Histórico duelo Accastello-Gill y elecciones municipales a la vista

Histórico duelo Accastello-Gill y elecciones municipales a la vista

 Lo impensado, finalmente sucedió. La eterna interna entre gillistas y accastellistas, que ocupó grandes espacios en los medios de comunicación en los últimos años y que en reiteradas ocasiones sus protagonistas negaron, termina exhibiéndose de una manera grandilocuente. Un hecho inédito e histórico para la ciudad, más allá del contexto nacional y provincial del comicio.

 Los referentes del peronismo villamarienses de los últimos 25 años se disputarán más que una victoria en las urnas. Buscarán el control del territorio a partir del voto directo de los vecinos. Sí, de todos los vecinos. No es una interna partidaria, pero sí lo será para el PJ local. Quien gane se quedará con la conducción, quien pierda deberá retroceder algunos casilleros y aguardar la resurrección (política, claro).  

 En elecciones nacionales, primero en las Paso y luego en las generales, Eduardo Accastello y Martín Gill competirán en listas separadas para alcanzar una banca en el Congreso Nacional. Accastello será compañero de fórmula de Alejandra Vigo en el tramo Senadores, en la boleta respaldada por el gobernador Juan Schiaretti, bajo la denominación Hacemos por Córdoba. Por su parte, Gill encabezará el tramo Diputados en la boleta avalada por el Presidente Alberto Fernández, en la alianza denominada Frente de Todos.

Impacto en la ciudad
La decisión de Gill tiene un impacto directo en la vida institucional de Villa María. Dada la incompatibilidad de cargos electivos, diputado e intendente, antes de asumir la banca (si alcanza los votos necesarios, un hecho que se descuenta ya que encabeza la nómina K en la provincia) deberá renunciar a la intendencia local. La única posibilidad de esquivar esta situación será con una candidatura a diputado testimonial. En función de las críticas que recibió -al menos- en la ciudad en el último año y medio, sería bastante improbable. No obstante, esta será de las preguntas que Gill deberá responder en la campaña.  

 Vale recordar que el actual secretario de Obras Públicas de la Nación siempre asumió sus cargos electivos, pero nunca los completó. En 2012 dejó el rectorado de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) para ser secretario de Políticas Universitarias de Cristina Kirchner; en 2015 dejó su banca de diputados para ser intendente de Villa María; y en 2019 tomó licencia en la intendencia para ser funcionario en la gestión de Alberto Fernández. Ahora deberá renunciar definitivamente al cargo sí en diciembre asume en la Cámara Baja.

 Gill se juega mucho en esta elección, no solo alcanzar una banca para el Frente de Todos en Córdoba, el territorio más hostil para el kirchnerismo, sino además revalidar su liderazgo en Villa María. Un liderazgo fuertemente cuestionado por una porción de la sociedad, incluso sus propios votantes, por dejar la intendencia en diciembre del 2019, apenas 20 días después de asumir el segundo mandato. Luego llegaron los sucesivos pedidos de licencia y su imagen siguió en descenso. 

 Accastello, por su parte, tiene menos que perder y todo para ganar. En función de su segundo lugar en el tramo Senadores, es muy difícil que acceda a la banca. A diferencia de Diputados, donde la distribución es por Sistema D Hondt, en la Cámara Alta ingresan solo tres legisladores, dos para los vencedores de las elecciones, uno para el espacio que termine segundo. Como marcan todas las encuestas, Juntos por el Cambio ganaría sin problemas en la provincia y la tercera banca se la disputarían Alejandra Vigo (Hacemos por Córdoba) y Carlos Caserio (Frente de Todos).

 Accastello y Gill compiten para cargos diferentes, es verdad, pero nadie trabaja para la boleta corta. En política se “milita” para la boleta completa. El duelo local va más allá de los cargos. Hay otras cosas en juego. Las diferencias de los últimos años se buscarán saldar en las urnas con sus protagonistas como referentes. Accastello podrá acentuar la campaña en la ciudad y en los departamentos cercanos, con esta mirada territorial que el PJ provincial les imprimió a las listas. Gill deberá recorrer toda la provincia, producto del puesto uno que ocupa en la lista del kirchnerismo. 

 Asimismo, Martín Gill sabe que no puede descuidar el territorio porque una victoria de Eduardo Accastello lo dejaría contra las cuerdas para el futuro. Si gana, se habrá quedado con la conducción del peronismo local, pensando en las elecciones municipales venideras. Para Accastello, una victoria le significaría recuperar el liderazgo y transformarse en el actor central de la política local en el corto plazo. Quien gane exigirá determinar o encabezar las negociaciones para resolver el futuro candidato a intendente.

¿Municipales en 2021 o 2022?
 Salvo una renuncia anticipada de Gill a la intendencia, que resulta improbable, el acto formal se concretará allá por el mes de diciembre, antes de asumir en Diputados (no más del 10). Por ende, el actual presidente del Concejo Deliberante a cargo del Ejecutivo, Pablo Rosso, tendrá 30 días para convocar a elecciones (no más allá del 10 de enero) y allí se abrirá el periodo electoral. Por ende, en el primer semestre se elegiría al nuevo intendente para completar el periodo 2019-2023 (único cargo electivo en esta oportunidad). 

 Los Artículos 91 y 125 de la Carta Orgánica Municipal (COM) son claros en ambos aspectos, tanto la incompatibilidad de cargos electivos como la convocatoria a elecciones. El primero dice lo siguiente: “El desempeño de cargos electivos en el gobierno municipal es incompatible con: b) El desempeño de cualquier otro cargo público electivo, excepto el de Convencional Constituyente nacional, provincial y municipal”. Y el segundo señala lo siguiente en uno de sus apartados respecto a la acefalía: “Si el impedimento fuera permanente y falta más de un año para concluir el mandato, el reemplazante deberá convocar a elecciones, en el término de treinta días, para elegir Intendente que complete el periodo”.
 Ahora sí, como dije en la columna pasada, a sentarse frente al televisor y observar todo lo que va a ocurrir de aquí en adelante. No solo en el peronismo, sino también en la oposición. Los dirigentes de Juntos por el Cambio estuvieron toda la semana al aguardo de la decisión de Gill, ya que “ahora mismo comienza la campaña municipal”, como manifestó una fuente consultada por este medio. Se vienen meses con mucha política, esperemos que aparezcan algunas ideas.

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