Un trato equilibrado

Un trato equilibrado

Históricamente nuestro país tuvo una gran dependencia del sector agropecuario en cuanto al ingreso de dólares genuinos vía exportaciones, es el sector más importante generador de divisas. Pero a futuro las cosas pueden cambiar. Existen tres sectores que están traccionando fuerte acompañando al campo en esta materia: energía, minería y economía del conocimiento, quienes están buscando un lugar en el podio de las exportaciones.

Según las proyecciones de la mayoría de los especialistas, hacia el 2030 tendremos “otro campo” en materia de exportaciones con lo que aporten los combustibles. Se estiman exportaciones similares en ambos sectores para esa época. La minería no le va en zaga y, en la medida que se sostengan las inversiones, posiblemente aporte una cifra muy significativa en pocos años. En cuanto a la economía del conocimiento, no tiene un crecimiento tan explosivo como los mencionados, pero sin prisa y sin pausa crece a tasas chinas año tras año.

Esto es una buena noticia para el país, pero también para el agro, sobre el que no estará puesto de manera exclusiva el foco recaudatorio de algunos gobernantes que apuntan siempre a este sector cuando de recursos se trata.

Por eso, es hora de liberar las fuerzas productivas de este sector para que pueda sostenerse un crecimiento constante y genuino a través del tiempo. “Sacarle la pata de encima” como dicen vulgarmente. Es uno de los pocos casos en el mundo donde, en lugar de incentivarlo, al sector primario se lo castiga con impuestos donde debe competir con el mundo y sostener gran parte de los gastos del estado.

Muchas de las nuevas inversiones son beneficiadas fiscalmente por leyes como el RIGI, privilegio que el agro no cuenta, que además debe soportar cargas extraordinarias como lo son las retenciones, por ejemplo. El reparto del esfuerzo y de la carga impositiva debe ser justo y equitativo, debiéndose contemplar más temprano que tarde.

También está claro que el campo argentino enfrenta una etapa decisiva, el futuro ya no dependerá solamente de producir más granos o más carne, sino de producir mejor, con mayor valor agregado, tecnología y sustentabilidad.

La agricultura de precisión, la biotecnología, la inteligencia artificial y el uso de datos en tiempo real están transformando la manera de trabajar la tierra. Argentina cuenta con productores innovadores y empresas capaces de liderar esta revolución tecnológica. El desafío consiste en extender esas herramientas a toda la cadena productiva y generar condiciones que favorezcan la inversión de largo plazo.

Pero este nuevo desafío debe ser acompañado por el estado con un escenario macroeconómico equilibrado y previsible. Esta debe ser la premisa de los gobiernos futuros que ayuden a garantizar un crecimiento ordenado y equitativo de los sectores productivos. En ese contexto el campo dirá “presente”, como lo ha hecho siempre.

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