Resiliencia e innovación
En un mundo cada vez más industrializado crece de forma sostenida la tendencia hacia el consumo de alimentos naturales. En esta búsqueda, la lechería orgánica emerge como una alternativa real y sustentable que prescinde de insumos químicos sintéticos y coloca la salud del ecosistema y de los animales en el centro de la estrategia productiva.
En la localidad de Ucacha se ubica "El Campito", un emprendimiento que creció de la mano de médico veterinario Diego Pipino, pionero en lograr la certificación orgánica en la zona. El proyecto dio sus primeros pasos de manera tradicional. "Venía trabajando desde 2007 en la recría y venta de vaquillonas a productores tamberos de la cuenca lechera de Ucacha. Cuando el mercado se complicó y no pudimos colocar los animales, decidimos abrir el tambo con 15 vaquillonas para iniciar un nuevo sistema productivo", relata Pipino. Con el tiempo, la escala creció a 20, 30, 60 y actualmente cuenta con 120 vacas en ordeñe. El objetivo central es alcanzar una meta de 6.000 kilos de sólidos útiles por mes (grasa y proteína), enfocándose en la calidad del producto por sobre el volumen bruto de leche.
Para hacer eficiente el establecimiento sobre un campo alquilado, Pipino apostó por el cruzamiento de razas: "Buscaba una vaca adaptada al pastoreo, a los calores y a la geografía de Ucacha. Siempre fui de la idea de que era más simple adaptar el animal que techar todo el campo; el costo era inviable, así que agudicé el ingenio para darle valor agregado a la leche".
Desafíos operativos, reconversión y sustitución de insumos
El trabajo cotidiano en un tambo orgánico demanda mayor mano de obra y soluciones logísticas creativas. Al no poder pulverizar agroquímicos para controlar la vegetación alrededor de las líneas de boyeros, se requiere personal adicional para el mantenimiento de los potreros. Además, la red de agua potable debe distribuirse de manera superficial a lo largo de 90 hectáreas para garantizar el suministro constante a cada parcela.
En el plano sanitario, ante la imposibilidad de aplicar antibióticos u hormonas rutinarias, los problemas de salud en el rodeo se previenen y combaten mediante tratamientos homeopáticos, con excelentes resultados en el estado general de los animales. Por otra parte, la alimentación se complementa con granos y balanceados con certificación orgánica, lo que eleva sensiblemente los costos operativos.
La transición de un tambo convencional al modelo orgánico exige paciencia: requiere dos años de reconversión libre de químicos. "El Campito" inició este proceso el 1 de octubre de 2019 y obtuvo su certificación oficial recién en 2021. La diversificación del predio llevó a sumar gallineros para la producción de huevos orgánicos.
El resultado de este manejo regenerativo es una leche con propiedades nutricionales marcadamente superiores a las convencionales, caracterizada por una elevada concentración de ácidos grasos esenciales como Omega 3 y potentes antioxidantes naturalizados.
Argentina llegó a contar con 16 tambos orgánicos, pero la cifra se redujo a 10. Ucacha se posiciona como un núcleo productivo clave al albergar tres de ellos: El Campito, Campo Urbano y La Griselda S.A.
Pese al impacto positivo en la salud y el medio ambiente, el sector enfrenta un desafío comercial crítico. Hasta el momento, la leche producida en Ucacha era remitida a una empresa multinacional que procesaba la línea orgánica. Sin embargo, ante el inminente retiro de la firma de este segmento productivo, los productores locales se ven obligados a buscar de forma urgente nuevas alternativas e industrias que valoren este alimento sano, ético y sustentable.