Las reformas necesarias

El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) es un centro de estudios independiente, especializado en la temática del mercado laboral; el sistema educativo y de capacitación laboral; la seguridad social; el sistema de salud y la asistencia social. Las investigaciones están centradas en las políticas públicas vinculadas con el desarrollo social de la República Argentina y el resto de los países latinoamericanos.

El Lic. Jorge Colina es su actual presidente y cofundador de la entidad. Desde Claves lo entrevistamos para conocer algunos aspectos del actual plan económico y su visión sobre el tema.

¿Podría darnos una opinión sobre la reforma laboral que propone el gobierno del presidente Javier Milei?
En términos generales la reforma está encaminada bajo la dirección correcta, aunque tiene fallas instrumentales, por ejemplo, una de las cosas que hay que hacer es sacar la multiplicación de la indemnización por despido cuando se considera que la relación está mal registrada.

Primero hay que definir qué es la relación laboral registrada, y esto es simple, es cuando se da la clave de alta temprana de AFIP. Si se cumple con esto, ya está bien registrado. El gobierno se enroscó con otras cuestiones en este punto en la presentación del proyecto.

Lo mismo pasa con los certificados de aportes. La ley de contrato de trabajo que rige hoy es de los años 70, en algunos casos. Era otra realidad laboral, no había computadora, era todo papel. En ese caso la ley indica que cuando se disuelve el vínculo, si el trabajador pide los certificados de aportes y el empleador no se los da en tres días, entonces le tiene que pagar tres meses como penalización. Esto no va más porque la información está en los sistemas en el ANSES por lo que no hace falta que pida ese certificado. En este caso hay que eliminar el artículo 80 y el gobierno en este punto hace una reforma que no es clara.

El proyecto está bien encaminado, pero tiene fallas de instrumentación, lo original fue esto de no anular los aportes sindicales, sino que para que los haya tiene que haber consentimiento del trabajador. Lo que propone la ley es que los aportes sean optativos.

Hay que ir a un esquema más descentralizado en el aspecto de la negociación laboral. Se debería permitir a las pymes negociar directamente con sus trabajadores no con el sindicato, como en algunos casos lo hacen las grandes empresas, eso alienta la informalidad en muchos sectores. Tenemos convenios colectivos vigentes que solo las grandes empresas lo pueden cumplir, pero no así las pymes. Si este presidente vino con el proyecto de una nueva Argentina y este esquema de negociación colectiva es de los años 50 y fue pensado para otro mundo, ahora hay que modificarlo.

Lo que hace la Ley Ómnibus es mejorar la ley de contrato de trabajo, pero lo que genera informalidad es la ley de negociación colectiva con convenios pensados para los ´70 , por eso hay que modernizar.

¿Cómo es esta experiencia de la negociación colectiva en países limítrofes?
Chile, Bolivia y Paraguay no tienen ley de negociación colectiva. Uruguay sí pero no es coercitiva para el trabajador. Brasil tiene este sistema altamente corporativo donde una cámara firma con un sindicato y todos los demás tienen que aplicar, aunque no pertenezcan a estas entidades. Vienen de una concepción corporativa de gobiernos de mediados del siglo pasado.

¿Por qué es importante una reforma impositiva?

Uno de los pilares para una nueva Argentina en la agenda política se refiere a lo laboral. Lo otro es el sistema tributario. No se trata solamente de restablecer impuestos a las ganancias o modificarlos, sino de repensar el sistema en sus tres niveles: nación, provincia y municipio, y esto implica rediscutir la coparticipación. No hay discusión de impuestos sin coparticipación porque en Argentina los dueños de los impuestos, sacando los de comercio exterior que los fija la constitución, son las provincias y municipios. Ellos delegan en la nación la posibilidad de tener contribuciones nacionales a cambio de que se fijen reglas de cómo se van a distribuir, eso es la coparticipación.

Cada vez que hay un cambio impositivo se establece cómo se van a repartir, cuánto para las provincias y cuánto para la nación.

Lo que hay que hacer es pensar una nueva Argentina en términos impositivos, que las provincias recuperen su potestad en el establecimiento de impuestos a la actividad interna. Que cobren IVA, ingresos brutos y tasas municipales. Unificar y que cada provincia se quede con el impuesto que genera y distribuye en los municipios. Bienes personales también debería pasar a las provincias y municipios y unificar allí los impuestos patrimoniales. La Nación debiera financiarse con impuesto al comercio exterior y quizá también con ganancias. Generar un sistema más simple y que incentive la actividad productiva. Este esquema hace que la relación provincia-nación sea neutral. El tema surge entre las provincias, porque las del norte son las más beneficiadas con la coparticipación. Por lo que hay que pensar en un fondo de convergencia para el desarrollo, por ejemplo, para las que lo necesiten.

¿Es viable este esquema en una Argentina como la de hoy?

Es la primera vez que un presidente plantea una cuestión tan importante. Es un presidente al que no le responde ninguna de las provincias, pero pateó el hormiguero. Planteó que no manda más plata a las provincias, este hecho no está mal, pero esto tiene que ser coordinado, articulado con un acuerdo fiscal.

Hoy los gobernadores, sobre todo los de las provincias más productivas, deberían plantear el nuevo contrato, hacer un proyecto repensando los impuestos y que no haya más transferencias de nación a provincias. Que cada uno viva de lo que recaude con un acuerdo de coordinación fiscal.

¿Qué opina de la apertura del nuevo esquema comercial?

Cuando a las industrias le dicen: “vamos a la apertura”, expresan que no tienen problemas, pero necesitan una nueva ley laboral y una nueva estructura de impuestos. Un orden laboral moderno y un sistema impositivo que incentive la producción. “Pero vamos con las tres cosas juntas”, expresan. Por eso es importante hacerlo con los tres temas en paralelo.

Hoy los artículos son caros, los salarios en dólares están por el piso y los precios altísimos. Salir a comer algo afuera cuesta 10 dólares cuando la gente gana por hora 3. Cuando Milei dice: abro las importaciones para que se abaraten las cosas, es más de lo mismo. Se debe abrir a todos, porque de abrir a uno y a otro no, no sirve.

Abrir a todos con una barrera en común, con un arancel determinado. Estados Unidos tiene un arancel menor a 10, nosotros tenemos 14 como bajo. Y empiezan todas las barreras paraarancelarias que terminan haciendo que un producto esté protegido y los sectores más competitivos, como el campo y los consumidores, son los que terminan sufriendo.

¿Cuál es la visión de un economista con respecto a la economía? ¿Vamos a una economía más estable?

Sí, de todas formas, el argentino es muy cambiante. En el ´89 con la hiperinflación se bancó el modelo de Carlos Menen y Domingo Cavallo, vino la estabilidad y en el 2001 pedían a los gritos salir de la estabilidad para ir a la emisión. Pasaron 20 años y la gente pide a gritos salir de la fiesta y volver a la estabilidad. La gente optimista dice que vamos a ir a la dolarización y esto no es otra cosa más que la convertibilidad, los argentinos echamos a esa dolarización con las cacerolas y ahora queremos volver. Desde el punto de vista estructural creo que estamos viviendo un año ´92, ´93 donde había un fuerte parate de la inflación, un dólar barato y una sensación de tranquilidad. Pero después nos vamos a quejar que el país está parado, que no se puede competir y vamos a pedir que vuelva la emisión monetaria y que nos saquen del corsé en el que estamos.

Ante un presidente diferente a los otros ¿Podrá lograr que muchos de los errores de los 90 cambien?

Lo veo como una oportunidad, el tema es que Milei no lo ve así. Todo presidente en la Argentina cree que ser federal, es ser un unitario generoso y no es así. En un federalismo los dueños de la nación son las provincias y el presidente es el administrador del consorcio. Si Milei tuviera esta visión lo plantearía diferente con las reformas tributarias. Que cada provincia se arregle con lo que genera, pero no tiene esta visión, va al choque, ve a los gobernadores como obstáculos, pasa a ser un presidente omnipotente

¿Cómo ve el futuro a fin de año, podremos estar mejor?

Creo que le falta visión a Milei, la posibilidad de poder explicar cuestiones de fondo como el tema del reacomodamiento de las tarifas. Ahora se está viendo el desarme de muchas distorsiones de estos últimos años. Si la inflación baja a fin de año la gente se va a sentir mejor sobre todo porque venimos de una situación muy compleja. El tema va a ser el año que viene, si no baja la inflación, si no mejora, o si explota el tipo de cambio a la gente se le va a terminar la paciencia.

 

Foto Jorge Colina, crédito Nicolás Bravo

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