El Motor Genético

El Motor Genético

Es innegable que la adopción de nuevas tecnologías debe atravesar a todos los sectores productivos. Y es así, como detrás de cada bolsa de semilla fiscalizada no sólo hay un estándar técnico de germinación, pureza y sanidad, sino que hay todo un ecosistema de investigación, inversión y desarrollo que sostiene la competitividad del campo argentino. Pero también es una realidad que en un escenario productivo donde cada margen cuenta, la elección del insumo original deja de ser una mera decisión de compra para convertirse en una estrategia directa de gestión de riesgo y rendimiento.

Hablando puntualmente de los beneficios que percibe el productor al optar por semilla fiscalizada, podemos mencionar la garantía en la identidad varietal, un elevado poder germinativo y vigor, y la tranquilidad de trabajar con un insumo libre de malezas o patógenos transmitidos por semilla. Por otro lado, el rótulo oficial de INASE, el aval de los obtentores (marcas) y el respaldo del multiplicador funcionan como un seguro de calidad para la inversión inicial del lote, lo que contrasta drásticamente frente al riesgo que representa la informalidad o lo que comúnmente se conoce como bolsa blanca.

Sin embargo, a pesar de que el mercado de soja y trigo ha evolucionado los últimos años, la preservación y el reconocimiento de la propiedad intelectual ha sido históricamente un punto de tensión. Por ello, para dar respuesta a esa necesidad de certidumbre en la cadena de autógamas, surgieron iniciativas como Sembrá Evolución (2022), que constituye un esquema de negocio impulsado por la interacción entre obtentores (o marcas), multiplicadores y productores. Convirtiéndose así en el puente actual que conecta las empresas desarrolladoras de biotecnología con las necesidades operativas del productor a la hora de ordenar la comercialización.

Marcos Legales y Reglas de Juego:
Hacia un Horizonte de Previsibilidad

Ahora bien, aunque estos acuerdos entre privados ofrecen soluciones eficaces en el presente, el desarrollo del sector requiere de reglas del juego a largo plazo, y más aún en un país donde la producción agropecuaria se encuentra como motor de la economía. 

La Ley de Semillas N°20.247 promulgada en 1973 está en el centro de un debate histórico en Argentina porque genera una tensión directa entre la retribución a la innovación biotecnológica y el derecho tradicional del productor al uso propio. A esto se suma el debate sobre la adhesión del país a la normativa UPOV 91 (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), que no busca restar herramientas al productor, sino alinear a la Argentina con las normativas globales para evitar la brecha tecnológica frente a competidores regionales como Brasil. Someterse a los estándares internacionales facilita el ingreso de productos agropecuarios a mercados exigentes y cumple con las condiciones requeridas en acuerdos comerciales bilaterales (como el firmado con EE.UU. en febrero de 2026), posicionando a Argentina como un país predecible para las inversiones agroindustriales. 

En definitiva, la semilla fiscalizada y la protección de la propiedad intelectual son dos caras de una misma moneda. Reconocer el valor de la genética no representa un gasto adicional para la empresa agrícola, sino la inversión estratégica que financia el germoplasma del futuro. Alinearnos a los estándares internacionales y contar con un marco legislativo moderno, no solo nos conecta con el mundo, es la condición indispensable para que el productor argentino siga contando con la tecnología, la productividad y la competitividad que el campo necesitará en los próximos años.

Al final del día, el productor no tiene por qué recorrer este camino solo. Para incorporar estos cambios de forma simple y eficiente, la clave está en apoyarse en los comercios y multiplicadores que conocen la realidad del campo y están presentes día a día, y los profesionales que nos capacitamos y actualizamos de manera continua para guiarlos. Nuestra meta es darles la tranquilidad necesaria, convirtiendo la complejidad regulatoria en herramientas claras para acompañar su trabajo en el campo.

Agostina L. Echavarría
Ingeniera Agrónoma – MP 6050

Utilizar datos a tiempo

Hernán Pablo Martino es contador y consultor de empresas. Desde HPM acompaña a productores y empresas agropecuarias en el ordenamiento de su administración y en el análisis económico, financiero...

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