Ivonne Marcato describe su viaje por la Costa Oeste de los Estados Unidos

Conocer San Francisco en el Estado de California siempre fue uno de mis sueños. Compartí con empresarios del turismo de nuestra provincia la experiencia de visitar la Costa Oeste de los Estados Unidos en un viaje exploratorio del cual se podrían escribir interesantes páginas.

Ivonne Marcato describe su viaje por la Costa Oeste de los Estados Unidos

El viaje comenzó en la ciudad de Los Angeles, California, desde donde recorrimos el norte de la Costa Oeste, hasta la ciudad de  San Francisco y sus alrededores, en dos vehículos minivan, lo que nos permitió disfrutar del itinerario en un clima distendido y hacer varias paradas en el camino para apreciar las vistas de los acantilados, que nos dejaban sin palabras. Nos deleitamos con las bellas ciudades costeras como Monterrey y la elegante Carmel y Half Moon Bay, con sus bellas casonas armonizando con el agreste paisaje marino.

Visitamos también el Parque Estatal Henry Cowell Redwoods donde nos deslumbramos con las grandes secuoyas. Pudimos palpar la energía del árbol más alto del parque, de unos 87 metros de altura, alrededor de cinco metros de ancho y de unos 1.400-1.800 años de edad.

Sin embargo, la perla del recorrido fue la famosa ciudad de San Francisco que produjo en mí “un amor a primera vista”. Una ciudad con vistas únicas frente a un mar majestuoso que le da un marco muy particular al paisaje ciudadano.

Esta ciudad es cuna de grandes movimientos sociales y culturales, lo que se trasluce en una impronta de libertad de pensamiento, inclusión y apertura que no se encuentra en otras urbes de Estados Unidos. Ejemplos de esto se ve reflejado en Haight Ashbury, un barrio que se hizo famoso por el movimiento hippie en la década de 1960 por haber sido el hogar de los revolucionarios, cantantes famosos y líderes de cultos. En el famoso barrio Castro se observan señales de la historia de lucha por los derechos homosexuales. Castro Street y Market Street son considerados el corazón de la vida gay en San Francisco, con su típica bandera multicolor en las fachadas. Desde la segunda guerra mundial los hombres que fueron descartados por sus preferencias sexuales fueron enviados a Castro Street, desde entonces estas calles poco a poco se han convertido en un paraíso gay.

Cómo no mencionar el famoso puente colgante Golden Gate ¡cuya imagen me recuerda a tantas películas! Con casi 3 kilómetros de longitud,  es además del símbolo de San Francisco, uno de los puentes colgantes más largos del mundo. La visión del puente con la bruma de la noche dejo en mí un recuerdo imborrable.

Por la mañana, visitamos el puerto Fisherman’s Wharf, una de las zonas más turísticas de la ciudad, para embarcarnos es un paseo por la bahía que incluye la navegación por debajo del Golden Gate y el rodeo a la famosa cárcel de Alcatraz.

Valió la pena detenernos a recorrer el El Pier 39 ubicado en el muelle del puerto de SFO. Un paseo sumamente pintoresco, con las vistas de la bahía y los lobos marinos recostados al sol, restaurantes y tiendas de recuerdos. Se puede elegir entre una amplia oferta gastronómica en cualquiera de todos los restaurantes especializados en mariscos. Elegimos detenernos en Bubba Gump con los camarones más sabrosos jamás probados. Y como si no fuera suficiente lo disfrutado, desde el puerto tomamos el antiguo tranvía hasta el centro de la ciudad, llegando a la famosa Marker Street donde no pudimos resistir a la tentación de hacer algunas compras en las grandes tiendas con sus variados productos y ofertas.

Entre otros bellos lugares visitamos Lombard Street, una de las calles más famosas de San Francisco no sólo por las fenomenales vistas que se obtienen desde la parte alta, sino por ser la más sinuosa de Estados Unidos con 8 curvas muy cerradas, adornadas por bellas hortensias. Hicimos luego una parada en el Parque Lafayette con sus hermosas casonas de la época victorianas.

Cruzamos el Golden Gate  rumbo a Sausalito, la vista sobre San Francisco y su bahía no pueden considerarse más que espectaculares, sobre todo porque tuvimos la suerte de tener un día despejado, algo no tan frecuente en esta zona de la bahía. Sausalito es un precioso pueblo pesquero muy refinado, con galerías de arte, restaurantes y tiendas de finos objetos.

Sin lugar a dudas, quedaron varios sitios por describir, ésta es solo una reseña y a la vez una invitación a decidirse a visitar esta ciudad única.

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