Una ciudad que enamora
Valentina García es una arquitecta villamariense de 31 años que vive en Barcelona desde hace cuatro años, ciudad de la que se enamoró durante un viaje que realizó con amigas en 2018.
“Me encantó el mar, la posibilidad de vivir a su lado, la ciudad, la vida que tiene, bueno, obvio uno venía con mirada de turista, pero quería volver. Vine con pasaje de vuelta a los tres meses, un poco para quedarme un año, pero bueno, me quedé y empecé a conocer gente. Acá hay muchos argentinos y al principio ya me hice amigas, en el primer trabajo ya éramos casi todos argentinos, me hice un grupo, después me cambié de empresa, empecé a trabajar un poco más de lo mío y también tenía muchos conocidos”.
Después de terminar su carrera en Argentina, Valentina decidió establecerse en Barcelona para trabajar en una empresa constructora multinacional, Real Estate, especializada en reformas de oficinas. Actualmente, se encuentra en la sucursal de Barcelona, trabajando en proyectos de la ciudad. Cumple sus funciones en el área de construcción de la empresa y se especializa en la construcción de oficinas, que indica son obras de retail (o diseño comercial). Allí se dedican a diseñar y adaptar espacios físicos (tiendas, centros comerciales) para crear una experiencia de compra única, rentable y memorable, integrando la identidad de la marca con la funcionalidad, la estética, la tecnología y la psicología del consumidor para generar ventas y fidelización. Va más allá de la simple distribución, buscando estimular los sentidos y conectar emocionalmente con el cliente.
Valentina recuerda que se quedó en Argentina hasta terminar su carrera y egresar. Siempre priorizó sus estudios, terminar y recibirse, pero con el objetivo de volver a Barcelona en algún momento. “Estuve en pandemia en Argentina, trabajé en Villa María por un tiempo, ahorré y después me vine”.
A pesar de estar lejos de su familia y amigos, se ha adaptado bien a la vida en Barcelona. "Se empieza a hacer el grupo, amistades muy cercanas", dice. También ha encontrado pareja en la ciudad. “Es difícil estar lejos de la familia, amigos. Pero bueno, fui haciendo grupo, siempre con la nostalgia de la familia. Yo, por mi parte, vuelvo todos los años. Mi familia también tiene el privilegio de poder venir para acá cada tanto”.
Destaca que la vida en Barcelona es muy linda, pero se enfrentan a desafíos económicos. "Los sueldos son, dentro de todo, bien, depende del rubro en el que trabajes", explica. Sin embargo, el alquiler de un piso es muy caro, por lo que ha tenido que compartir vivienda con otros compañeros. “Vivir solo es bastante complicado porque alquilar un piso es muy difícil por los costos. Además, eso no me daría margen para viajar ni ahorrar. Inflación hay, aunque no al nivel de lo que uno estaba acostumbrado allá. En materia económica no veo mucha diferencia con respecto a la Argentina, sí en seguridad. Los salarios son variados, el promedio es de 1100 euros, para vivir solo es difícil”.
Destaca que Barcelona es una ciudad muy poblada por argentinos. "Vas por la calle y escuchas a muchos que lo son", dice con una sonrisa.
A pesar de los desafíos, Valentina se siente afortunada de poder vivir en Barcelona y trabajar en lo suyo. "Mi proyecto es volver en algún momento, pero por ahora seguir trabajando, ganando experiencia en mi profesión". Mientras tanto, sigue disfrutando de la vida en España, explorando la ciudad y conociendo a nuevas personas. Aunque la nostalgia por su familia y amigos en Argentina siempre está presente.