Proyecto regional con mirada global

Las nuevas tecnologías aplicadas al agro a través de emprendimientos integrados con recursos locales son un foco de competitividad relevante en el sector que tiene un incipiente desarrollo en nuestro país. Un importante movimiento que nuclea a emprendedores, empresas e instituciones privadas y públicas en la zona de Río Cuarto generó un centro de desarrollo de startups muy importante denominado Hub4. Para interiorizarnos entrevistamos a Álvaro Fernández, presidente de esta institución.

¿Cómo nace este proyecto?
El Hub4, así denominamos al ecosistema AgTech de Río Cuarto, nace por una problemática común a todas las empresas similares a las que pertenezco. Podemos poner el ejemplo de Seed Matriz, que es una compañía de investigación y desarrollo para el agro que integro y como toda empresa nueva que nace en la Argentina, tienen muchos desafíos de organización, de búsqueda de talentos y hasta de recursos para financiarse y tener la posibilidad de acceder a mercados internacionales. Son un conjunto de cuestiones que en este país están un poco más exacerbadas que en otros lados. Pero en realidad, todas las startups del mundo, tienen prácticamente la misma problemática.


Lo importante en todo esto es poder unirse y colaborar con quienes están en la misma situación, para que de alguna manera podamos apoyarnos y generar un ecosistema que sea un lugar en donde anidar y tener resueltas algunas cuestiones comunes. En todos los casos nos cruzan las cuestiones referidas a la innovación en las 16 empresas que conformamos Hub4.
Con ese concepto nos unimos varias compañías de Río Cuarto y otras de la provincia que estábamos en las mismas etapas de desarrollo y con los mismos objetivos. Decidimos hacer algo que vaya más allá de la protesta de café, por eso conformamos y formalizamos esta entidad que nos sostiene.


Tiene que ver mucho con la zona, con el agro. Río cuarto no es industrial, está más vinculada a la actividad primaria, al campo y en todo caso, también al comercio. Hub4 incluye a la agricultura, ganadería y biotecnología con sustentabilidad. Todo en una medida u otra tiene que ver con lo que es hoy el cambio climático y lo que nos involucra. Somos compañías que estamos trabajando con problemáticas comunes a todas. Ya sea relacionadas al campo o con la alimentación, que al final desembocan en lo que es el mejoramiento en la sustentabilidad del planeta.

¿Qué hacen concretamente?
Individualmente, estas 16 compañías, cada una en lo suyo, desarrollan algún tipo de proyecto o empresa que tiene que ver con la tecnología para el agro. En nuestro caso concreto hemos tomado un problema importante, que es la disparidad en la morfología de la semilla de maíz que genera problemas en la siembra y que al final del año solamente por esta razón se pierden mil millones de dólares en el país y solo si contabilizamos el maíz. Con esta cuestión estamos buscando una solución que es física. Una cápsula redonda, allí encerramos la semilla y eso hace que pueda fluir mejor, que entre mejor en la sembradora y que se pueda distanciar en el suelo y generar rindes superiores. Además, en esa cápsula le ponemos potenciadores defensivos y generadores de información.

¿Cómo logran conseguir las inversiones?
Hay instituciones que vienen haciendo un trabajo importante durante muchos años y el concepto que se tiene generalmente es que el productor es cerrado y conservador, aunque esto ha ido cambiando con el tiempo. Ya están las segundas y terceras generaciones que son en muchos casos profesionales, que algunos viajaron y se formaron en el exterior y cuando vienen se dan cuenta que no es sustentable en el tiempo el modelo de negocio que mantienen.


Esos empresarios entienden que tienen que invertir en otra cosa, diversificar su cartera. De todas maneras, te diría que es complicado generar inversiones, lo es básicamente por las condiciones económicas del país. Y hacer una inversión en empresas de alto riesgo como las nuestras, se piensa. Pero la mentalidad en los últimos años ha cambiado. El ecosistema se está consolidando muy bien.


Nosotros en la compañía, los primeros tres años, nos financiamos con fondos propios hasta que entendimos que para cumplir con los objetivos necesitábamos inversores. Hicimos un ofrecimiento, cedimos parte del paquete accionario y ahora estamos en nuestro fundraising. Todavía seguimos investigando. No podemos gestionar un crédito así que el modelo es el levantamiento de capital a través de los venture capital, que son las instituciones y fondos de inversión o inversores particulares.

Todo esto está planteando una nueva mirada de la producción, una revolución.
Argentina no está en la punta de la generación de tecnología, sino en la adopción de tecnología. El productor necesita producir y está obligado a ser eficiente y es un consumidor de tecnología. Cada año en su siembra hacen un ensayo de algún híbrido que le trajo un semillero para ver si funciona, esto es algo normal.


Ahora bien, para generar tecnología lo que tiene Argentina es un gran talento. En Estados Unidos nos encontramos con jóvenes de nuestro país que están trabajando y son muy capaces, el problema que tenemos aquí es que no hay recursos para que ellos puedan avanzar y generar compañías sustentables.


Porque una compañía tiene que nacer global y para eso tienen que competir con el mundo, allí radican nuestros inconvenientes. Hay mucho talento y productores dispuestos a testear lo que se proponga, nos falta capital.


En esto es importante la función de las universidades, los chicos necesitan saber que tienen que ser empresarios, no empleados. Tienen que pensar en serlo para generar empleo. Las 16 empresas que formamos Hub4 contratamos a 140 personas más o menos en cuatro años. Eso te da la pauta, que para retener talentos en el país hay que generar este tipo de emprendimientos.

¿Qué rol le asignan al Estado?
Contamos con la suerte de estar radicados en la provincia de Córdoba en la que tanto el estado provincial como municipal, tienen el tema en la agenda. Y nos ayudan muchísimo. Por ejemplo nosotros al principio fuimos co-invertidos por la Agencia Córdoba Innovar y Emprender lo que fue un impulso importante. Con el apoyo en mentoreo y networking nos acercaron a gente que nos ahorró tiempo y dinero.


Tenemos la fortuna de estar en Córdoba en donde funciona muy bien, ya que tiene que ver con los ecosistemas y aquí estos ecosistemas se llevaron a nivel provincial, estamos todos vinculados.
El rol del estado es generar condiciones para que nos juntemos y sigamos desarrollando el ecosistema. También ayudaría que la presión impositiva fuera menor.

¿A los jóvenes qué se les propone? 
Creo que el ser humano aprende por imitación, cuando vemos historias inspiradoras con empresarios o emprendedores que pelean, pero que tienen posibilidades de éxito, se incentiva a los jóvenes para emprender. Lo que es importante es que se los debe motivar a crecer y a pensar globalmente. Cuando están en la universidad es que deben pensar de manera global, no local, porque es un riesgo no hacerlo, más allá que después se desarrollen en la ciudad que nacieron, deben estar vinculados con el mundo. Hay que saber lo que pasa en el resto del mundo.

Este tipo de desarrollo ¿Se puede vender al mundo, se puede insertar?
Si, realmente es así. De hecho, hoy nos estamos comunicando con ustedes desde los Estados Unidos, porque aquí es donde están los principales clientes que son los semilleros. Nuestro negocio no está diseñado para vender a los productores sino a los semilleros. Y ellos son quienes luego les venden a los productores la eficiencia en la sembrabilidad, se da en todo el planeta. Si hubiéramos desarrollado una solución para vender a 50 km de Río Cuarto sería una posición muy débil para buscar financiación.
Tenemos que levantar dinero y prometerles a los socios que el negocio se llevará a escala global, es por eso que estamos en Estados Unidos. Pretendemos que Hub4 un día llegue a ser uno de los más importantes y estar presentes en el mapa mundial.

Este proyecto que llevan adelante ¿Puede replicarse en otros lados de la provincia?
Creo que sí se puede. Estos sistemas no son competitivos sino cooperativos, lo vemos en los Estados Unidos. No entendíamos cómo funcionaba con tantas asociaciones sin fines de lucro, pensábamos que competían unas con otras y nos dijeron: “con una empresa nueva que venga a instalarse, ganamos todos” y ese es el ecosistema que hay que replicar en Córdoba. No hay que competir sino colaborar. Las iniciativas están.

La importancia de las distintas generaciones
La intergeneracionalidad es importante, lo hemos visto y comprobado. Es lo que tienen de bueno estas compañías. La innovación siempre tiene algo de historia. No sólo es importante la inserción de las nuevas generaciones, sino también de los mayores. Hay cuestiones que solamente los que las vivieron, los que tienen algunos años de más, las pueden contar y bajar a la tierra, es muy bueno trabajar en la misma mesa porque son miradas distintas. Eso es lo que enriquece. Los proyectos intergeneracionales son fundamentales, no hay que perderlos de vista y cualquier persona puede emprender y ayudar en un emprendimiento de innovación.

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