El potencial emprendedor

Diego Casali es el presidente de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender. Con él dialogamos acerca de sus objetivos y del rol que cumple el Estado (en este caso el provincial) en el apoyo a los emprendedores.

¿Cómo está conformada la Agencia?
La Agencia es la más joven de las creadas por el Gobierno. Nació en el año 2016. Es un ente de economía mixta, el 51 por ciento es propiedad del Gobierno y el resto es privado. Pertenece a una Fundación conformada por tres cámaras empresariales: la Unión Industrial de Córdoba, la Bolsa de Comercio y la Cámara de Comercio Exterior. Crearon esta fundación para apoyar todo lo que tiene que ver con innovación. A su vez, el Directorio, que está definido por el estatuto, es un tercio del sector público, un tercio del sector privado y el resto del sector académico. El presidente viene del sector privado.

Hay una cuarta pata en esta Agencia que es el ecosistema emprendedor que se asocia al sector privado, porque hay un director que lo propone este sector y está sentado en la mesa del Directorio.
El presupuesto, como todas agencias es tratado por el Directorio, luego llevado a la Legislatura donde es aprobado anualmente.

¿Cuáles son sus objetivos?
La Agencia tiene dos grandes objetivos: apoyo a los emprendedores y apoyo a la innovación del entramado productivo, de servicios y comercio de la provincia de Córdoba. Emprendedores grandes, medianos y chicos. Se trabaja en potenciar proyectos de innovación, por eso siempre hablamos de emprendimiento de base tecnológica, pero realmente esa línea es transversal a todo. Es difícil pensar emprendimientos en los que no haya algo de tecnología que los atraviese.

Vamos a enfocarnos en el apoyo a emprendedores
Hay emprendimientos en los cuales el total de sus servicios son de base tecnológica y otros en los que no necesariamente. Puede que sean de productos tangibles, pero que utilizan tecnología para que los mismos puedan ser globales, que atiendan al mundo y que lleguen a cualquier lugar. La limitante es que tenga tecnología incorporada.

Se trabaja principalmente con emprendimientos que tienen que ver con agroalimentos, que es uno de los sectores más fuertes y referentes de Córdoba. Son iniciativas vinculadas a industrias 4.0, revolución industrial digital y tecnologías que empiezan a irrumpir en las plantas industriales como la robótica, la impresión 3D, la inteligencia artificial. Muchos tienen que ver con la biotecnología, con la nanotecnología, la tecnología aplicada a la genética a los alimentos, a los materiales, todas ellas cobijadas por la economía del conocimiento.

Estas verticales de base tecnológica y emprendimientos de alto impacto nacen pensando en el mundo. Su potencial mercado no son solo las ciudades de la provincia, sino que surgen con una posibilidad de expansión global y sus tecnologías le dan esa posibilidad. Eso marca el límite de qué emprendedores busca apoyar esta Agencia.

Los emprendedores interesados en los programas de la Agencia, ¿Cómo se vinculan con ustedes?
Apoyamos a los emprendedores con diferentes programas, entre ellos, con fondos de coinversión. La Agencia desde sus inicios tiene fondos disponibles para acompañar las inversiones privadas que se hacen en las startups. Inversiones de capital de riesgo que las acompañan en los diferentes estadios de madurez. Los montos de inversión se van incrementando a medida que crecen y escalan, cubriendo las necesidades que tienen en distintas etapas.

¿Cuál es la función de la Agencia en este proceso?
Generamos fondos públicos en el presupuesto que van dedicados a fondos de coinversión. Hoy los tenemos abiertos con 40 millones de pesos para startups. Estos tienen un mínimo y un máximo asignable a cada emprendimiento que se presenta, los montos van desde los 5 millones a los 8 millones de pesos. Para inscribirse el requisito esencial es tener una sociedad constituida. No es para un proyecto unipersonal.

Acompañamos la inversión privada con un tope, pero de una forma diferente a los fondos privados. El apoyo que le damos se llama “aporte a mejor fortuna”. Un aporte de riesgo. Esto significa que si el emprendimiento fracasa no tiene una deuda con la Provincia; en cambio, si es exitoso, el emprendedor le tiene que reintegrar los fondos a la Agencia.

Como condición, debe tener una inversión privada hecha recientemente por algún inversor del ecosistema. Puede ser un inversor ángel o una institución. Cuando viene por una institución, acompañamos confiando en los procesos de selección de este tipo de entidades. Si la coinversión viene hecha por un inversor ángel, debe ser analizado por un comité de evaluación que es externo conformado por especialistas.

Otros programas que trabajamos buscan fortalecer el ecosistema y sus instituciones, como por ejemplo las incubadoras de empresas. Se apoya con presupuesto, se les definen los objetivos y actividades por realizar. Es un programa vigente de dos años con incubadoras de toda la provincia. Acompañamos, medimos, capacitamos y buscamos que se vayan fortaleciendo.

El rol de la incubadora es trabajar en la base de la pirámide. Por eso, es importante que el Estado esté presente en esa etapa. Se busca que ellas crezcan, que cada año se hagan más fuertes, que se vinculen con los sectores, que se metan en el entramado productivo y que formen parte, que trabajen además con los sectores empresarios académicos y hasta con los municipios.

También se apoya a las aceleradoras con programas más desafiantes. Aquí los objetivos trazados tienen que ver con que estas instituciones hagan escalar e internacionalizar a las startups maduras que ya recibieron una inversión y que están buscando otras.

¿Se vinculan inversores al sistema emprendedor? 
De alguna manera, cada vez hay más inversores que quieren apostar a las startups. Creo que estos actores, los fondos de inversión, las aceleradoras y los fondos ángeles cumplen un rol importante para capacitar en la inversión de riesgo donde hay altísimas posibilidades de crecimiento exponencial. Cada vez más cerca se están dando las posibilidades de desarrollarse y de éxito, aumentan satisfactoriamente los casos de inversores locales que están multiplicando su inversión.

Compañías que hace dos años estaban valuadas en 8 millones de dólares y que hoy están valuadas en mil millones. Inversiones en startups cordobesas que hace años levantaban rondas de 100 mil dólares por el 20 por ciento de la compañía y hoy lo hacen por 10 millones de dólares ni por el uno por ciento de su capital.

Esto hace que el rol de estas instituciones sea importante porque ayudan a capacitar, a entender, a formar a aquellos que se arriman. El Club de Inversores Ángeles ha formado potenciales inversores. Se maneja con profesionalismo, por eso es importante acercarse a aquellos que tienen experiencia, que conocen, que saben diferenciar, acá está la clave de todo esto.

Uno puede entrar como inversor ángel o aportar su monto a invertir a un fondo de capital de riesgo. Son muy profesionales en lo que hacen. Tienen procesos de búsqueda muy afianzados que les permiten definir dónde invertir y permanentemente evalúan una importante cantidad de proyectos.

Hay una estimación global en cuanto a los resultados de los proyectos de este tipo de emprendedores. De diez casos, hay siete que no van a prosperar, que van a desaparecer, uno que va a repagar toda la inversión y dos que van a subsistir, que van a ser pymes, pero sin valores exponenciales. Eso es una métrica que se tiene en el mundo. Lo difícil es saber cuál será exponencial, para eso hay que saber diversificar, hay que asesorarse, pero es una excelente oportunidad para invertir.

Todos los días vemos nuevas startups exitosas y cada vez están más cerca, entonces quienes sepan estar aquí, van a ganar. Argentina está produciendo todos los años de uno a tres unicornios, cuando en el pasado hablábamos solo de Mercado Libre y alguno más. Todos los años aparecen casos nuevos y esto sale del sistema.

El contexto macro a veces lo hace cuesta arriba, pero el potencial del emprendedor y el talento van más allá de las situaciones de coyuntura.

¿Cómo está Córdoba en el contexto nacional?
Cuando comenzó el Clúster Tecnológico en Córdoba había 300 empleados ocupados en el sector tecnológico y unas 10 o 15 empresas. Hoy hablamos de 17 mil personas trabajando en empresas de tecnología y alrededor de 500 empresas de tecnología de todos los tamaños.

Se trabaja en conjunto con los clústeres tecnológicos. Córdoba tiene madurez institucional, trabajo en equipo, estrategia conjunta, no hay ninguna provincia que esté así.

Hoy es el segundo polo regional de tecnología. Se han instalado multinacionales que hicieron que crezca el sector. El ecosistema crece año a año a un ritmo del 15 y 25 por ciento en cantidad de empleo, de empresas y de exportación.

Un dato interesante es que, pese a que se siguen generando empresas, no se ven exportaciones que traduzcan esto, pero eso es por la coyuntura. Cuando se suma un empleado, se habla de un capital importante. En este sector no se importa casi nada, al revés que en la industria. La balanza comercial es positiva casi en la totalidad. Es puro valor agregado.

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