Los errores no forzados

Los errores no forzados

El Gobierno nacional suma “una de cal y otra de arena” en cada semana. No puede terminar de capitalizar los aciertos políticos porque -luego- aparece “una macana”, para ser decoroso y hasta simpático en el concepto, que echa por la borda lo conseguido en otras áreas de gobierno. Con una oposición sin rumbo, envuelta en peleas internas, el oficialismo muestra en palabras y hechos ser su propio enemigo. 

 ¿Quién le dijo a Alberto Fernández, presidente de la Nación, abogado y profesor universitario, que “los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos”? Quien puede creer semejante insensatez en pleno Siglo XXI. No solo que agravia a los pueblos hermanos, sino que muestra un profundo desconocimiento de la construcción de América Latina. Tuvo que salir a pedir disculpas, aunque semejante desvarío resulta difícil de corregir.

 No es el primer presidente que comete torpezas al emitir un discurso. Cristina dijo en 2012 que los docentes “trabajan 4 horas por día y tienen 3 meses de vacaciones”; y Macri en 2016 le manifestó al rey de España que “nuestros próceres debían tener angustia de tomar la decisión, querido rey, de separarse de España”. 

  A mayor cargo, mayor responsabilidad, señala el axioma. Ninguna frase de las mencionadas tiene lógica cuando se ocupa el máximo cargo institucional. La política siempre debe estar por encima de la comunicación política, para no confundir ideas con marketing, pero tampoco debe renegar de ella. Con algunos “tips” básicos esos errores/horrores discursivos no se cometerían. 

  El Gobierno nacional la pifió también con el monotributo. Qué sentido tenía generar una deuda retroactiva (a ¡4 millones de contribuyentes!) por retrasos del propio Estado en la recategorización. No había mora, sino de-mora. En este caso, el problema fue del cobrador, no del pagador. Por suerte, esta vez se reparó de inmediato ante la ola de críticas. 

 Según la agencia oficial Telam, la presidencia de la Cámara de Diputados presentó el programa Alivio Fiscal Monotributo que establece que el aumento del impuesto comenzará a regir a partir de julio próximo, con lo cual deja sin efecto el cobro retroactivo desde enero de este año establecido en la ley que modificó el Régimen de Sostenimiento e Inclusión Fiscal para Pequeños Contribuyentes.

  En momentos de crisis económica, de pandemia feroz, con actividades paralizadas o semiparalizadas, generar una deuda retroactiva a ¡monotributistas! solo puede estar en la cabeza de técnicos que muy poco saben de política y menos de sensibilidad social. A diferencia de los tarifazos de Macri, que nunca se revisaron, al menos esta vez primó el sentido común y se reparó el error. Pero ya quedó el malestar del contribuyente que se sintió ofendido por semejante desatino.

 Con estos graves errores políticos y comunicacionales, el Gobierno no termina de capitalizar en la opinión pública el avance de la vacunación. El arribo permanente de dosis (2 millones llegarán entre lunes y martes) y la producción local de Sputnik V deberían ocupar el centro de la escena ante el grave contexto sanitario de los últimos meses. Sin embargo, la propia impericia en otros temas le valió una serie de críticas al Presidente Alberto Fernández y a la gestión en general. A veces la oposición no se encuentra afuera, sino en el seno de la misma coalición gobernante.

Gill, licencia otra vez y van…
  
  En el plano local, Martín Gill pedirá una nueva prórroga de su interminable licencia. La cuarta vez que utilizará esta herramienta (valiéndose del Artículo 124 de la COM) para continuar en el Gobierno central como secretario de Obras Públicas de la Nación. Ya no sorprende a nadie esta decisión. 

  El intendente en uso de licencia constante prioriza su cargo nacional y relega una vez más la voluntad popular del 54% de los villamarienses. Oficialismo y oposición saben que la batalla electoral municipal se dará recién en 2023 y no de manera anticipada porque la renuncia de Gill nunca llegará. 

 La licencia se prorrogará todas las veces que sea necesaria, siempre y cuando se cuente con siete votos para aprobarla en el Concejo Deliberante. Por ahora están.

 Los errores no forzados también impactan en Córdoba y en la ciudad. No es exclusividad de la Nación.

 La demora del gobernador Juan Schiaretti para tomar medidas y evitar un impacto menor en la segunda ola, obligó al anuncio de restricciones más duras (asimismo, el sistema sanitario continúa al límite). En Villa María, la licencia de Gill es rechazada por la mayoría de los ciudadanos, incluso de los propios votantes. Mantener la discusión cada seis meses le permite a la oposición aprovechar políticamente un tema que no generaron, pero que les resulta útil en su afán de cuestionar la marcha de actual gestión.

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