Una feria con estilo que promueve reusar los vestidos

Una feria con estilo que promueve reusar los vestidos

Casa Bies, local comercial ubicado en calle Buenos Aires al 758, y cuya propietaria es Eugenia Destefanis, impulsó una propuesta diferente para promover reusar los vestidos de fiestas. Se trató de una feria con estilo, calidad, que movilizó a muchísimos clientes que ofrecieron sus prendas y a otros tantos que se acercaron al comercio para comprarlas durante el pasado fin de semana. La Feria se llamó Second Hand y el slogan fue “Re-energizá tu guardarropa”.


Claves dialogó con Eugenia, quien ya adelantó que ya trabajan para la segunda feria en el mes de julio dado el éxito de la primera. Una entrevista con todos los detalles sobre la particularidad de la innovadora propuesta.


 “Hace 8 años tengo el negocio y por necesidades de los clientes, tanto a los que le vendíamos vestidos, que literalmente se los ponían una vez y luego se preguntaban qué hacían con esto, y por otro lado, personas que buscaban precio y calidad para adquirirlos, decidimos hacer esta feria. Fueron vestidos usados una sola vez. Y se trató de una oportunidad de ofrecer un producto de súper buena calidad con un precio 50% menor. Además de poder darle una segunda oportunidad a la prenda, que tenga vida en otra persona. También concientizar sobre el reúso de las cosas, que desde el comercio lo fomentamos hace mucho. No todas las cosas son descartables, queremos que tengan otra vida. No teníamos idea de cómo saldría la feria, porque fue algo nuevo. Logramos muy buena respuesta de todas las partes, así que súper contenta con el resultado.


-¿Y cómo fue el trabajo hasta llegar a la feria?
-Planteamos la idea hace un mes y medio. En una primera etapa fue conseguir vestidos, en el local solo tenemos un stock único, nuevos, que no se expuso nada en la feria. Le empezamos a pedir a nuestros clientes si querían darnos su vestido para vender y luego por redes sociales. La primera etapa fue un éxito. Hasta el último día hubo gente que nos quería alcanzar su vestido.

-¿Cuáles fueron las prioridades en la selección teniendo en cuenta esa realidad?
-La gente nos mandó fotos y allí hicimos una primera selección. Elegimos vestidos que estuviesen en buenas condiciones, estilo actual, vendibles. Además de un estilo que se vende en nuestro negocio. Hubo personas que nos mandaron hasta 10, en ese caso, le aceptamos cinco. Así hicimos con todos los clientes. Cerrada la fecha límite para mandar fotos, la segunda etapa fue el control de calidad de esa mercadería. Revisamos la prenda y anotamos en un papel las cosas que había que hacer o no. Si el vestido estaba en perfectas condiciones se lo llevaban a su casa y lo traían en una fecha pactada. Y si tenían alguna mancha, cierre roto, bolitas que se salían, propia de un uso, se lo reparaba y ponía en condiciones para ser expuesto. Nos llevó un mes y medio todo el proceso, no fue de un día para otro. Mi idea fue desmitificar el mito de feria como algo viejo, roto, feo y barato. Tenemos ese concepto de las ferias americanas. Ahora hay un estilo de ferias, que se ven mucho en Buenos Aires y algo en Córdoba, que son ropa diaria pero en muy buen estado. El objetivo fue vender vestidos impecables, prácticamente nuevos. 


-¿Cuántos vestidos lograron seleccionar?
-Hubo expuestos 250. Eso fueron los seleccionados, imaginen la cantidad de fotos que nos mandaron. A muchos les dijimos que no, a otros que lo acondicionaran pero no los volvieron a llevar. Todos los vestidos fueron dejados en consignación. Después de la aprobación de calidad, pactamos un precio junto con el cliente. Todas las vendedoras firmaron contrato de consentimiento de cuidado y responsabilidad y se fijó al precio de mercado de hoy, que le restamos un 50% por ser de segunda mano. Y la tercera etapa fue la gente se animara a ir. Nuestro desafío fue comunicar que serían vestidos muy buenos y que la feria sería para todo público. 


-Las imágenes en las redes dan cuenta de la cantidad de personas que se acercaron.
-Sí, incluso hicimos llenar un formulario. No sabíamos cuántas personas irían a la feria y no sabíamos si necesitaríamos espacio para 10 o 300. Al final se anotaron 200 y otras que fueron sin registrarse previamente, que también ingresaron. Hubo una lista y una chica que hacía pasar a los clientes por etapas. El vestido de fiesta se tiene que medir para poder vender, sino es imposible.


-¿Cuántos lograron comercializar?
-Aproximadamente 30, 35 vestidos. Fue un buen número por ser la primera vez.


-¿Qué tipo de vestidos vendían en la feria?
-De 15, conjuntos para 15, egresadas, de novia, para madrinas y lisos para invitadas. Fue muy variada la propuesta.
-Ahora se viene la segunda entiendo luego del éxito de la primera.


-Sí, estamos pensando hacerla en las primeras semanas de julio. Ahora tenemos que iniciar con todo el proceso nuevamente. La idea es devolver parte lo que tenemos en el local para darle lugar a otras personas que puedan traer sus vestidos, parte nos las quedamos para volverlos a exponer. La intención es enganchar las vacaciones de invierno, para que en lugar de ser un día, sean más. Como la prenda se tiene que medir, que sea sin apuros. En la primera feria hubo cuatro probadores y cuatro personas atendiendo. Las chicas están preparadas para asesorar. En total 11 personas trabajamos en la primera feria. 

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