Cerraron las alianzas: ¿se viene una disputa Gill-Bedano?

Cerraron las alianzas: ¿se viene una disputa Gill-Bedano?

 “Falta mucho para el 24 de julio”, responde un importante dirigente provincial cuando este medio le consultó sobre la posibilidad de que el actual secretario de Obras Públicas de la Nación, Martín Gill, y la presidenta de la Agencia Córdoba Cultura, Nora Bedano, compitan en las elecciones legislativas de este año. Sería un hecho inédito que dos referentes del justicialismo local, inclusive socios políticos, terminen peleando por los votos peronistas de la ciudad en listas separadas. Gill por el Frente de Todos, Bedano por Hacemos por Córdoba.

 El pasado miércoles 14 cerró la inscripción de alianzas y el próximo sábado 24 cierran las listas. Ya se confirmó que el peronismo cordobés se volverá a partir entre schiarettistas y kirchneristas. Cada uno competirá con su boleta. Las otras dos alianzas anotadas son Juntos por el Cambio (el espacio favorito para quedarse con la elección en Córdoba, lo que le valdría obtener dos senadores y entre cinco y seis diputados) y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidos.

 El senador albertista Carlos Caserio, que va en busca de su reelección, quiere que Gill encabece la lista de diputados por su vínculo permanente con los intendentes cordobeses. La obra pública es fundamental para la Casa Rosada en post de sumar voluntades en esta provincia; y es casi la única herramienta seductora en un terreno abiertamente antikirchnerista. Para contrarrestar esa jugada, el PJ provincial amenaza con ubicar en los primeros lugares de la nómina a Nora Bedano. Así, ambos dirigentes, que en el plano local han construido una sociedad política en los últimos años, deberían pelear por el mismo electorado en la ciudad.

 “Nora se va a tener que definir”, señaló este dirigente mencionado, ya que en la Provincia entienden que nunca ha terminado de romper con el kirchnerismo a partir de su cercanía permanente con Martín Gill. En un sentido similar, un importante dirigente nacional del Frente de Todos (que charló con este periodista un largo rato en la semana) entiende que “Gill trabaja para Schiaretti con la plata de Nación” y por eso “hay que mandarlo a defender el proyecto nacional” en la provincia más anti-K del país.

 A Bedano, más allá del incordio que puede significarle enfrentar a Gill en las Paso y en las generales, la tercera ubicación en la lista de Hacemos por Córdoba (como trascendió esta semana en La Voz del Interior) la deja en las puertas de acceder a una banca de Diputados. Ya lo fue por el kirchnerismo antes de su regreso al PJ cordobés. Aún no trascendió si le interesa formar parte de la nómina final, pero su frase de cabecera es “yo estoy en el lugar que me necesite el proyecto” cuando se le consulta por alguna candidatura.

 Por el contrario, para Gill es un dolor de cabeza una posible postulación y ya trascendió que no ve con buenos ojos encabezar la boleta de diputados del Frente de Todos. Y le sobran motivos. Primero: en 2023 quiere formar parte de la renovación peronista en Córdoba y para eso no puede cortar lazos con el Gobierno provincial y menos enfrentarlo en las urnas dos años antes. Gill quiere estar en la discusión por la sucesión de Schiaretti junto a otros jóvenes dirigentes como Facundo Torres, Manuel Calvo, Martín Llaryora, Laura Jure. 

 Segundo: un magro resultado electoral en Córdoba, como podría suceder dados los altos índices de desaprobación de Alberto Fernández y de su gestión, lo dejaría sin plafón político para negociar con el PJ cordobés en el futuro. Ningún dirigente tiene peso si no tiene votos. Las encuestas señalan que Gill, pese a formar parte de la campaña 2013 junto a Carolina Scotto, en la cual accedió a una banca de la Cámara Baja, tiene elevados números de desconocimiento (más del 50%).

 Tercero: cómo les explica a los cordobeses, y fundamentalmente a los villamarienses, que ahora pretende ser diputado nacional y que terminará asumiendo el cargo. Los vecinos lo votaron masivamente en 2019, con el 55% de los votos y apenas estuvo 20 días en el Sillón de Viñas en el inicio de la segunda gestión. Luego repitió cuatro veces la licencia cuando la Carta Orgánica Municipal (COM) dice claramente que no puede permanecer más de 180 días fuera del cargo. En definitiva, cómo explicar que es intendente en uso de licencia, también secretario de Obras Públicas y ahora quiere ser diputado. La verdad que no se entendería. Además, si es electo, ya no tendría más alternativa que renunciar y convocar a elecciones en Villa María en el mes de diciembre.

 Por ahora, en el terreno de las hipótesis, el escenario asoma como incierto para el peronismo villamariense. Nadie tenía en los planes este posible cuadro de situación. Y además está Eduardo Accastello, que también sonó como posible candidato. Quedan 10 días a pura política. A sentarse frente al televisor.

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