25-08-2026
¿Cuál es la contribución de las empresas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible?
Mas de 10 años después de que se puso en marcha la conocida Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, es claro que los objetivos deseados no se han cumplido. Con anterioridad, en el período 2000 – 2015, estuvieron vigentes los objetivos de desarrollo del milenio que, no tuvieron tanto impacto mediático. En la actualidad, el componente ambiental se ha desglosado en compartimentos como agua, energía, ciudades sostenibles, producción y consumo sostenible, acción por el clima, vida submarina y vida de ecosistemas terrestres.
Por lo tanto, es preciso saber que en el marco de la Agenda 2030, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible se estructuran, a su vez, en 169 metas que, cada una, lleva a una serie de indicadores asociados. Ahora bien, muchos de estos indicadores de los ODS oficiales pueden ser utilizados en el contexto empresarial.
Entonces, la contribución de las empresas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible puede verse desde distintos aspectos. Algunas empresas suelen caer, de alguna u otra forma, en el simple “lavado verde de imagen” (greenwashing) o en el “lavado de impacto” (impactwashing). Esto sucede, regularmente, cuando las acciones que realizan son superficiales con el objetivo de mostrarse como sustentables respecto a lo ambiental, sin generar un impacto real sobre los indicadores más relevantes.
Es importante, cuando se inicia un plan de sostenibilidad, comenzar a trabajar por los cimientos de la empresa, o sea, por la visión, misión, objetivos, valores y atributos propios de la organización. Por lo tanto, revisar el contexto de sostenibilidad de la empresa, analizar los grupos de interés, identificar las entradas, salidas y procesos propios de la empresa, encontrar asuntos relevantes y aspectos materiales. Posteriormente, se debe comenzar a identificar cuáles son las medidas a poner en marcha, que contribuyen de forma concreta a las metas de los ODS.
En definitiva, las empresas contribuyen a los ODS al integrar la Agenda 2030 en su estrategia de negocio, buscando la reducción de los impactos negativos y potenciando aquellas acciones sociales, económicas y ambientales que son altamente positivas a lo largo de toda su cadena de valor.