La visión privada de la obra pública

La obra pública es uno de los motores de la economía argentina porque moviliza una importante cantidad de recursos. Para conocer su situación y perspectivas, desde la óptica de las empresas que desarrollan esta actividad, entrevistamos a dos integrantes de la Cámara Argentina de la Construcción (delegación Córdoba), Luis Lumello (presidente) y Natalia Buttigliengo (Vicepte. 4ta).
¿Cómo está compuesta la Cámara y qué actividades realizan?

Luis Lumello: La Cámara está integrada por empresas constructoras que se dedican principalmente a la obra pública. Aunque hemos venido haciendo una mixtura y estamos incorporando también subcontratistas y empresas proveedoras de la cadena de valor. Hoy podemos tener un panorama del mercado bastante más amplio y que nos ha permitido crecer.

Estamos ante un cambio generacional y contamos con un grupo de jóvenes empresarios que van a ser las futuras conducciones de la Cámara. Cada vez tienen más tareas dirigenciales y nos sorprenden sobre su mirada y lo que viene.

Antes éramos pocos los que incursionamos en la obra privada y pública, pero vemos que hoy esta camada de futuros dirigentes tiene otra mirada y destacamos también la interrelación con otras entidades.

Nos interesa comunicar que el empresariado también tiene una visión de responsabilidad y ganas de trabajar para un país mejor con mayores oportunidades para todos.

Natalia Buttigliengo: La incorporación de jóvenes ha permitido generar una sinergia entre la experiencia y la visión de futuro dándole a la cámara algo muy potente. Esto significó que la integración de diferentes actores de la cadena de valor y la posibilidad de mirar a otros sectores nos permitiera pensar en el trabajo conjunto. Hay problemas transversales a todos los rubros y en el contexto en donde las diferentes empresas nos movemos, hace que podamos tomar soluciones de otros sectores y traerlos a la industria de la construcción.

¿En qué están cambiando las empresas?
Luis: Creemos que se puede construir sin agredir al medio ambiente. Trabajamos con el Ministerio de Servicios Públicos en la medición de la huella de carbono de las diferentes obras para tratar de mitigarla. En esto Córdoba es pionera con el tema del biocombustible y una mirada que la distingue del resto de las provincias.

En función de estas mediciones queremos ver cuáles pueden ser las mitigaciones posibles, desde incorporar elementos no contaminantes hasta tratar de comprar bonos de carbono que absorban la polución.
 
Natalia. Hay varios aspectos que hacen que nos veamos obligados a la transformación y el cambio.  Para seguir atrayendo a las futuras generaciones nos vimos en el deber de cambiar estas cuestiones. Y dijimos, pongamos manos a la obra porque es un tema que nos ocupa.

¿Cuál es la realidad de la obra pública?

Luis: Nosotros podemos ver las obras públicas en la provincia y en la nación. Este “caballito de batalla”, que ha dado tanto resultado en la provincia ha sido muy exitoso y ha hecho que muchas de las políticas de Córdoba se basen en la ejecución de la obra pública. El presupuesto es uno de los más altos, llega a un 16 por ciento del total de la Provincia. Aunque se está ejecutando, estamos teniendo el inconveniente del contexto en cuanto a volatilidad de precios, de no poder importar insumos que son indispensables, sobre todo en las obras de saneamiento y viales.

Las empresas estamos haciendo todo lo posible para cumplir con este enorme plan de obras que hay desde Córdoba. La provincia está haciendo su parte, está pagando en tiempo y forma. También en función de esta situación de falta de crédito que tenemos, hemos logrado que acorten los plazos de pago.

A nivel nacional es diferente porque ya estamos viendo atraso en los pagos y una subejecución del presupuesto. No se están haciendo las ampliaciones presupuestarias que en un contexto inflacionario se requieren.

Lo que vemos con preocupación y pedimos es que si no están garantizados los fondos para las obras en marcha, no se larguen nuevos planes porque terminan complicando aún más el panorama. En la Nación está pasando eso. Se siguen anunciando planes de obras nuevos y estamos notando un retraso en los pagos.

Natalia. Creo que estamos dentro de este panorama pos pandémico en donde hemos llegado y en casos superado los niveles de mano de obra empleada y eso se ve en los índices del personal propio del sector. Pero la coyuntura hace que haya ciertos problemas.

Las mayores preocupaciones son la falta de insumos haciendo que el ritmo de obra se complique, la falta de precios de los materiales, que va por encima de lo que uno puede planificar cuando lícita.

No debe ser fácil el manejo de los costos

Luis: Necesitamos cambiar y estamos trabajando con la provincia en los modos de actualización de los contratos.

Necesitamos y buscamos un sistema más ágil de actualización en los contratos, que sería la salida. Este es un tema común en las distintas cámaras de todo el país.

Natalia: En la era de la digitalización casualmente estamos trabajando en un sistema más automático que refleje un poco la coyuntura o que salve estos altibajos de precios.

En este contexto ¿Cómo están viendo la inversión las empresas?

Natalia. Uno de los grandes problemas o trabas es el acceso al crédito. Pero por otro lado la dificultad radica en conseguir maquinarias e insumos para afrontar este gran plan de obra de la provincia. No solo hacen falta empresas sino los recursos: gente y maquinarias. Sobre todo para obras viales y de saneamiento, eso hoy es un problema.
 
¿Se han sumado nuevas empresas al sector?

Luis: Hay muchísima gente nueva que se anima a invertir y comenzar a trabajar en obra pública. Lo importante a destacar es que tenemos empresas que licitan obras de 5 mil millones de pesos o de 15 millones. Lo que permite que sea muy amplia la franja y que haya trabajo para todos.
Realmente hemos podido percibir que somos los motores de la reactivación y lo medimos con empleos. El año que más empleo tuvimos fue en 2018, con 35 mil personas ocupadas y hoy estamos en los 30 a 31 mil trabajos formales lo que habla de una recuperación de la actividad.

Natalia. Hay una fragmentación, variedad y versatilidad de respuestas y servicios de empresas que construyen. Lo vemos a nivel local. Se observa un crecimiento de nuevas empresas y mucha gente joven que se anima a tomar riegos en un sector que tiene curvas ascendentes y descendentes.

¿Cuál es la situación de la mano de obra?

Natalia: Lo que faltan son profesionales. Algunos porque reciben propuestas más interesantes y se van del país; por otro lado, y ya hace tiempo que sucede, que cada vez hay menos gente motivada para estudiar ingeniería o carreras técnicas similares, lamentablemente.
Es compleja la cuestión. A nivel de operarios también es un problema, no hay gente suficiente para la demanda de trabajo actual. Y por otro lado hay una gran necesidad de capacitar en oficios. Desde Camarco hace tiempo venimos trabajando esa vertical.

Luis: Hoy creo que más que por obras estamos compitiendo por el personal técnico, pero no estamos teniendo tanto problema de conseguir operarios básicos.

Pensando en la obra pública del futuro ¿Qué tendría que mejorar?

Luis. Venimos pensando que esta interacción pública/privada es indispensable. Es imposible creer que el Estado es el único que financia e invierte en obras públicas. En cualquiera de los países limítrofes las inversiones son privadas, por ejemplo, en cárceles, sanatorios y otros. Eso permite aliviar el estado de la inversión. Sumar a los privados implica lograr mucho más rápido la infraestructura que un país necesita.
Creemos que es un tema pendiente que la política debe entender y que nosotros como empresa no somos sólo contratistas, sino que podemos hacer un aporte importante si se dan las condiciones. Tenemos que formar parte de la solución, de hacer y ejecutar la infraestructura necesaria.
 
Natalia: Creo que en todo proceso de mejora si uno quiere un cambio tiene que involucrarse, por lo que como privados debemos también ser parte de la solución.
Tenemos sobrados ejemplos de que falta infraestructura y en el mundo hay dinero para invertir. El tema es que a veces sólo el Estado invirtiendo en obras públicas no es suficiente para las necesidades estructurales que tenemos como país.

Luis. El déficit habitacional es un ejemplo claro. Cuando hay empresas que tienen terrenos, que pueden construir, que pueden cobrar parte a los comitentes. Es impensable que el Estado no haya dado los incentivos necesarios a las empresas para que trabajen.

¿Cómo ven a Villa María?

Luis: Lo primero, hay pocas empresas del rubro que son de Villa María. Sí vemos que existe una inversión a nivel nacional importante. Son pocas las ciudades que tienen las licitaciones que allí se verifican.

Creo que, del interior, Villa María mantiene un plan de obra que supera con creces a las de las otras localidades.

Natalia: Villa María siempre fue una ciudad destacada dentro de la provincia y creo que se pueden generar vínculos desde la Cámara.

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