El candidato sale de las universidades

  Para el gillismo, los posibles candidatos a intendente de Villa María son dos: Luis Negretti o Pablo Rosso. “No hay más”, confió una fuente que transita los pasillos del palacio municipal con asiduidad.

Ambos provienen del mundo de la academia como su jefe político Martín Gill.

 Negretti “es amigo de toda la vida” (como se encargó de remarcar esta fuente) del actual mandatario local y fue su sucesor en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM). Rosso, por su parte, construyó un vínculo de confianza a partir del trabajo universitario, al punto que le confió la Intendencia en tiempos de su eterna licencia para ocupar el cargo de Secretario de Obras Públicas de la Nación.

 Se mencionan otros nombres como posibles candidatos, por ejemplo Rafael Sachetto o Celeste Curetti, pero ninguno con la intensidad de los mencionados anteriormente. “No tenemos otros”, repiten funcionarios gillistas que bucean en apellidos que terminan siempre en la misma conclusión: Negretti o Rosso.

 En el caso de Rosso, la intención primaria de ubicarlo como intendente interino por dos años tenía este objetivo de largo plazo: reforzar su conocimiento público, manejar los hilos de la gestión y comenzar a plantar bandera en el mundo de la política. Venía de ocupar el decanato de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y si bien no fue su primera experiencia en el Estado, ya que antes fue presidente del Concejo Deliberante en Las Perdices, los territorios no son para nada iguales. Ni la academia ni la función pública en su localidad natal.

 Con aciertos, errores y un bajo perfil en la gestión, más allá de la acción propia de los años de pandemia, Rosso se fue del gobierno local con la ilusión de pelear por la sucesión en 2023. Al menos, por ahora, se mantiene en la consideración del oficialismo. Ocupa la presidencia del Concejo Deliberante, el segundo cargo en la ciudad, aunque con un perfil más bajo que el Ejecutivo.

 Negretti, en tanto, enfoca su accionar diario en la casa de altos estudios. “No trabaja para ser candidato”, señaló un funcionario cercano al rector, pero no dudo en señalar que será candidato “si Martín se lo pide”. En 2023 también hay elecciones en la UNVM y Negretti aspira a continuar por un periodo más. Sin embargo, los planes podrían alterarse si el oficialismo municipal lo convoca a encabezar la lista del año próximo.

 Por estos días hay mediciones (encuestas) de consultoras privadas para evaluar la “foto” del momento y el rector sería uno de los nombrados para que la población responda sobre nivel de conocimiento e imagen. Estar en una encuesta significa al menos subirse al caballo, con el tiempo se verá si entra en la gatera y corre la carrera. 

 Más allá de los nombres que proponga el gillismo, también están los otros sectores del peronismo que quieren imponer sus candidatos. El propio Eduardo Accastello y Juan Pablo Inglese se mencionan como aquellos propuestos por el accastellismo; Marcos Bovo como el candidato del gobernador Juan Schiaretti, que pretende además ser el hombre del consenso entre los dos sectores mayoritarios dentro de la estructura justicialista villamariense. 

 Ahora, ¿Qué pasaría si el peronismo en Córdoba se rompe pensando en la carrera por la gobernación? ¿Qué ocurriría si el Frente de Todos arma lista propia para restarle votos a Hacemos por Córdoba ¿Y si el gobernador no acepta kirchneristas en las listas? Esa fragmentación también podría bajar en el escenario local, lo que podría al peronismo contra las cuerdas tras 24 años en el poder. 

 Oficialismo y oposición en Córdoba, en Villa María y donde sea saben que divididos les resultaría difícil (para no decir imposible) competir contra el rival de turno en las urnas (siempre y cuando este rival compita unido). Cualquiera de los nombres mencionados en esta columna, ¿asumiría el compromiso de encabezar la lista en un escenario de profunda división que haría altamente improbable la victoria?

 Los dirigentes de Villa María señalan una y otra vez que los distintos sectores del peronismo de la ciudad alcanzaran un acuerdo en 2023 y las candidaturas (intendente, concejales, tribunos de cuentas y auditor) tendrán el consenso de todos los sectores. Ahora, ¿alguien se puso a reflexionar sobre un escenario provincial que termine en fragmentación? ¿No pasaría lo mismo en la tercera ciudad de la provincia? No está todo dicho. A prestar atención.

 Los tiempos pre-electorales se han adelantado. Venimos hace varios meses hablando de nombres para las elecciones municipales, provinciales y nacionales del año entrante. Los tiempos económicos de “vacas flacas” aceleran las presiones sociales, mediáticas y partidarias para mencionar candidaturas y proyectos que modifiquen el actual estado de cosas. Falta mucha tela para cortar, las definiciones no llegarán de un día para otro, aunque los virtuales escenarios electorales futuros comienzan a trazarse tiempo antes, quizás ni bien finaliza la elección anterior. Usted querido lector, haga sus propias reflexiones, análisis y por qué no apuestas.

Martin Alexis Alanis.

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