Mirar más allá

Mirar más allá

Hay entrevistas que confirman una idea. Y otras que la amplían.

Cuando me encontré con Julia Ricotti y Paula Martínez Ullate esperaba escuchar la historia de dos mujeres que se hicieron lugar en un sector históricamente masculino. Pero la conversación fue por otro lado. No hablaron de demostrar nada. Hablaron de construir. De confiar una en la otra. De estudiar, asociarse y mirar el negocio completo.

Julia es licenciada en Economía Agraria. Paula, contadora pública. Juntas fundaron Nemity, una empresa que brinda soluciones comerciales y financieras para el sector agropecuario. Esto fue parte de lo que compartieron.

La decisión de emprender nació de una necesidad compartida, aunque desde lugares distintos. Julia buscaba mantener su independencia laboral; Paula, empezar a construir la suya. Las dos querían trabajar en equipo, tenían confianza en ellas mismas y en el proyecto que podían construir juntas.

Hoy, lo que más las enorgullece no es solamente la empresa que crearon, sino la manera en que entienden el negocio agropecuario. No miran la comercialización de granos como un hecho aislado o reducido al precio del día. Analizan las distintas variables que atraviesa una empresa: la producción, el flujo financiero, las inversiones, la financiación, los precios, el tipo de cambio. Esa mirada integral, dicen, les permite aportar un valor diferente.

Y cuando hablamos de una mirada integral, hay una variable que no puede quedar afuera: las personas. Detrás de cada empresa hay alguien que decide, asume riesgos, tiene proyectos, tiempos, preocupaciones e intereses propios. Entender un negocio también implica ver a quienes lo llevan adelante. Porque los números y las estrategias no suceden en el vacío.

Tal vez por eso también están cambiando las formas de trabajar y de tomar decisiones en el agro. Las nuevas generaciones llegan a las empresas con otra apertura hacia la profesionalización, la tecnología y el trabajo con otros. De a poco, aquel modelo del productor que concentraba gran parte de las decisiones, empieza a convivir con estructuras que incorporan especialistas y distintas miradas.

En ese movimiento también aparecen más mujeres: agrónomas, comerciales, contadoras, empresarias. Julia reconoce que todavía existen prejuicios y lugares que cuesta más ocupar, pero también que la transformación ya empezó. La tecnología flexibilizó formas de trabajo y abrió nuevas posibilidades para compatibilizar el desarrollo profesional con la vida personal y familiar.

Quizás ahí encontremos algo interesante. No se trata solamente de que haya más mujeres en el agro, sino qué sucede cuando se incorporan nuevas maneras de pensar, decidir y trabajar. Transformar un sector no siempre significa romper con lo anterior. A veces empieza simplemente por sumar otras miradas.

Cuando les pregunté cómo imaginan el futuro, la respuesta volvió a poner el foco en lo colectivo. Sueñan con fortalecer redes entre mujeres que trabajan en distintas áreas del agro y dejan un mensaje claro para quienes vienen detrás: seguir capacitándose. La formación permanente permite crecer profesionalmente y, al mismo tiempo, abrir camino para otras.

Mientras las escuchaba, pensé que quizá el mayor aporte de Julia y Paula no está solamente en haber creado una empresa, está en la manera en que eligieron hacerlo.

En un sector donde durante mucho tiempo el liderazgo estuvo asociado a la figura de quien decide solo, ellas eligieron construir desde la alianza. Y esa manera de mirar termina siendo también una forma de liderar.

Hay una enseñanza que trasciende al agro. Los mejores resultados rara vez nacen de observar una única variable. Nacen cuando somos capaces de entender el contexto, conectar las distintas piezas y no perder de vista a las personas.

Puede que ese sea el verdadero diferencial. No solamente conocer el negocio, sino comprenderlo en toda su complejidad. Entender los números y las oportunidades, pero también a quienes toman las decisiones y hacen que las cosas sucedan.

Porque cuando una mujer se anima a ocupar un lugar desde el conocimiento, la preparación y una mirada propia, no sólo transforma su camino, también amplía las posibilidades para las que vienen detrás.

María Laura Lemos es Coach Ontológica certificada por ICF, Licenciada en Terapia Ocupacional y directora de Dar Comienzo. Trabaja con líderes y equipos en procesos de transformación organizacional y desarrollo del liderazgo consciente.

La carga silenciosa de fin de año:

El último trimestre del año tiene una energía particular. Se junta el impulso de querer cerrar proyectos, cumplir objetivos corporativos y, al mismo tiempo, la inminente planificación de las...

Tu mirada transforma: liderazgo humano para Pymes en Argentina

Imaginá un día en tu PyME, en medio del ritmo acelerado de Argentina, con mercados que cambian sin avisar. Un proyecto se retrasa, tu equipo parece apagado. ¿Cómo actuás? Tu decisión no es solo...

Inteligencia Emocional en la Era de la IA

La inteligencia artificial (IA) está redefiniendo nuestro mundo: algoritmos optimizan procesos, automatizan tareas y personalizan experiencias. Sin embargo, en esta era de innovación...