Los números de la Provincia

En su mensaje a la Legislatura el Gobernador Schiaretti anunció la prosecución de importantes obras, esto tiene que ver, entre otras cosas, con que el Estado Provincial ha refinanciado recientemente sus deudas con los acreedores. Para conocer de primera mano los números de Córdoba y las distintas políticas impositivas y de gasto público que se plantean de aquí en adelante, entrevistamos al Lic. Osvaldo Giordano, Ministro de Finanzas de la provincia.

¿Cómo están los números de la provincia en este contexto de refinanciación de deuda?
Obviamente está asociada al contexto nacional con una crisis que no solo es por la pandemia sino que había comenzado a mediados del 2018. Y la pandemia le dio una cuota adicional. Por eso las comparaciones en cuanto al año pasado con respecto al 2019 son relativas ya que fue un mal año.

 Arrancó en una pendiente pero con las variables de referencia estamos tranquilos en el sentido de que se logró un sostenimiento de los ingresos. Es decir, los ingresos cayeron pero no tanto como la actividad productiva que ha afectado a muchos sectores. Por otro lado hay un manejo cuidadoso de los gastos y con flexibilidad del presupuesto. Córdoba tiene un componente muy grande de inversión que se desaceleró en el pico de la pandemia.

Pero cuando se comenzaron a ver indicios de normalización, no total pero al menos parcial de la actividad económica y una mejora de los ingresos, nos dio un espacio para empezar a recomponer la inversión y en ese marco encaja la refinanciación de la deuda, que fue sobredimensionada en cuanto a su importancia.

Es importante pero no decisiva. Era un vencimiento muy grande, obviamente imposible de afrontar en las actuales condiciones en donde no hay acceso al mercado de capitales. Lo de la deuda despejó ese problema. Aunque todavía estamos sin alcanzar los niveles de 2019 de ingresos, establecer un marco cuidado de los gastos corrientes nos permitió generar o recomponer la capacidad de ahorro y por eso podemos tener un plan de inversiones importante a la luz del contexto actual.

La estructura de recaudación propia de la provincia está basada fundamentalmente en ingresos brutos cuando hace algunos años no era tan así. ¿Esto seguirá de la misma manera o hay una visión de cambiarlo en algún momento?

Hasta este año en realidad el mix estaba cambiando. Los últimos cuatro años Córdoba fue la que más redujo el impuesto a los ingresos brutos en el marco del consenso fiscal en donde las provincias se comprometieron a reducir este impuesto y la nuestra fue la que más estrictamente cumplió con el espíritu del consenso. Y esto se compensó con una actitud más agresiva en los impuestos patrimoniales: inmobiliario y automotor.

Es un tema pendiente el tributario en el país porque es injusto y distorsivo. Es uno de los temas centrales que merece un debate en la Argentina si queremos salir de este estado de decadencia estructural que tenemos.

¿Se postergó el tratamiento de esta cuestión?
En realidad con el anterior gobierno (Macri), ya se había postergado el proceso de reducción de impuestos mostrando que el planteo original es inconsistente. Creo que el tema tributario merece un enfoque diferente, un replanteo global en donde se pueda abordar el problema central que es que los tres niveles de gobierno le cobramos impuestos parecidos a los mismos contribuyentes. Eso hace un sistema tributario terriblemente engorroso, complejo, con muchas oportunidades de evasión y que lleva a desalentar la inversión. Es injusto y además  contribuye al desfinanciamiento del Estado, que por culpa de la evasión termina recibiendo mucho menos. Me parece que debe estar entre uno de los tres o cuatro temas centrales de la Argentina. Por ejemplo, creo que la implementación del monotributo unificado en Córdoba es el camino. 

Deben sentarse los tres niveles de gobierno y convenir que esto es una irracionalidad. A un pequeño contribuyente se le cobran tres impuestos, es necesario ponerse de acuerdo, cobrar uno que puede ser más bajo y mejor controlado, eso mejoraría la recaudación y las cuentas del Estado, sería más simple. Pienso que por ahí pasa la solución.

Hablar de reducción de impuestos es hablar de gastos y creemos que es el mayor tema postergado en la argentina.

Creo que Argentina se caracteriza por un gasto poco eficiente y con poco sentido estratégico. Hacemos cosas que otros estados no hacen o si las hacemos se realizan de una manera mucho menos eficiente.

 Pero aun así dejando de lado el tema gastos, surge el interrogante, cómo organizamos el estado para que administre mejor los recursos. De todas maneras en el tema tributario hay mucho para hacer y vuelvo al ejemplo que señalé antes, el monotributo unificado.

No es relevante desde el punto de vista de la recaudación, porque los pequeños contribuyentes aportan una porción insignificante de la recaudación total, el enfoque es importante porque las tres jurisdicciones se pusieron de acuerdo en racionalizar el sistema. No pueden todos los estamentos perseguir a la misma persona por el mismo hecho o con legislaciones y sistemas paralelos solapados que permiten enormes evasiones. En el caso de rentas, por ejemplo, con el monotributo aparecieron un 30 a 35 por ciento de monotributistas que pagaban AFIP y no rentas. Es necesario cobrar una sola vez con un solo plazo y después ponerse de acuerdo los diferentes niveles de gobierno en cómo se realiza la distribución del ingreso. La superposición es lo que genera enorme evasión.

¿Está en la agenda de los gobiernos la reforma tributaria?
Con este enfoque que te digo somos minoría. Desde Córdoba lo hemos impulsado, armar un  padrón único de contribuyentes. Es una agenda que tiene pocos adherentes en diferentes niveles. Creo que no hemos logrado una masa crítica de consentimiento por dónde va la cosa y seguimos divagando en parches y sabemos cuál es el resultado, más evasión. El estado se desfinancia culpa de esta y los contribuyentes están agobiados cada vez con más impuestos. En Argentina para poder vivir tenés que incumplir. Ojalá convenzamos a más gente para tener en agenda el tema.

Córdoba ha sido un impulsor de la digitalización de lo que son el uso de las herramientas tecnológicas para cuestiones de administración.

Creo que las crisis son grandes oportunidades. Dentro de todo lo malo de la pandemia hay un punto positivo, ha forzado, acelerado un proceso que necesariamente tenía que hacer la administración pública. Pensar una manera diferente de organizar el trabajo que apunte a una manera más eficiente. Se ahorra trabajo, tiempo y costos para la organización.

Estamos impactados por los resultados, si bien veníamos trabajando en la digitalización con todas las barreras en la reglamentación, con resistencia legal, cultural y política para hacerlo, la pandemia lo aceleró. El cambio fue muy abrupto, casi de un día para el otro. Lo impactante es que no solo pudimos seguir funcionando sino que en muchos aspectos estamos funcionando mejor y lo podemos demostrar con indicadores de productividad tanto en rentas o en la caja de jubilaciones y en todos los casos, el denominador común, fue que no solo se siguieron cobrando los impuestos sino que fue mejor con un método no presencial y en un contexto no fácil. La caja siguió dando jubilaciones y se concretaron la misma cantidad de trámites.

Pienso que es un cambio muy bueno para la administración pública si lo sabemos aprovechar, si le damos continuidad, obviamente hay mucho para hacer pero creo que están dadas las bases para una administración pública distinta y mucho más eficiente, con empatía con el ciudadano. Con mejores servicios y con menor costo.

¿Se puede dar una restructuración laboral?
Creo que esto explicitó algunos problemas, de todas maneras en el Estado rige la estabilidad laboral del empleado público. Es un enorme desafío para quienes tenemos la conducción aprovechar la oportunidad para empezar a resolver cuestiones. No quiero decir que comencemos a despedir gente, pero sin generar grandes problemas sociales, si somos inteligentes en administrar este cambio, podemos tener una administración pública que vaya mejorando los indicadores de eficiencia.

¿Cómo está la situación con la Caja de Jubilaciones?
La parte administrativa se ha mejorado. Una jubilación que tardaba años en salir con la nueva restructuración se agilizó. Un trámite jubilatorio iniciado desde tu casa en menos de un mes va a estar terminado.

Desde el punto de vista de los grandes números, la reforma del año pasado impactó de inmediato. Por otro lado, en el 2020 hemos acordado los números con ANSES y se ha actualizado la cuota que este organismo debe aportar.

Todo esto da un cierto nivel de tranquilidad, ya que se redujeron las transferencias del tesoro provincial y por lo tanto no se convierten en un factor de desestabilización o cuestionamiento de otras políticas públicas que es la meta que tenemos. En Córdoba, gracias a una serie de acciones, como la modernización de la gestión, el arreglo con Nación y la reforma legal, han hecho que las finanzas de la Caja sean algo más manejables.

¿Cómo ve la economía del país?
Creo que en Argentina se dan dos cuestiones. Si miramos afuera vemos que mejoran los precios y hay una oportunidad relevante ya que estamos muy relacionados con los números internacionales, sobre todo los que refieren a la producción agrícola, donde en Córdoba y Villa María en particular, son importantes. Por este lado se ve el optimismo.

Si ponemos en la balanza todos los factores, me quedo con que tenemos todavía grandes oportunidades. Espero que no las desaprovechemos, ese es el punto para tener en cuenta. Razones para el pesimismo hay, pero también existe mucho para el optimismo.

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