Sin margen para el “cordobesismo”

Sin margen para el “cordobesismo”

La relación del peronismo cordobés con el kirchnerismo se enmarca en una constante tensión política. No es extraño ni novedoso. Llevan 15 años de encuentros y desencuentros permanentes. De acuerdo con el contexto, uno u otro se impone en el campo de las ideas y la gestión, pero nunca rompen a límites insalvables. Siempre hay un puente que les permite transitar aún en aguas turbulentas.

 El peronismo cordobés necesita los fondos de Nación para mantener la Provincia en funcionamiento; el kirchnerismo necesita los votos de los cuatro diputados schiarettistas para aprobar leyes claves. En esa conveniencia mutua se mueven los dirigentes sin importarles las verdaderas necesidades de los ciudadanos. Cada uno atiende su propio juego. En este caso, la autoproclamada “independencia” de Córdoba para tomar decisiones opuestas al Gobierno nacional, que el extinto gobernador José Manuel De la Sota llamó “cordobesismo”, se quedó sin margen de maniobra frente a las resoluciones de Alberto Fernández.

  Las restricciones anunciadas por el Presidente en un contexto de fuertes incrementos de casos y muertes diarias por coronavirus no le dejó posibilidades al gobernador Juan Schiaretti (y a su vice, Manuel Calvo, a cargo de la gestión mientras el primer mandatario se recupera en su domicilio de una operación) de plantear un camino diferente como en las anteriores ocasiones. En Córdoba, el confinamiento también será de nueve días. 

 El acuerdo de Nación con todas las gobernaciones, que en esta oportunidad sumó el apoyo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dejó al gobierno provincial sin margen de acción para discutir otro esquema de restricciones y/o habilitaciones para la actividad económica y educativa. Hubiera quedado demasiado expuesto ante el resto de las provincias y gobernadores. Esta vez, el “cordobesismo” prefirió ceder ante los mandatos del kirchnerismo. Es una pulseada constante que -en términos políticos- a veces vence una administración, a veces otra.

  Llamó la atención que el Gobierno provincial, minutos después del anuncio del Presidente por cadena nacional, informe sobre la adhesión de las medidas. Lo hizo a través de la red social Twitter: “El gobierno de Córdoba informa que adherirá a la medida dispuesta por el gobierno nacional establecida desde este sábado 22 a las 00 horas y hasta el día domingo 30 de mayo inclusive, de acuerdo a la reunión mantenida en el día de la fecha. Cumplido ese período, la Provincia espera volver a la modalidad de funcionamiento de las actividades con limitación horaria”.

 A partir de las fuertes controversias entre el Gobierno nacional y CABA, sobre todo por el cierre de las escuelas, el gobierno cordobés decidió otorgarle un mayor protagonismo a la Mesa Provincia Municipio, una institución de la democracia local que reúne autoridades provinciales e intendentes de todos los colores políticos. Con una diferencia, en lugar de participar sólo los representantes de cada espacio, esta vez convocó a intendentes y jefes comunales de las 427 localidades, ciudades o pueblos, sin distinción de tamaño.

 “Ahora Córdoba es un solo conglomerado”, se cansaron de repetir mandatarios y autoridades de El Panal. La Mesa Provincia Municipio decidió en las últimas semanas acordar un esquema de funcionamiento diferente al anunciado por Nación. Las famosas “restricciones light”. Por eso, se esperaba que ocurriese lo mismo en esta oportunidad. 

  Sin embargo, el gobierno se adelantó a la reunión con los intendentes y confirmó la adhesión a las medidas nacionales e indicó además que las clases serían virtuales, cerrado por tres días (los hábiles de la próxima semana) las escuelas. Esta vez no había posibilidades de negociación. Por eso, primero el anuncio y después el encuentro con los jefes comunales. En esa pulseada con Nación, ahora tenía que retroceder.

  No solo por la política, que tiene victorias y derrotas, sino sobre todo por un sistema sanitario que se encuentra al límite. De seguir con esta cantidad de contagios diarios (4 mil en la provincia), la atención en clínicas privadas y hospitales públicos se verían seriamente amenazadas por la demanda de pacientes Covid y otras patologías. El aumento de camas no alcanzó, ni en Córdoba ni en ninguna provincia. El coronavirus arrasa con su paso en la segunda ola y obligó a tomar medidas impopulares. Inclusive en contra de lo que se dijo meses atrás en Córdoba. Por ahora son nueve días. Pero la experiencia indica que pueden ser más. 

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