Las causas del calor extremo
El calor que está sufriendo nuestra ciudad, nuestra provincia y, también, nuestro país no son solamente variaciones normales de la temperatura en diferentes estaciones del año. Sucede, según un estudio provincial, que es causado, entre otras variables, por las algunas acciones que son producto del ser humano.
Las Islas de Calor Urbano son zonas de la ciudad (Villa María, Córdoba Capital, San Francisco, Bell Ville, etc.) en donde se registran, regularmente, altas temperaturas. Por lo tanto, resulta ser un fenómeno que muestra zonas de las ciudades que son más calientes que las distintas áreas rurales circundantes, y esto es debido a la absorción y retención del calor por medio de la gran cantidad de edificios, el pavimento, la falta de árboles y la actividad humana.
Todo esto genera un microclima más caluroso que agrava, aún más los efectos que ya presenta el cambio climático, afectando no solo a la salud humana sino también a la calidad de vida de la población.
Analizando más detenidamente, cabe resaltar que, en las dos últimas décadas, entre los años 2003 y 2022, es notable el aumento de las islas de calor urbano en nuestra provincia. Casi un 45 por ciento de la superficie de la ciudad de Córdoba sufrió más calor durante la noche, mientras que un 13 por ciento lo padeció durante el día y la noche. En un estudio local, en la ciudad de Villa María, encontramos que existe una diferencia de hasta 9 grados en lugares con árboles en comparación a zonas sin forestación.
Un equipo de científicos, donde intervinieron CONICET, CONAE y la UNC, lograron crear un mapa que, muestra por primera vez, cuáles son las zonas (localidades, provincias) que las olas de calor extremo aumentan el riesgo de morir por enfermedades del corazón, o sea son aquellas más peligrosas para la salud de los argentinos. La diagonal caliente, si podemos denominarla así, incluye a Córdoba (principalmente centro y norte), Santa Fe (centro-norte), Entre Ríos, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Buenos Aires (norte), La Pampa (norte) y Salta (este).
Todos estos inconvenientes, cabe señalar, pueden explicarse por una gran multiplicidad de factores, donde la cantidad de edificios y de pavimento (retienen el calor), como la menor cantidad de arboles (menor absorción de calor y menos sombra) están jugando una peligrosa situación a la salud humana. También, el uso intensivo de los aires acondicionados y la gran actividad comercial e industrial, son otros elementos que afectan el aumento de las islas de calor urbana.
Sin dudas, todo ello sumado al ya conocido, de profusa evidencia científica, Cambio Climático, ese fenómeno que viene afectando las temperaturas y el clima en todo el planeta.
El efecto más perverso de este aumento de las islas de calor urbano, son los siguientes:
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Favorece una mayor presencia de los mosquitos originarios del dengue (Aedes aegypti);
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Genera un aumento en el estrés térmico y golpes de calor, o sea problemas de salud;
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Intensifica la formación de contaminantes atmosféricos, generando contaminación en la calidad del aire;
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Crece exponencialmente la demanda de energía, por la intensificación de los aires acondicionados, elevando el consumo; y
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En materia económica, el impacto se genera por el aumento de las perdidas relacionadas con el calor, ya sea alimentos o otras cosas.
Pero no podemos quedarnos con este estudio sin hacer o dar algunas posibles soluciones para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido, la mejor manera de mitigar estos efectos adversos de las islas de calor seria generar arboles y arbustos pues son claves para enfriar las ciudades, para regular el clima. Por tanto, es necesario, y hace falta, plantar muchos árboles y arbustos, porque ayudan a dar sombra y son resistentes a las condiciones meteorológicas negativas, siendo la principal herramienta para revertir el aumento de la temperatura de las ciudades.
Lic. Nicolás Pepicelli
Economista, Dipl. Ambiente
y Profesor UPC