¿Se divide el peronismo en Villa María?

 Es tan escaso el debate político en Villa María que muy pocos se animan a plantear el tema. El difícil contexto sanitario, es cierto, amerita una atención especial de la clase política en momentos de segunda ola de coronavirus; y además el avance de la vacunación despierta el interés principal de una ciudadanía dispuesta -en su inmensa mayoría- a inocularse contra el Covid. Sin embargo, no es el único tema de la agenda social. En todos los sectores hay movimientos, inclusive en la política partidaria.

 Las permanentes tensiones entre el kirchnerismo y el schiarettismo permite advertir que el escenario de división se impone en el peronismo de Córdoba de cara a las elecciones legislativas de medio término.

 Ya quedaron atrás las semillas de unidad sembradas el año pasado y no hay ningún actor de la política cordobesa que aún se ilusione en reunir bajo el mismo paraguas a ambos sectores. El Frente de Todos tendrá su lista para las Paso y las generales; lo mismo Hacemos por Córdoba. Cada espacio ya plantea nombres para encabezar las nóminas de senadores y diputados.

  En el Frente de Todos, el candidato a buscar su reelección por seis años más es el senador Carlos Caserio; mientras que el diputado Pablo Carro se anota en primer lugar para buscar también su reelección en la Cámara Baja. En Hacemos por Córdoba, por su parte, la primera candidata a senadora sería Alejandra Vigo y la primera para diputados Natalia De la Sota. Si bien faltan algunos meses para el cierre de listas, y de hecho todavía no hay definiciones en torno a las fechas de votación, el escenario político indicaría que estos nombres serán los elegidos para encabezar cada una de las nóminas.

 Asimismo, todavía puede (y es muy probable que ocurra) haber algunas sorpresas.
  En función del contexto general, el camino de la división también se impone en Villa María. Ningún dirigente lo reconoce públicamente, pero en off de record admiten que las principales espadas del PJ responderán a sus jefes políticos y, por ende, al menos para las elecciones legislativas de este año la fractura sería una realidad inevitable.

 En el gobierno provincial que conduce Juan Schiaretti hay tres importantes funcionarios de Villa María: Eduardo Accastello (ministro de Industria), Marcos Bovo (secretario de Comunicaciones) y Nora Bedano (presidenta de la Agencia Córdoba Cultura). En el gobierno nacional, que encabeza Alberto Fernández, el propio intendente en uso de licencia Martín Gill forma parte de los funcionarios de segunda línea (secretario de Obras Públicas).

 “El gobernador Schiaretti tiene una mirada distinta al peronismo de la Nación. Y eso va a desembocar en la formación de dos listas. El asunto es el respeto a la idea madre del peronismo, no desangrarnos en la pelea entre las dos listas”, afirmó esta semana el presidente del Concejo Deliberante, Carlos De Falco, vislumbrando este escenario de partición y pidió “libertad de acción” para los compañeros. 

 Fue el primero en deslizar la preocupación que genera un escenario fragmentado en el partido de gobierno. “No debemos dirimir una interna local. Debemos ponerlo en el marco que corresponde, que es una elección nacional”, sentenció, en diálogo con el portal Villa María Vivo.

 Con estas palabras, De Falco señaló no solo un escenario de división, que algunos ni siquiera han advertido, sino también que la interna provincial puede esmerilar definitivamente la frágil unidad local. El acuerdo parlamentario entre gillistas y accastellistas no se traduce en la política partidaria, rota desde el año 2016 y emparchada ante cada escenario de inminente ruptura.

 Quien habló además esta semana fue el concejal accastellista Daniel López, quien aceptó el contexto de fragmentación que vivirá el peronismo local en 2021. “En todo partido se aspira a la unidad, que da más cuerpo. Pero la unidad por la unidad misma no sirve, está bueno que haya distintas miradas en el peronismo. Puede ser que haya dos listas, nosotros aspiramos a la unidad, pero a veces es imposible”, enfatizó.

 En la primavera argentina habrá elecciones de medio término, con jefes políticos en veredas opuestas y con listas propias. De hecho, el propio Presidente Alberto Fernández recibió a los cuatro legisladores cordobeses del Frente de Todos (Caserio, Carro, Eduardo Fernández y Gabriela Estévez). Toda una señal que adelanta el escenario no solo de competencia interna por los votos peronistas de la provincia, sino también para enfrentar a un macrismo que encuentra en Córdoba su mejor expresión electoral. La división de kirchneristas y schiarettistas muestra nuevos ribetes, aunque del fondo de las ideas emergen las enormes diferencias entre un proyecto y otro. Esta vez los principales dirigentes de la ciudad no podrán escapar de “la grieta” peronista y las consecuencias a futuro son impredecibles. 

Martín Alexis Alanis

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