Un sello de triple impacto

El crecimiento exponencial de las Pymes no es ajeno a la coyuntura global en términos socio económicos y ambientales. Casualmente los especialistas distinguen con creces un mayor interés, por parte de este bloque productivo, en buscar la diferenciación y competencia específica para el mercado interno y externo. En este escenario entra en juego la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME); una entidad sin fines de lucro que articula su trabajo con la pequeña empresa para acercar, entre otros servicios de calidad, un producto de certificación de procesos: Sello Came Sustentable. Dialogamos con el secretario de Relaciones Institucionales de CAME, Ezequiel Cerezo y la líder del proyecto CAME Sustentable, Micaela Tommasini, quienes brindaron su perspectiva en torno a las Pymes en el interior y su compromiso con la comunidad y el ambiente.

¿Cuándo surge CAME Sustentable?

Micaela Tommasini: CAME Sustentable tiene sus inicios en 2018, en base a la demanda de nuestras bases representadas, es decir micro, pequeñas y medianas empresas, para dar respuesta a las necesidades de los consumidores y los mercados más exigentes, respecto al cumplimiento y acreditación de buenas prácticas responsables en materia social y ambiental. La entidad, que representa a 1.491 federaciones, cámaras y entidades del sector industrial, realiza a través de este programa una certificación de procesos basada en el paradigma del Triple Impacto: crecimiento económico con conciencia social y ambiental; única en su tipo en Latinoamérica.

¿Y cómo es el panorama en el interior, hay una demanda real de este tipo de certificación?

Ezequiel Cerezo: Hay un interés de las empresas por explorar estrategias que mejoren su impacto ambiental, social y económico, porque hay cada vez mayor conciencia. En este sentido, el objetivo de CAME es que sea una política de triple impacto y de implementación de procesos accesible a las distintas estructuras de las empresas, con énfasis en las pymes, que son el universo representado por la institución. Sabemos que las grandes empresas tienen su departamento de Responsabilidad Social y Medio Ambiente, pero las Pymes por ahí carecen de estas herramientas que mejoran su competitividad. Por eso la confederación, a través de AERCA y las cámaras del interior ofrecen este producto con un costo diferencial, respecto a lo que puede ser un sello de calidad en el mercado. En el interior hay muchas más empresas interesadas en este desarrollo.

¿Por qué este tipo de sello es único en Latinoamérica?

Tommasini: Es único en su tipo porque fue elaborado por y para las empresas que luego lo ponen en práctica, con lo cual su base son las necesidades de todos y cada uno de los sectores participantes. Además, no encontramos antecedentes que, bajo un enfoque de procesos, acompañe la implementación y posterior acreditación de atributos de triple impacto positivo, es decir, apuntar a un crecimiento económico con conciencia social y ambiental.

Tommasini: Internamente se mejoran y estandarizan los procesos, gestionando y previniendo riesgos bajo un mismo propósito. A su vez, los clientes y proveedores tienen más participación en el negocio, teniendo en cuenta que los consumidores valoran de forma positiva la transparencia y la información que se comunica, estando dispuestos a pagar más por aquellos productos y servicios amigables con la sociedad y el ambiente. En virtud de esto, es fundamental hacerle entender al empresario que adoptar este tipo de prácticas implica una mejora en la rentabilidad.

Cerezo: Es sorprendente la cantidad de Pymes interesadas, pero en las capacitaciones que brindamos es notorio que les cuesta verlo como un valor agregado al negocio, a pesar de que la certificación genera más competencia y atractivo para los accionistas. Por eso a través de esta herramienta buscamos fortalecer el rol de las cámaras locales, para abrir más espacios a empresas que se acerquen a conocer nuestro producto.


“El interior es más permeable que la gran ciudad, porque la cercanía es mayor y la perspectiva abarca la comunidad y el ambiente”.
En cuanto a la incorporación de estas prácticas, ¿Hay mayor predisposición en el interior o en las grandes ciudades?

Tommasini: Al contrario de lo que pensamos, el interior es más permeable que la gran ciudad ya que, a pesar de la coyuntura, son muchas las empresas que están haciendo buenas prácticas sociales y ambientales a nivel local. Cuando lo analizamos, vemos que en las grandes urbes esta todo concentrado y la problemática la tienen todo el tiempo, como ser la inflación, los juicios; y esto no les permite ver más allá para tener una visión más lejana. En cambio, en el interior la conciencia es superior porque la cercanía es mayor, la vida es distinta y la perspectiva abarca a la comunidad y el ambiente. El impacto que puede tener una pyme es mucho mayor sobre el ambiente y la sociedad en una ciudad de pocos habitantes; mientras que en las grandes ciudades esto se diluye.

¿Ahí es donde las cámaras y federaciones tienen protagonismo?

Cerezo: En efecto, es fundamental el rol de las cámaras locales, porque son asertivas en la búsqueda de empresas que pueden estar interesadas en estos procesos o mejorar los existentes. Ejemplo de esto son Lácteos Capilla del Señor, una pyme láctea villamariense que industrializa y vende productos lácteos, entre los que se destaca su queso Port Salut light, enriquecido con fitoesteroles y antioxidantes naturales. Por otra parte, Savaz SRL pertenece al mismo rubro y está ubicada en el Parque Industrial de Ucacha, donde elabora y comercializa queso azul, quienes verificaron los protocolos específicos de su actividad y los sistemas de gestión sustentables, sociales, de calidad y mejora continua. Ambas empresas ya cuentan con su Sello Came, certificando su compromiso sustentable.

¿En qué consiste el proceso de certificación?

Tommasini: El programa está estructurado en implementación, auditoría, evaluación y entrega de certificación. El implementador acompaña a la empresa para el desarrollo local, la creación de nuevos empleos verdes, y al mismo tiempo, maximiza la eficiencia de los recursos. Luego le sigue la certificación de tercera parte, donde el auditor de la empresa certificadora pacta una cita con la industria. A partir de lo evaluado, el auditor elabora un informe para entregarlo a CAME, quién a través de un Comité de Certificación otorga o no el sello, finalizando el proceso definitivamente.


El certificado tiene una vigencia de 3 años, con validaciones anuales; y si la empresa cumple con dicho esquema puede sostener el sello de manera indefinida. A su vez puede certificar en tres niveles, enmarcados en cuatro ejes de trabajo: gestión social, gestión ambiental, gestión sustentable y mejora continua. Los requisitos para cada nivel van a ir aumentando las exigencias que deba alcanzar la empresa.


¿Con el sector público hay algún tipo de trabajo en conjunto?

Tommasini: Nosotros trabajamos en la construcción colectiva, buscamos incidir más allá del impacto y para eso necesitamos que el sector público acompañe, porque entendemos que desde el sector privado no se puede hacer todo y no podemos recargar al empresario todo el tiempo de obligatoriedad. A partir de esto es que creamos alianzas fuertes, permeando entre los ministerios que consideramos tienen programas al respecto. Una de estas alianzas es con el Ministerio de Agricultura de la Nación, para generar equivalencias entre el sello de Alimentos Argentinos que otorgan ellos y el Sello CAME; para quienes tengan una de las certificaciones pueda acceder a la otra y viceversa. Consecuentemente se obtienen beneficios, por ejemplo, las empresas exportadoras que certifican obtienen el 0.5 por ciento extra en el reintegro de las exportaciones; algo que por nuestros propios medios no hubiésemos conseguido.


Otro de los convenios es con la Sociedad Rural Argentina, quienes se acercaron para desarrollar un sello de calidad orientado a la actividad ganadera. Para lograr esto están trabajando los equipos técnicos de ambas partes, ellos desarrollan todos los aspectos de la ganadería y nosotros la implementación y capacitación continua. A partir de esto vamos a firmar un convenio donde se presentarán formalmente los sellos correspondientes.

¿Qué proyecciones tienen a nivel local desde la organización?

Cerezo: El potencial de la provincia y la región es inmenso, por eso apostamos a difundir el objetivo de CAME, para poner a disposición de las Pymes este sello y todo el proceso que hay detrás de este producto. Es un proceso virtuoso en la búsqueda competitiva del triple impacto que las empresas están buscando cada vez más, para responder a las necesidades actuales de los clientes y el mercado.

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