Ciclovías de plástico reciclado
Por Lic. Nicolás Pepicelli
Una idea que no deja de llamar la atención, y que es posible realizarla en cualquier localidad, es la que se desarrolló en los Países Bajos (2019) y en México (2021), donde con los residuos de plástico se arman panelas resistentes que son utilizados como reemplazo de tramos particulares de ciclovías y/o bicisendas, generando un impacto positivo sobre el ambiente.
Un dato relevante es que, en el prototipo denominado Plastic Road, se utilizó distintos módulos huecos que conservan el agua de lluvia, como punto esencial. Pero, también, hay que rescatar que en la realización del prototipo se consiguió que la emisión de carbono fuera entre 50% y 70% menor que con el asfalto.
Esto sucedió allá por el año 2018, cuando unos ingenieros decidieron probar reemplazando un tramo de una ciclovía, en la ciudad de Zwolle, por paneles de plástico reciclados, pero huecos, para darle una segunda vida al plástico usado, pero, al mismo tiempo, aprovechar el espacio oculto debajo del camino para retener y aprovechar el agua que escurre.
Sucede que la estructura, en definitiva, no era una simple placa sobre el suelo, pues en realidad se utilizan piezas modulares prefabricadas con una cavidad intermedia. El objetivo, del hueco debajo, se pensó para que se pasen cables, cañerías y distintos sensores sin tener que romper el típico pavimento. Pues al ser modular, es fácilmente extraíble para modificar lo que hay debajo.
Sin embargo, una función fundamental residía en que sirviera durante una fuerte tormenta porque es esencial para alojar el agua de lluvia, y drenen de forma más rápida.
Según datos que surgieron del proyecto, durante algunas lluvias intensas que ocurrieron luego, el nivel máximo dentro de la estructura alcanzó casi el 50% de su capacidad, y el agua se filtró al suelo en los días siguientes sin inconvenientes, reduciendo la presión sobre los desagües en los picos de tormenta.
En América Latina, la primera ciclovía generada con residuos de plástico como fundamental para una movilidad sustentable, ocurrió en México unos años después.
En el Bosque de Chapultepec se desarrolló una ciclovía inteligente, construida con más de 1000 kilos de residuos plásticos, lo que equivale a cerca de medio millón de tapas de botella PET. Recordemos que el 11% de los residuos generados en aquel país, son plásticos. La Plastic Road realizó esta iniciativa en conjunto con las Secretarías del Medio Ambiente y de Movilidad de la Ciudad y con el conglomerado industrial Orbia.
Al igual que la obra en Países Bajos, esta ciclovía cuenta con características temporales de almacenamiento y drenaje de agua. Por ello, se promueve el almacenamiento durante condiciones extremas de lluvia e inundación, pero también posee tecnología innovadora de sensores que permiten un monitoreo y manejo de superficies de forma constante.
Un dato realmente importante es que, por su durabilidad prolongada y su bajo mantenimiento anual, dan cuenta de una huella de carbono menor, hasta un 72% durante su vida útil, en comparación con las Bicisendas o Ciclovías tradicionales de asfalto. Además de poner en valor un residuo que tiene un proceso de degradación lento y que daña a los ecosistemas, la vida silvestre y marina, y la salud humana.
Sin dudas, una iniciativa que puede ser desarrollada en cualquier localidad, pues las ciclovías se han realizado en casi todos los municipios y son fundamentales para mantener una vida más saludable y un ambiente más sustentable.