Impacto en la industria

Impacto en la industria

Para conocer mejor la realidad del sector industrial, dialogamos con Marcelo Uribarren, vicepresidente primero de la Unión Industrial de Córdoba, director de la Agencia Pro Córdoba y director de la empresa Aloña; con Juan José Bertolino, uno de los titulares de la firma Pato Pampa, donde cumple funciones como gerente general; y Rino Mosca, presidente de la empresa Alimentos Balanceadores SA y socio gerente de 2M Química, además, miembro de la comisión directiva de AERCA, en el cargo de tesorero.

¿Pueden darnos una mirada de la situación industrial hoy?
Uribarren
: El mundo cambió en estos últimos diez años de manera radical. Hay un tsunami en la gestión de los flujos y la generación de dinero en todo el mundo. China ha puesto a la industria mundial en una tensión prácticamente insoportable.

Entonces los países más desarrollados no saben qué hacer con este tema.
Las empresas automotrices más importantes van a desaparecer si no cambian. Esto le está pasando al país más liberal del mundo y tuvo que poner aranceles, porque tampoco sabe cómo va a resolver esta cuestión. Este tema externo no se puede manejar y nos encontramos con una estructura de país donde el Estado es mucho más grande de lo que debiera, los impuestos son los más altos del mundo, con infraestructura bastante penosa, lo que nos baja la competitividad.

Nuestro país no puede acceder todavía al crédito. El 90% de la industria nacional son pymes que se financian con plata de bolsillo, no con los bancos, algo que en el resto del mundo la ecuación es absolutamente al revés. Así, en esas circunstancias, salimos a pelear, quizás en el momento más desafiante de la vida moderna mundial, con un arco y una flecha.

En este contexto, los directores de cada empresa tienen que meterse hacia adentro y encontrar soluciones reales de corto plazo para morigerar esta situación. No va a haber tiempo si las medidas y los paliativos que tomamos no son rápidos y ágiles para adaptarnos a estas condiciones.

Bertolino: A nivel general coincido bastante con Marcelo, hay una coyuntura internacional que nos excede a todos, incluido al mismísimo gobierno. Pero volver a ser una economía cerrada, un país aislado no es una opción viable, porque nos guste o no, esta realidad nos va a pasar por encima esté quien esté en el gobierno. La única forma de atomizar este riesgo es adaptarse lo más rápido posible, eso conlleva a que tengamos una realidad industrial como la que tenemos hoy, que es totalmente heterogénea, independiente del sector de la provincia o región.

En cuanto a la industria textil, es uno de los sectores que durante más de 20 años estuvo protegido, totalmente cerrado, y no solo a la importación de productos terminados, sino que nos costaba muchísimo poder conseguir materias primas, lo que era un limitante del crecimiento, tanto en cantidad como en calidad de lo que se podía ofrecer al consumidor final. Entonces estábamos llegando con lo que podíamos a un precio que no era competitivo.

Siempre estuvimos convencidos de que si están dadas las mismas condiciones podemos competir contra todas las marcas que puedan venir. Si van a pagar los mismos costos, los mismos impuestos que tenemos nosotros, bienvenidas sean, porque eso va a elevar la vara del mercado. Hoy que las reglas de juego son otras, lo que tenemos que hacer es adaptarnos y es lo que nosotros hicimos. Cuando ganó Milei, dada su postura económica, viajamos con mi hermana, que está a cargo de productos y diseño, a  China. Le dije nos tenemos que ir a China porque si no, se nos va a pasar el tren y fuimos a la feria de Cantón y eso nos abrió muchas puertas y nos dio la posibilidad de estar mucho antes que la mayoría de nuestras competencias con productos afines a las políticas actuales.

Mosca: Lo que nosotros vivimos fue un cambio radical con la entrada del nuevo gobierno. Porque vivíamos, salvo en un pequeño periodo con Macri, en una sociedad subsidiada. Subsidiada en la energía, en los créditos y demás.

Y de repente nos encontramos con que esos números se dieron vuelta. La energía empezó a costar lo que tenía que costar, los subsidios se quitaron. Los intereses financieros, que es un costo del dinero, pasó a tasas positivas.

Tenemos un mercado, particularmente de la lechería, que crece muy poco. Prácticamente hace 20 años que el volumen no se ha modificado. En el año 99 Argentina llegó al récord de los 10.000 millones de litros por año. Y hoy estamos en 11.000, 11.500, creció un 10% en todo ese periodo.

Hay menos unidades, menos tambos, y casi la misma cantidad de vacas. Lo que cambió fue la genética, que ha mejorado mucho, entonces con menos unidades se produce lo mismo. Cuando arrancamos llegamos a vender 4.000 toneladas de alimento balanceado por mes y hoy estamos en menos de la mitad. Es notable cómo ha caído la cantidad de productos. Pero hoy se sustituye por alimentos de más calorías, más sofisticados, con más participación de lo que son los concentrados vitamínicos y minerales, que son los elementos que intervienen en el metabolismo del animal y hacen que aproveche mejor la genética de producción.

Pero en cuanto a lo empresarial, al principio no veíamos muy claro, pero a partir del segundo semestre del ´24 comenzamos a darnos cuenta de que teníamos que empezar a cambiar. Y ya en vez de ajustar por precio, tenemos que empezar a ajustar por costo.

Uribarren: Nosotros fabricamos bienes de capital, se supone que este sector está muy perjudicado porque la diferencia del producto cuando uno sale a competir con los chinos es una lucha muy desigual.

Hace 10 años empezamos a importar algunos productos de China. Ponemos la energía de la empresa en aquellos productos tecnológicos con alto valor agregado, sumamos robótica, vendemos robots, y desarrollamos otras cuestiones tecnológicas, que nos permiten permanecer en el mercado textil.

El Estado decidió dar su batalla con respecto a posicionarse en la macro y hoy está más consolidada, pero preocupados por la micro. La oposición dice ‘acá no hay un plan industrial’ y el gobierno responde, ‘la micro forma parte de la macro’. No vemos una gestión entre gobiernos y los gremios empresarios, puesto que cuando se juntan la comunicación es unidireccional, así estamos.

Se habla de equilibrio fiscal, pero no se están pagando todas las cuentas, entonces cuando uno no paga todas las cuentas, significa que no hay margen para poder lograr, entre comillas una política de incentivos a la industria.

En el entramado industrial todos están bajo tensión, hay sectores que han sido protegidos. Toda la industria fue protegida por emisión monetaria, que terminó pagando el pueblo completo a través de altos costos, el impuesto inflacionario bancó los subsidios a la industria, a todos los sectores. Ahora ese subsidio se terminó y hay que salir a competir.

Hoy las plataformas para el desarrollo de los pueblos son los servicios, porque la industria se ha tecnificado de tal manera, que no puede más desarrollar a las personas, porque van a ser máquinas las que fabriquen en el futuro.

¿Cómo ven la industria, particularmente vinculada a sus sectores?
Bertolino
: La industria textil ya empezó una transformación, como la mayoría de los rubros, porque en este contexto actual el que no evoluciona va a desaparecer. La única regla de juego que tenemos clara es que no hay que quejarse, hay que ver cuál es el norte que está planteado hoy en la industria y seguir optimizando procesos y costos. Nosotros estuvimos durante los últimos tres años trabajando muchísimo para adentro, hemos incorporado tecnología, gente capacitada en distintos sectores como marketing, recursos humanos y sistemas.

La industria textil es muy amplia, desde el que siembra el algodón hasta el que vende en un comercio. Al respecto, nosotros comenzamos con un proyecto interesante con productores algodoneros del Chaco en conjunto con el INTA, para hacer una promoción del algodón nacional. Se está trabajando a través de la genética investigando para lograr la mejor calidad. Es un proyecto que se denomina Felpa, (Fibra Extra Larga Pampa Argentina). La idea es salir al mercado interno y con potencial exportador.

Mosca: El desafío de la industria es transformar proteína vegetal en proteína animal, ese es el mayor valor agregado que se le puede dar, para no exportar solamente commodities como el caso de la leche en polvo. Hay que abrir mercados con más énfasis, el país es competitivo en este sector. Podemos tener costos bajos y hacer buenos alimentos. El mundo necesita proteína de buena calidad, hay un cambio de tendencia sobre todo en los jóvenes en relación a la proteína animal que incrementó su demanda. Creo además que hay que hacer una revisión con la cuestión impositiva ya que tiene un impacto importante en las empresas, en especial lo que depende de los gobiernos municipales y provinciales. Va a ser clave en el sector agropecuario la decisión del gobierno de bajar retenciones.

¿Cuál es el futuro de la industria?
Uribarrren
: Desde la UIC creemos que el mayor problema que tienen las pymes es internacionalizarse porque es necesario para buscar mercados y para competir con el que viene, entonces este concepto es una obligación. Hace dos años no existía, solo se daba en productos primarios. Hacerlo por fuera de los productos primarios es la clave para el futuro, hoy falta inversión tecnológica con financiación a largo plazo. En este esquema es que está el futuro de Argentina.

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