Ventajas y desventajas de la Boleta Única de Papel

Ventajas y desventajas de la Boleta Única de Papel

En menos de un año los argentinos volveremos a las urnas. Las elecciones legislativas 2025 marcarán un antes y un después en el gobierno libertario de Javier Milei: una victoria nacional ratificará el rumbo iniciado en diciembre del año pasado; una derrota lo hará barajar y dar de nuevo, teniendo que cuenta que el siguiente turno electoral será para elegir presidente.

Todos los argentinos tenemos en el voto la herramienta más importante para ratificar o rectificar gobiernos, y el conocimiento del sistema electoral es clave para decidir nuestros representantes. Parece una obviedad, pero no lo es. Hay mucho desconocimiento a la hora de sufragar, más aún con los nuevos sistemas como boleta de papel o electrónica. Es cierto que los electores argentinos están más habituados a la papeleta de colores (antes blanca y negra).

Esta semana, el Congreso Nacional dio la media sanción definitiva al sistema de Boleta Única de Papel, una metodología de elección similar al que utiliza la provincia de Córdoba desde 2011. Ahora, todos los argentinos, desde La Quiaca hasta Ushuaia, votarán con lapicera en mano para hacer una cruz en el “cuadradito” que deseen optar. 

Se terminó el papel de colores dentro del sobre. Ya no habrá boletas en los cuartos oscuros. El presidente de mesa entregará la Boleta Única de Papel y el elector marcará dentro del aula el candidato o partido. Parece simple, aunque no lo es. En esta columna mencionamos pro y contras del nuevo sistema nacional, no tan nuevo para los cordobeses.

En primer lugar, cualquier sistema comicial debe garantizar y reflejar la voluntad popular. Antes que la rapidez en el conteo o el financiamiento de los partidos, está la voluntad de los electores. Caso contrario sería fraude. Con la Boleta Única de Papel pasa algo particular de acuerdo a la experiencia de Córdoba. En las elecciones ya utilizadas no hubo fraude, los ganadores fueron legítimos, pero el nivel de error fue alto. ¿Por qué? Por desconocimiento de la gente o por dificultades en la comprensión del diseño de la boleta.

En Córdoba, a diferencia de lo aprobado a nivel nacional, existe un casillero de “boleta completa”. Por esa columna hubo muchos votos nulos (votaron dos veces al marcar en otras columnas). Y muchos de aquellos electores que sí desearon marcar “lista completa”, lo hicieron en la columna del gobernador, la segunda categoría de izquierda a derecha, y de este modo no votaron el resto de los cargos (todas las otras categorías se contaron como voto en blanco, cuando la voluntad del elector fue claramente “lista completa”).

Allí no hay fraude en el resultado, no hay alteración de los números para beneficiar a uno u otro partido, aunque la voluntad popular no queda expresada en un ciento por ciento. En Córdoba fue bajando el nivel de equivocaciones, pero todavía es más alto que con el sistema tradicional de papeletas.

La equivocación de la gente modifica el número de representantes en el Congreso Nacional o la Legislatura. No es un dato menor. Puede cambiar la composición de una cámara. Por suerte, en la boleta aprobada por Diputados se suprimió la categoría “lista completa”, por lo cual, el modelo elegido es el mendocino (se marca categoría por categoría).

¿Cuáles son las ventajas? Muchas. Fundamentalmente económicas. El Estado argentino ya no imprimirá boletas para todos los partidos y los propios partidos ya no tendrán que imprimir boletas. Se sufraga con la que entrega el presidente de mesa. Se termina el “curro” de partidos pequeños o inexistentes, personas que formaban una “pyme electoral” y se quedaban con plata de las impresiones.

Evita además el reparto de votos y la presión que punteros ejercen sobre los vecinos. En principio, el conteo podría ser más rápido (aunque lo dudo en la primera vez). También hay beneficios ambientales porque evita que haya papeles tirados en las calles de pueblos y ciudades durante varias semanas, al igual que reduce la cantidad de impresión (solo de imprimirá la Boleta Única de Papel).

Ningún sistema es infalible. Es verdad. Todos tienen pro y contras. Los cordobeses cambiamos el sistema y quedó. Los argentinos también lo cambiaremos y seguramente quedará. La responsabilidad de la gente será informarse y saber utilizarlo. No es complicado, sin embargo, en la práctica sí se demuestran dificultades para muchos electores. Lo más probable es que, tras 2025, el sistema continúe perfeccionándose.

Martín Alexis Alanis.

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