Sin milagro de Navidad, Gill volvió a la Intendencia

Sin milagro de Navidad, Gill volvió a la Intendencia

 Sin los votos para prorrogar su eterna licencia, tal cual lo veníamos anticipando en las diferentes columnas de Claves Digital en los últimos meses, Martín Gill reasumió el cargo de intendente de Villa María hasta diciembre de 2023. “Era una empresa difícil”, admitió en Radio Villa María, respecto a conseguir los siete votos en el Concejo Deliberante que le hubieran permitido continuar en la Secretaría de Obras Públicas de la Nación.

 Dijo además que en los últimos 10 días desistió de avanzar en negociaciones con el resto de los partidos políticos ante la imposibilidad de torcer la postura asumida de antemano tanto en el macrismo, radicalismo y accastellismo. “No lo quise forzar, se intentó hasta último  momento, pero la empresa era muy difícil”, insistió.

 Gill asumió formalmente el martes 28, pero un día antes anunció junto al ahora exintendente interino Pablo Rosso, que regresa a presidir el Concejo Deliberante, la edición 54 del Festival de Peñas. Fue el primer acto formal tras su regreso al Sillón de Viñas luego de dos años como funcionario nacional. El gillismo dejó trascender en el último tiempo, cuando la batalla por la licencia se tornaría “una empresa difícil”, como lo señaló el propio Gill, que la renuncia y posterior convocatoria de elecciones no sería una opción. Y así fue.

 Gill forzó la interpretación de la Carta Orgánica Municipal (COM) al máximo, contó en cuatro oportunidades con el apoyo del accastellismo, aunque esta vez se quedó sin margen ni elementos de negociación. La obra pública ya no fue suficiente para convencer. Su candidatura a diputado por el Frente de Todos, enfrentando abiertamente al espacio peronista liderado por el gobernador Juan Schiaretti, más la ruptura profunda que hoy se evidencia con el accastellismo en el plano local, lo dejó sin posibilidades de avanzar en una nueva prórroga. No le quedó otra alternativa que retornar a la Intendencia, cumplir el mandato popular y recuperar la confianza de los vecinos.

 Ante la pregunta sobre la imagen que él percibe que tienen los villamarienses sobre su figura política, Gill habló de “recomponer” y “explicar”, dos palabras que resumen su vínculo actual con el grueso de la ciudadanía. Por un lado, “recomponer” la imagen pública que lo llevó dos veces a la Intendencia y a otros cargos públicos a lo largo de su vida política como rector de la UNVM y diputado nacional. Y también “explicar” sus movimientos políticos que lo distanciaron del ciudadano común, que lo vio alejarse del terruño luego de la impresionante elección del 2019 (casi el 55% de los votos).

 En 2023 no podrá ser candidato, se lo impide la Carta Orgánica. Pero sí querrá incidir en la designación del posible sucesor. Primero hacia el interior de su espacio político, luego en las negociaciones que indefectiblemente surgirán en el seno del peronismo. Para ello deberá mejorar la gestión y “recomponer” ese vínculo dañado con parte de la población. Todavía está a tiempo. No le será fácil tampoco erigir un candidato, aunque tiene a su favor que los otros espacios políticos de la ciudad carecen de liderazgos sólidos. Nadie sabe quién será el candidato a intendente del oficialismo, pero tampoco nadie sabe quién será de la oposición.

 Por otro lado, Gill no descartó cambios en el organigrama municipal y en los nombres para ocupar las distintas reparticiones para iniciar su etapa final como jefe comunal. Tal vez pueda mover piezas, aunque seguramente no se desprenderá de ningún funcionario. No es tradición del peronismo local. Todos siguen, aunque sea en otros puestos. Y ya anunció el inicio para el mes de enero de obras importantes como la repavimientación de los accesos norte (calles Alem, Deán Funes, Larrabure, Independencia), pavimentación de la prolongación Alvear (desde la Terminal hasta Ruta 9) y construcción de un nuevo barrio (entre Costa Rica y Ruta 9).

 La mejora en la gestión, más el avance de obras prometidas y la recomposición del vínculo con la comunidad, le permitirán a Gill recuperar terreno luego en lo político. Ya volvió. Se lo pedían los vecinos. Ahora dependerá de la marcha de la gestión reposicionarse en la consideración ciudadana. Si le alcanza para ganar las elecciones en 2023, con el candidato que anuncie o acuerde con los otros sectores peronistas, es otra discusión. No hay 2023 sin 2022. Y eso también vale para la oposición, que mira con demasiada quietud pasar el tiempo sin ninguna definición importante. Cerca de las elecciones siempre es demasiado tarde.

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