El lote no es parejo

El lote no es parejo

Todos los años pasa lo mismo: se siembra la misma densidad y se tira el mismo fertilizante en todo el lote, como si el lote fuera una sola cosa. No lo es. Hay ambientes que responden y ambientes que, hagas lo que hagas, no te van a devolver esa inversión en rinde. Con los precios de hoy de semillas y fertilizantes, seguir aplicando "parejo" ya no es una cuestión de prolijidad agronómica: es dinero que se va del bolsillo sin necesidad.

Se observa constantemente en el campo. Ambientes de muy baja productividad -buena parte de los suelos arenosos de San Luis, por ejemplo, con poca materia orgánica y una capacidad de retención de agua muy limitada- donde directamente no conviene aplicar fertilizante, porque el ambiente no tiene piso físico para devolver esa inversión en rinde, llueva lo que llueva. Y del otro lado, ambientes de alta productividad donde nos quedamos cortos, aplicando menos de lo que ese suelo podría aprovechar si tuviera el nutriente disponible. En los dos casos estamos perdiendo dinero: en uno por gastar de más donde no sirve, en el otro por no cosechar el potencial que el ambiente sí tiene.

Para dimensionarlo con un ejemplo simple: en un lote de 100 hectáreas con, digamos, un 20% de superficie en ambientes de baja respuesta, dejar de fertilizar esa fracción a tasa fija representa evitar una inversión que, al precio actual de la urea, difícilmente se iba a recuperar en rinde. Esa plata no se pierde: queda disponible para reforzar la fertilización justamente en los ambientes de alta productividad, que son los que sí la van a devolver con creces.

Esto no es un matiz técnico menor. Por experiencia propia, y en línea con casos de fertilización a tasa variable relevados en distintos campos de la región pampeana, el ahorro en insumos en los ambientes que no lo justifican suele rondar entre el 15% y el 30%, sin resignar rinde en el resto del lote. Dicho de otra forma: no se trata de aplicar menos en general, sino de mover ese insumo hacia donde sí va a rendir. La productividad total del lote sube, gastando menos donde no tenía sentido gastar.

Imagen NDVI de un lote real: el verde marca zonas de mayor vigor y respuesta; el rojo, ambientes de baja productividad. Esa diferencia es la base de cualquier prescripción a tasa variable.

Ahora, para ser justos, no todo está resuelto ni hay que venderlo como si lo estuviera. La aplicación selectiva de herbicidas, por ejemplo, todavía está en desarrollo. Actualmente, en la mayoría de los casos, seguimos necesitando la aplicación total, porque la tecnología para detectar y pulverizar maleza en tiempo real recién se está afianzando a nivel comercial. Prometer que ya se puede hacer todo variable sería mentirle al productor, y esa mentira termina jugando en contra de la adopción de lo que sí funciona. En densidad de siembra y en fertilización, en cambio, sí hay herramientas maduras, con resultados comprobables campaña tras campaña, y ese es justamente el lugar por donde conviene empezar.

Sé que muchos productores todavía miran esto con desconfianza, y es entendible: con el margen tan ajustado como está, nadie quiere apostar a algo que no domina, y menos si alguna vez escuchó de un vecino que invirtió en tecnología y no le sirvió porque la aplicó mal o esperaba magia. Esa desconfianza tiene fundamento. Pero el error no está en desconfiar de la tecnología: está en seguir aplicando tasa fija asumiendo que eso es lo "seguro", cuando en realidad es la opción que garantiza errar en al menos una parte del lote siempre.

La buena noticia es que no hace falta empezar comprando una sembradora nueva ni un monitor de última generación. Hoy existen plataformas gratuitas -EOSDA LandViewer es una de las que uso habitualmente- que permiten ver, con imágenes satelitales, cómo viene respondiendo cada ambiente del lote antes de tomar la próxima decisión de manejo. El primer paso no cuesta nada ni compromete nada: es mirar el mapa de tu propio lote una vez, antes de la próxima siembra o fertilización, y comparar lo que ves con lo que veníamos asumiendo a ojo.

El punto no es sumar tecnología por sumar. Es dejar de tratar el lote como si fuera uniforme, cuando hace rato que sabemos que no lo es y, con los números de hoy, ya no podemos darnos el lujo de seguir haciéndolo.

Por Francisco Ballarino, Ingeniero Agrónomo

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