Impuestos justos

Impuestos justos

 Un fin de semana almorcé en un comedor de un lugar turístico de nuestras sierras, algo alejado de los centros urbanos, donde me entregaron a manera de factura un trozo de papel escrito a mano con el importe de lo que habíamos consumido allí. En dicho comedor estimo que ese día no sirvieron menos de 250 cubiertos a razón de unos $8.000 por comensal de promedio, lo que hace un total estimado de facturación de $2.000.000 aproximadamente. De allí no se liquidó ni un peso de IVA ni ingresos brutos, seguramente los trabajadores cobraron en negro como también los proveedores de cabrito e insumos. Como ésta, podría contar miles de anécdotas donde no me dieron facturas o el comerciante me contaba que sus proveedores no le daban factura para descontar en el IVA, etc. Esto es un hecho cotidiano en nuestro país. No hace falta ser experto en economía para darse cuenta del volumen de evasión que existe en Argentina. Hay quienes hablan del 50%, pero puede que en algunos casos sea superior.

 Obvio que esto es fruto de una economía totalmente desorganizada, sin controles y francamente a la deriva. Ningún país puede considerarse serio si no tiene una estructura tributaria lógica y un cobro de impuestos eficiente. Si usted ha viajado puede darse cuenta que el grado de desarrollo de un país esta marcado, entre otras cosas, por el uso de dinero en efectivo de sus habitantes. También notará la diferencia entre países de la misma Europa.

 Esto nos lleva a pensar que es condición necesaria para ser un país serio que todos paguemos impuestos. En Argentina hace tiempo que juega el zorro en el gallinero: cada vez se les cobra más impuestos al que paga, mientras el resto juega afuera y sin control.

 Si todos pagáramos lo que corresponde, seguramente que se abonaría menos por cada habitante y cada uno lo haría en función a sus ingresos de manera más equitativa. Dejaría de ser el país de los vivos para ser un país mas serio y ordenado, y seguramente el Estado contaría con los recursos que le hacen falta para su funcionamiento.

 La hipocresía nos ha gobernado durante décadas, engañándonos a nosotros mismos mientras crecía la pobreza, la desigualdad y la indigencia.

 Es hora de actuar con la verdad y con honradez. Tanto gobernantes como gobernados. No hay salida mirando al costado y decir que nada pasó. La tecnología hoy no brinda excusas para poner en marcha un sistema impositivo eficiente. Es solo decisión política. En Argentina hay que pagar más impuestos, no menos, pero de manera más justa. Si esto algún día se cumple, tal vez ahí demos el primer paso para que comencemos a pensar un país mejor.


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