Las Paso ¡A todo o nada para Gill y Accastello!

 Como si fuera una elección ejecutiva, las Paso en Villa María se muestran como un todo o nada en el peronismo local. No en la ciudadanía, que en términos generales exhibe una enorme apatía respecto a esta primera elección del año; sino entre sus dirigentes y sus acciones cotidianas. La ciudad se pobló de cartelería de Martín Gill y Eduardo Accastello, relegando casi a la mínima expresión al resto de las candidaturas.

 Los miles de pesos invertidos en la campaña demuestran que se juega mucho más que un simple pase hacia la elección general de noviembre (en definitiva, eso son las Paso para quienes no tienen internas, superar el 1,5% de los votos y acceder así al segundo turno electoral). Gill y Accastello quieren ganar el territorio, quieren tener el control del peronismo y no escatiman esfuerzos ni recursos para lograrlo.

 Gill, quien encabeza la lista de diputados del Frente de Todos, tiene una misión aún más compleja.

 Caminar toda la provincia, intentar revertir la mala imagen del Gobierno nacional entre los cordobeses (no lo digo yo, lo dicen todas las encuestas) y además retener el terruño. Y bien sabe que un mal resultado en las primarias, en el ámbito provincial y local, dejaría al espacio kirchnerista en una posición incómoda para buscar una verdadera hazaña en noviembre. 

 Por el contrario, un buen resultado provincial y local terminaría por ratificar su liderazgo en el universo K y afines y podría aspirar a superar la marca del 15% que obtuvo junto a Carolina Scotto en 2013. En Villa María, claro, le permitiría tomar aire y seguir comando las acciones en el PJ luego de las sucesivas y polémicas licencias desde 2019.

 Accastello, en tanto, tiene un mandato claro y contundente del gobernador Juan Schiaretti. Ganar Villa María y el departamento San Martín. Vale recordar que acompaña a Alejandra Vigo en la boleta de senadores. 

 El exintendente y actual ministro de Industria se ató las zapatillas, como dijo en un spot, y salió a caminar los barrios como en los primeros años de su carrera política. Su candidatura busca representar a todos los cordobeses en la Cámara Alta, pero en esta ocasión no importa tanto como sí ganar la ciudad y el departamento. Una victoria sobre el gillismo/kirchnerismo le asentaría un duro golpe a las aspiraciones del actual intendente en uso de licencia y lo dejaría con escaso margen de maniobra en el plano provincial y local. 

 “En Villa Nueva Natalio Graglia está muy fuerte, aunque en Villa María ganamos bien”, dice una fuente del Gobierno provincial consultado por Claves Digital. En la otra vereda, por el contrario, señalan que Gill ganará con comodidad en ambas villas a partir de una enorme cantidad de recursos en obras públicas y promesas a distintos sectores.

 Para Accastello, además, una victoria le significaría recuperar el protagonismo local y posicionarse de cara al ¿2022? o 2023 en la ciudad. Una derrota, por el contrario, lo obligaría a mantenerse alejado de la gestión municipal y de la conducción del peronismo villamariense, hoy en manos de Gill.

 Este es el escenario político para las primarias del próximo domingo. No quedará allí, obvio. Lo mismo, con más recursos y más fuerza, se exhibirá en noviembre. Una derrota en las Paso, siempre en el ámbito local, puede dejar contento a uno y grogui a otro, pero la batalla definitiva será el 14 de noviembre. 

 Para la militancia gillista y accastellistas se vive como un todo o nada, para la Nación y la Provincia también. Schiaretti cerrará la campaña el miércoles en la ciudad, con recorrido de obras y acto político.

 Se especula con la visita de un funcionario nacional y hasta del propio Presidente Alberto Fernández para apuntalar la campaña del Frente de Todos en Córdoba. En la noche del domingo 12, más allá del evidente foco central que tendrá la interna de Juntos por el Cambio a nivel provincial, la mirada también estará puesta en Villa María. No por la masividad de votos, que es importante pero no significativa en el contexto provincial y nacional, sino por el simbolismo de una victoria o una derrota de los referentes justicialistas. 

 Ahora, ¿Qué pasa con la oposición? Respuesta: lo mismo que se observa con la cartelería. 

 Escasa presencia en la ciudad, solo un par de visitas de los principales candidatos (Juez, De Loredo, Negri, Santos y el resto). Probablemente, y dado el cariz antikirchnerista de la provincia, Juntos por el Cambio termine festejando en noviembre un triunfo sobre los dos peronismos que imperan en Córdoba.

 Será materia de análisis el caudal de votos local. Sin embargo, al menos en este primer turno electoral, su participación en la vida política se reduce a acciones muy contadas. Accastello y Gill coparon la parada y se llevan todos los flashes en esta “interna” local. 

Martin Alexis Alanis

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