es solo tener un buen producto, sino saber leer qué necesita el cliente en cada momento del día y de la semana. A no perderse ninguna de las opciones. Y a comer rico..