Con raíces fuertes

Con diez años recorridos, Araucaria es una inmobiliaria con identidad propia y con un servicio diferenciado, adaptada a las nuevas demandas del mercado.

Con raíces fuertes

Tres mujeres, tres personalidades diferentes, una amistad que nació en las aulas y un sueño que comenzó al lado de un café.

Diez años después, aquella fantasía se convirtió en una inmobiliaria con identidad propia, una manera de trabajar y, sobre todo, una historia compartida.

Hay proyectos que nacen después de meses de planificación y otros que empiezan casi como un juego, como una idea que se repite tantas veces hasta que un día alguien dice: “¿Y si lo hacemos?”.

La historia de Araucaria tiene un poco de eso. Débora Mena, Carol Troncozo y Soledad Gutiérrez se conocieron estudiando en la universidad. Las tres habían decidido, en distintos momentos de sus vidas, estudiar y apostar por una nueva profesión. Mientras cursaban, cada una seguía su propio camino laboral.

Débora trabajaba en administración de consorcios. Carol se había especializado en la gestión de visas para Estados Unidos y Soledad trabajaba como administrativa en una empresa de Villa María.
Pero había algo que compartían, cada vez pasaban más tiempo juntas y comenzaron a imaginar la posibilidad de trabajar como equipo.

Solían encontrarse en un café que todavía funciona, justo al lado del local donde hoy está Araucaria. Desde allí miraban aquel espacio vacío y fantaseaban con la idea de algún día abrir su propia oficina.

Al principio era solamente eso: una fantasía compartida entre cafés, conversaciones y proyectos, hasta que se animaron. El 16 de octubre de 2016 abrieron las puertas de Araucaria por primera vez. Y aquel local que tantas veces habían mirado desde el café se convirtió en el lugar donde, diez años después, continúan trabajando juntas en San Luis 1331, Local 4 de Villa María.

Tres mujeres, tres formas de hacer

Las tres son muy diferentes, eso las caracteriza y marca la particularidad de su empresa. Tienen distintas personalidades, estilos, miradas y formas de trabajar. Cada una con su propia impronta y su manera de relacionarse con las personas y con el negocio.

Pero esas diferencias, lejos de separarlas, terminaron convirtiéndose en una de las fortalezas de Araucaria. Las complementa, y después de diez años, esa combinación sigue funcionando.

También forma parte del equipo Alfonsina, la secretaria, que acompaña el día a día de la inmobiliaria y completa una estructura que fue creciendo con el tiempo.

Remontando a la crónica de la empresa, surge la historia del nombre y recuerdan que elegir la denominación o cómo llamar a aquella nueva inmobiliaria tampoco fue sencillo. “Querían encontrar un nombre que tuviera identidad, pero los apellidos no terminaban de fusionar y las siglas tampoco lograban representar lo que imaginábamos”, indican.

Hasta que apareció una idea, Débora recordó un viaje a un haras que se llamaba La Araucana; un lugar rodeado de caballos y casas que le habían transmitido una sensación especial de elegancia, armonía y calidad. El nombre de las araucanas quedó en su memoria y, al momento de buscar una identidad para la inmobiliaria, surgió.

“Elegimos este nombre porque la Araucaria representa mucho de lo que queremos transmitir como inmobiliaria. Es un árbol de raíces fuertes, crecimiento constante y gran permanencia en el tiempo. Para nosotras, esas raíces simbolizan el hogar, el lugar donde comenzamos a construir nuestra historia, nuestros proyectos y nuestros sueños.

Así como un árbol crece sobre bases firmes, creemos que cada propiedad puede ser el comienzo de una nueva etapa: una casa para vivir, un espacio para disfrutar o una inversión para crecer”.

Con los años, Araucaria dejó de ser solamente una palabra elegida para convertirse en una marca con personalidad propia.

Un mercado diferente

Cuando comenzaron, el mercado inmobiliario era muy diferente al actual. La actividad tenía una presencia masculina mucho más marcada y para tres mujeres que recién se iniciaban no siempre fue sencillo desenvolverse en ese ámbito.

Hubo que aprender a negociar, adquirir experiencia y construir seguridad profesional. Fue un proceso de aprendizaje constante.
Con el tiempo, fueron ganando experiencia y confianza, mientras el propio mercado también comenzó a transformarse. Hoy la presencia de mujeres en el sector es cada vez mayor.

Para ellas, aquella primera etapa forma parte de una historia que las ayudó a crecer tanto profesional como personalmente.

Desde sus comienzos, tuvieron una preocupación especial por la imagen. La inmobiliaria se caracterizó por trabajar con propiedades destacadas de Villa María, desde lotes hasta casas, y por cuidar especialmente la manera en que cada inmueble se presenta. Fotografías, videos, estética y comunicación forman parte de una manera de entender el trabajo.

Actualmente ofrecen tasaciones, ventas, alquileres y asesoramiento inmobiliario, además de la posibilidad de gestionar visas para Estados Unidos.

Destacan los cambios en la última década. “Cambió el mercado, cambiaron las herramientas, cambió la forma de comunicar y cambió también la manera de mostrar y comercializar una propiedad”, aseguran.

Además, ellas en estos años, crecieron, aprendieron, atravesaron momentos fáciles y otros no tanto. Construyeron una empresa, pero también generaron una forma de trabajar juntas. Araucaria es para ellas: “nuestro lugar de encuentro. Ese lugar al que llegamos cada mañana felices de encontrarnos, de comenzar un nuevo día y de seguir trabajando por ese propósito que compartimos y tanto nos apasiona”.

“Es un espacio cálido y agradable, de esos que huelen rico y donde siempre suena buena música. Un lugar que habla un poquito de nosotras y de la manera en que elegimos vivir nuestra profesión. Siempre es un plan hermoso ir a la oficina. Y quizás ahí esté una de las claves de estos diez años”.

Araucaria no es solamente el espacio donde trabajan. Es también un lugar de encuentro, de amistad, de crecimiento y de historias compartidas. Diez años atrás miraban un local vacío desde un café y se animaban a imaginar qué podría pasar si algún día abrían allí su propia inmobiliaria.

Un espacio para celebrar

Con una propuesta integral y una gestión fundada en el compromiso familiar, La Bodega se presenta como uno de los espacios más requeridos a la hora de organizar distintos tipos de eventos.

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